





El dardo worm (también conocido como dart worm) es un vinilo diseñado para moverse con una acción nerviosa y lateral cuando lo trabajas con pequeños tirones o con una recogida lenta. A diferencia de otros worms que vibran por cola, el dardo worm destaca por un desplazamiento “en zigzag” que imita a un pececillo o a un invertebrado intentando huir. Este set de BLUX en 58 mm y 78 mm viene preparado para pesca práctica: vinilo + jighead, pensado para agua dulce y salada.
En pesca fina, el objetivo es provocar una reacción con el mínimo esfuerzo. Un dardo worm bien montado puede resultar letal cuando la lubina o el bass están siguiendo pero no atacan señuelos grandes. La clave es que el movimiento es sutil pero “diferente”, y eso muchas veces marca la diferencia en días de presión o aguas claras.
Ambos tamaños cubren escenarios muy comunes. El 58 mm es ideal para:
El 78 mm aporta un punto más de presencia sin dejar de ser pesca fina. Úsalo cuando quieras:
Perfecta para empezar. Mantén la puntera a media altura y recoge despacio. El jighead estabiliza el vinilo y el cuerpo “dardea” ligeramente. Es una cadencia muy buena para lubina patrullando.
Recoge 2–3 segundos y para 0,5–1 segundo. En la pausa el señuelo cae y muchos ataques llegan justo cuando reanudas. Mantén contacto con la línea para notar el “paro”.
Da pequeños toques con la muñeca mientras recuperas línea. No hace falta exagerar: el dardo worm responde con movimientos laterales muy atractivos. Es especialmente efectivo cuando ves seguimiento sin ataque.
Si pescas desde altura, deja bajar y anima con micro tirones. En vertical, la sensibilidad y el control del jighead te permiten mantenerlo en la capa de pesca.
En agua salada, este montaje funciona muy bien en puertos, dársenas, bocanas tranquilas y zonas de sombra. En rías, prueba en cambios de corriente: el dardo worm, trabajado lento, puede provocar ataques de lubina cuando otros señuelos no.
En agua dulce, es una opción excelente para black bass en orillas, escalones y estructuras. Con recogidas lentas y pausas, el bass suele atacar por reacción o territorialidad.
Una caña ligera o media-ligera con buena sensibilidad te ayudará a detectar picadas en pausa. En costa, un trenzado fino con bajo de fluorocarbono mejora el control y la resistencia a la abrasión. Ajusta el freno: con anzuelos pequeños y vinilo, una clavada firme pero progresiva es suficiente.
Con vinilos y jighead, muchas picadas se notan como un peso o una ligera vibración. Cuando lo notes, baja puntera, toma contacto y clava con decisión sin violencia. Si el pez acompaña, a veces conviene acelerar un poco para provocar ataque por reacción.
Aunque el set venga con jighead, el concepto es el mismo que en cualquier vinilo: el peso define la capa y el control. Si pescas demasiado pesado, el señuelo cae rápido y pierde tiempo “pescando”; si pescas demasiado ligero, la línea hace barriga y no detectas la picada. Como orientación, usa el peso mínimo que te permita mantener contacto en la zona donde esperas el pez: a poca profundidad, un descenso lento es más natural; con corriente o viento, sube un punto el peso para no perder sensibilidad.
En puertos y dársenas, una presentación a media agua con pequeñas pausas suele ser muy efectiva. En rías con corriente, trabaja más “a favor” del flujo: deja derivar, acompaña con una recogida lenta y usa el twitch fino para que el dardo worm haga su acción lateral sin salirse de la trayectoria.
En un dart worm, el jighead no es solo “plomo”: determina cómo se coloca el vinilo y cómo se traduce el toque de puntera en ese zigzag característico. Si el anzuelo es demasiado corto o demasiado largo, el cuerpo se deforma; si el vinilo no queda centrado, se vuelve un señuelo que gira y deja de dardear. Por eso conviene comprobar siempre dos cosas antes de lanzar: que el vinilo está recto y que el anzuelo entra por el eje central.
También influye la forma de la cabeza. Para pesca fina, una cabeza que atraviese el agua con suavidad y no haga “efecto ancla” en el fondo te permitirá trabajar con pausas sin enganchar tanto. Si pescas puertos con estructura, prioriza control; si pescas arena o fondos limpios, puedes permitirte bajar más y jugar con la caída.

Con este tipo de señuelos pequeños, el pez puede estar suspendido y la capa es la diferencia entre “cero picadas” y varias seguidas. Usa este plan simple para localizarlo:
Si notas el primer toque, repite la misma cuenta y el mismo ritmo varias veces. En pesca fina, la repetición suele ser más productiva que cambiar continuamente de señuelo.
En puertos y dársenas, la lubina se mueve por líneas claras: sombras, cantos, escaleras, pilares y zonas donde el agua entra o sale. Un dardo worm funciona muy bien cuando lo presentas como un bocado pequeño, fácil y con movimiento nervioso. Lanza paralelo a la pared, deja hundir un poco y trabaja el señuelo cruzando la línea sombra/luz. Ese cambio de contraste suele ser el disparador de ataque.
Si hay corriente, no intentes pelearla con una recogida rápida. A menudo lo mejor es dejar derivar ligeramente el vinilo y acompañar con una recogida mínima, añadiendo solo micro toques. Así el dardo worm se mantiene en la zona en vez de salir disparado hacia ti.

El dardo worm funciona mejor cuando el cuerpo queda perfectamente alineado. Si el vinilo entra torcido, empieza a girar y pierde ese movimiento lateral tan característico. Antes de pescar, comprueba que el vinilo queda recto y que el anzuelo no lo deforma. Si notas que gira, retira y remonta: es uno de esos detalles que parece menor, pero marca la diferencia en número de ataques.
La lubina suele patrullar cantos, escaleras, postes y sombras. Lanza paralelo al borde, deja caer un poco y trabaja con stop&go. Si hay seguimiento, alarga la pausa: un vinilo que cae despacio en sombra es una tentación difícil de ignorar.
En corriente, el señuelo puede pescar “solo” si lo dejas derivar. Colócate para que el vinilo pase por el carril de agua donde se concentra el alimento. Pequeños toques de puntera bastan: el dardo worm hace su zigzag con muy poco.
Para black bass, funciona bien cerca de orillas, escalones y estructuras. Alterna una recogida lenta con toques cortos. Si el bass está apático, prueba pausas más largas y presenta el 58 mm en zonas someras; si buscas peces más grandes, el 78 mm suele aportar un plus de presencia.
En aguas claras, los colores naturales y translúcidos suelen ser más creíbles. En agua tomada, sube contraste y prioriza silueta. En ambos casos, el ritmo es lo que más pesa: si no hay picadas, cambia el conteo de hundimiento, prueba pausas más largas y ajusta la velocidad de recogida antes de cambiar de señuelo.
Sí. Por tamaño y acción es una opción muy válida para ambos. Cambia el ritmo y el tamaño (58/78) según actividad y escenario.
Funciona en ambas, pero en agua clara suele destacar porque el movimiento fino resulta creíble. En agua tomada, aumenta el contraste y usa pausas para que el pez lo localice.
Introduce stop&go, alarga la pausa o mete toques de puntera. A menudo el disparador es el cambio de ritmo.
Incluye vinilo BLUX tipo dardo worm con jighead (tamaño según selección).













Se ve de calidad, a ver en el mar como funciona.

muy buen producto!
