





El ALLBLUE Beta VIB 60S es un señuelo duro tipo VIB (vibration bait) diseñado para trabajar con una vibración potente y una caída rápida. Este tipo de señuelos es especialmente útil en invierno o en jornadas de agua fría, cuando los depredadores se mueven menos, se agrupan en zonas concretas y necesitan un estímulo claro para atacar. Un VIB bien trabajado emite vibraciones que se notan en la caña y que el pez detecta con su línea lateral incluso con poca visibilidad.
Por su perfil compacto y su naturaleza de hundimiento, puedes usarlo para cubrir agua desde orilla o embarcación, pero también para técnicas más verticales tipo jigging. Esto lo convierte en un recurso muy versátil para buscar lucio, black bass, perca y otros depredadores en embalses, ríos anchos o canales profundos.
Una forma sencilla de empezar es el patrón lift&fall: dejas que el señuelo baje, elevas la puntera con un tirón controlado para activar la vibración y lo dejas caer de nuevo con línea semitensa. En la caída suelen producirse muchos ataques, así que conviene estar atento a cualquier “toque” o pérdida de peso. Si estás pescando desde barco o en un punto profundo, la pesca vertical con pequeñas elevaciones y pausas te permite insistir justo donde marca el sonar o donde has tenido picadas.
En escenarios de poca profundidad, también funciona con recogida lineal intercalando pausas cortas. La clave está en encontrar la velocidad a la que vibra con naturalidad sin salirse de acción. Si notas que la vibración desaparece, ajusta ligeramente el ritmo o cambia el ángulo de recuperación.
Cuando eliges un VIB, lo que importa no es solo el “nombre”, sino cómo se comporta en el agua y qué tipo de señales transmite. El Beta VIB 60S está pensado para ofrecer un equilibrio entre hundimiento y vibración, de forma que puedas bajar rápido a la zona de actividad y, a la vez, mantener un trabajo estable durante la recuperación o los tirones. En invierno o en días de presión alta, esa estabilidad ayuda a repetir el recorrido varias veces por el mismo punto sin que el señuelo “se descontrole”.
Un VIB de hundimiento tiene una gran ventaja: puedes controlar la profundidad con un simple conteo antes de empezar a recoger. Si el pez está a 3–5 metros, dejas caer unos segundos y arrancas; si está pegado al fondo, lo bajas hasta tocar y lo trabajas a tirones. Esto es más difícil con señuelos flotantes o de poca pala. Por eso, cuando el agua se enfría y los depredadores se “pegan” a estructuras, el VIB suele ser una de las herramientas más rápidas para dar con el patrón.
Comparado con una cucharilla o un spinner, el VIB ofrece un perfil más compacto y una vibración más “dura”, muy efectiva para desencadenar ataques por reacción. Y comparado con un jig clásico, el VIB te permite cubrir agua con mayor velocidad cuando todavía no sabes dónde están los peces. En resumen: si necesitas buscar, bajar y provocar, el VIB es un gran comodín.
El color no es solo estética: es contraste y confianza. En un VIB, además, el color se combina con el destello de los laterales y con la vibración. Como regla práctica, cuanto más clara esté el agua, más conviene un acabado natural; y cuanto más tomada esté, más necesitas contraste y visibilidad. Si dudas, empieza por un color intermedio y cambia cada 15–20 minutos si no hay respuesta.
Si pescas desde orilla y no tienes sonda, el VIB sigue permitiéndote “mapear” el agua de forma muy eficiente. La herramienta principal es el conteo: lanza, deja caer 2 segundos y recupera; después 4 segundos; después 6… hasta tocar fondo o hasta notar que el señuelo empieza a “rascar”. Cuando recibas la primera picada o un seguimiento, repite exactamente ese conteo. Así conviertes un lance aleatorio en un patrón repetible.
Otra forma de localizar actividad es leer la vibración: cuando el VIB vibra limpio, estás en agua libre; cuando la vibración se amortigua, puede ser que estés rozando vegetación o que el señuelo esté demasiado profundo y golpee fondo. En ambos casos, ajusta la altura: sube puntera para evitar enganches o baja puntera para insistir en el escalón donde están los peces. Con dos o tres cambios de ángulo, puedes pasar el mismo punto a diferentes alturas y provocar ataques por reacción.
