





Este señuelo de 130 mm y 18,5 g está pensado para lograr lances largos y un movimiento de natación que imita a un pez herido, atrayendo depredadores tanto en agua dulce como en salada. Su peso equilibrado permite lanzar con precisión sin perder control durante el retrieve.
El interior incorpora un sistema de tungsteno que desplaza el centro de gravedad hacia la cola, favoreciendo la aerodinámica en el vuelo y estabilizando el señuelo al impactar con el agua. Gracias a este diseño, el wobbler mantiene una trayectoria recta y un balanceo natural incluso en lances de más de 30 m.

El cuerpo translúcido muestra acabados reflectantes internos y cuenta con ojos 3D que aumentan el realismo visual. Los colores seleccionados funcionan en aguas cristalinas y en entornos más turbios, adaptándose a distintas condiciones de luz y profundidad superficial.
Construido en ABS resistente, el señuelo soporta golpes contra rocas, muelles o estructuras sin agrietarse, lo que lo hace reutilizable temporada tras temporada. Los anzuelos integrados conservan su filo después de varias capturas, reduciendo la necesidad de cambios frecuentes en zonas de alta abrasión.

Ideal para lago, río, embalse y costa, este wobbler flotante atrae lubina, perca, trucha, lucio y salmón. En agua salada funciona bien con especies de costa como la lubina y el salmón, aunque su efectividad depende de la actividad local del pez.
Es una buena opción para pescadores que prefieren retrieve lineales o pausados; si buscas técnicas con paradas prolongadas o recuperaciones muy rápidas, considera otros modelos de wobbler.
Pesa 18,5 g y se lleva bien con cañas de casting moderado y carretes tamaño 2000‑4000.
Sí, está diseñado para ambos medios; tras cada uso en salada se aconseja enjuagar para prolongar la vida de los anzuelos.
Al ser flotante, nada en la capa superficial; para zonas más profundas se necesita un modelo sinking o sinking‑pull.
Su peso de 18,5 g permite lances controlados una vez que se domina la técnica básica de spinning.
Lubina, perca, trucha, lucio y salmón son las más habituales, aunque la respuesta varía según la actividad del pez en cada zona.
No lleva repuestos; los anzuelos incorporados son duraderos, pero conviene revisar su filo periódicamente y afilarlos si es necesario.