





Los señuelos blandos biónicos de 2,2 cm con olor a pez de WDAIREN son una solución muy eficaz para pescadores que practican técnicas ultraligeras en agua dulce. Gracias a su reducido tamaño, su textura suave y su aroma añadido, estos microcebos resultan extremadamente atractivos para carpas pequeñas, carpas medianas, percas, lubinetas y otros depredadores que se alimentan de alevines e invertebrados.
Cada señuelo está fabricado en silicona y caucho de alta calidad, lo que proporciona un cuerpo flexible pero resistente al mismo tiempo. El diseño biónico incluye una pequeña cola en T que se mueve con facilidad incluso a velocidades de recogida muy bajas, generando vibraciones y destellos que llaman la atención de los peces más recelosos.
Con una longitud de 2,2 cm y un peso aproximado de 0,5 g, estos señuelos están pensados para montajes ultraligeros con cabezas plomadas pequeñas, montajes tipo Texas finesse o incluso drop shot fino. Este formato permite presentar un bocado muy discreto en aguas muy presionadas o con peces que han aprendido a desconfiar de señuelos de mayor tamaño.
En escenarios de aguas tranquilas, acequias, canales o pequeñas lagunas, un señuelo de estas dimensiones puede marcar la diferencia, ya que imita fielmente el tamaño de los pequeños alevines o larvas que forman parte de la dieta habitual de muchas especies. Al trabajar con líneas finas y equipos ligeros se obtiene además una presentación muy natural y un combate divertido incluso con peces modestos.
Una de las características más interesantes de estos señuelos blandos es la presencia de un olor a pez que se libera poco a poco en el agua. Este aroma contribuye a que los peces mantengan el señuelo en la boca durante más tiempo, aumentando las probabilidades de una clavada eficaz.
En situaciones de pesca lenta, como cuando se trabaja el señuelo cerca del fondo con pequeños toques de caña, el aroma aporta un estímulo extra que puede convencer a los peces más indecisos. Es especialmente útil al pescar carpas curiosas o depredadores que se alimentan de forma pasiva en días fríos o de alta presión atmosférica.
Los señuelos se ofrecen en varios colores, incluyendo tonos claros, oscuros y combinaciones llamativas. Esta variedad permite adaptar la elección del color al estado del agua y a la luminosidad del día. En aguas claras suelen funcionar bien los tonos naturales y translúcidos, mientras que en aguas tomadas o con poca luz son muy efectivos los colores más intensos y fluorescentes.
Contar con varios colores en la caja de señuelos facilita ir probando combinaciones hasta encontrar aquella que mejor responda en cada jornada. Un cambio sencillo de color puede suponer la diferencia entre no tener picadas y encadenar varias capturas en poco tiempo.
Estos microseñuelos se pueden utilizar de múltiples formas. Una de las más habituales es montarlos en una pequeña cabeza plomada, lanzarlos y recogerlos lentamente cerca del fondo, haciendo pausas frecuentes. Otra opción es emplearlos en montajes tipo Texas finesse con un pequeño plomo bala para explorar zonas con algo de vegetación o estructuras.
También son muy efectivos en montajes drop shot ligeros, donde el señuelo queda suspendido a unos centímetros del fondo y se anima con pequeños toques de muñeca. En este caso, el reducido tamaño del cebo y su aroma a pez animan a las capturas más recelosas a acercarse y morder.
Para alargar la vida útil de los señuelos se recomienda guardarlos en una caja específica para vinilos, separando los diferentes colores cuando sea posible para evitar posibles transferencias de pigmento. Tras la jornada de pesca, es conveniente retirar los señuelos de los anzuelos y guardarlos limpios de restos de plantas o suciedad.
En días muy calurosos conviene evitar que la caja de señuelos quede expuesta al sol directo durante mucho tiempo, ya que el calor excesivo puede deformar la silicona. Mantener los cebos en un lugar fresco y seco ayudará a conservar su forma y su aroma durante más tiempo.