El lucio suele responder muy bien a un VIB cuando está emboscado en bordes de hierba, entradas de agua o escalones de profundidad. En invierno, muchas veces se coloca en zonas profundas o cerca de estructuras donde puede gastar poca energía. Trabaja el señuelo con lift&fall lento y pausas más largas. Si pescas vegetación, el “ripping” puede ser decisivo: deja que el señuelo toque hierba, libera con un tirón y prepárate porque el ataque llega justo después.
Para bass, el VIB funciona como señuelo buscador: cubres agua y localizas bancos o peces activos. Cuando tengas el primer toque, baja el ritmo y repite la trayectoria exacta. En días de presión, a veces el bass no se decide con una lineal: alterna dos tirones cortos + pausa para que el señuelo caiga y vuelva a vibrar. Esa transición suele disparar el ataque.
La perca muchas veces está en cardumen, así que cuando clavas una, conviene repetir rápido. Lanza al mismo punto, cuenta la misma caída y trabaja con pequeños yo-yos cerca de su capa. La vibración intensa ayuda a que el banco se active y puedes encadenar capturas.
Para sentir la vibración y controlar los tirones, una caña de acción media-rápida te ayuda a transmitir bien los movimientos sin arrancar el señuelo de la boca del pez. En vertical o jigging, una caña algo más corta facilita trabajar cómodo durante minutos. En spinning desde orilla, una longitud media te da alcance sin perder control.
En cuanto a línea, el trenzado mejora la sensibilidad y permite notar cuando el VIB toca fondo o cuando deja de vibrar (señal de que lleva algas o de que has perdido la velocidad). Añade un bajo de fluorocarbono si el agua está clara o si hay rocas y abrasión. Para lucio, valora un bajo resistente a dientes según normativa y preferencias, porque los triples y un ataque lateral son una combinación habitual.
Una técnica muy efectiva con VIB es el countdown: lanzas, dejas caer contando segundos y empiezas a recuperar. Así repites de forma sistemática distintas capas de agua hasta dar con la altura a la que comen. Otra variante es el “rascado de fondo”: dejas que toque, levantas 20–40 cm con un tirón y lo dejas caer. Este movimiento imita un pez pasto nervioso y, al mismo tiempo, levanta un pequeño rastro que llama la atención.
Si pescas en zonas con hierba o vegetación sumergida, puedes usar la técnica de ripping: dejas que el señuelo se enganche ligeramente, das un tirón seco para liberarlo y, justo en ese instante, suele llegar el ataque. Es una forma muy buena de provocar bass y lucios que están escondidos en la cobertura.
Con un VIB armado con triples, la clavada suele ser más “automática” que con un anzuelo simple, pero conviene no pasarse de fuerza. Mantén la línea tensa y clava de forma firme sin un latigazo excesivo. Un freno demasiado cerrado y una caña muy rígida pueden desgarrar la boca del pez, especialmente si ataca en la caída y te pilla con la línea semitensa. Ajusta el freno para que ceda un poco en el primer cabezazo y usa alicates para desanzuelar: los triples se clavan con facilidad y el riesgo aumenta en días de frío, viento o desde un espigón.
El VIB está pensado para trabajar cerca del fondo y de la estructura, pero eso implica enganches. La prevención se basa en control: caída semitensa, elevaciones cortas y evitar arrastrar durante metros. Si toca fondo, no tires hacia atrás con fuerza. Primero, afloja un poco, cambia el ángulo de la línea (mueve la caña a un lado) y da pequeños tirones. Muchas veces el señuelo se libera solo al variar la dirección. Si pescas un fondo muy rocoso, reduce la frecuencia de contacto y trabaja más “a bandas”, dejando caer y recuperando sin arrastrar.
Con los VIB, pequeños detalles marcan grandes diferencias. Si recuperas demasiado rápido, el señuelo puede subir y salir de la zona buena; si lo trabajas demasiado lento, puede perder vibración y pasar desapercibido. También es frecuente recoger sin revisar: si notas que deja de vibrar de golpe, muchas veces es porque ha cogido hierba en los triples. Y, por seguridad, recuerda que los triples son muy eficaces… y también se clavan en ropa y manos: usa alicates y mantén el pez controlado durante la suelta.
Un VIB trabaja a base de vibración, por lo que es normal que con el tiempo las anillas y los triples sufran. Revisa puntas, abre ligeramente las rebabas con una lima si hace falta y cambia los triples cuando notes pérdida de penetración. Después de pescar en agua salobre o costa, aclara con agua dulce y seca bien. Guardar el señuelo seco y separado de otros metálicos ayuda a conservar el acabado y a evitar que se marquen entre sí.







