





El jig de calamar FTK luminoso (8 cm, 10 g) es un señuelo inspirado en la silueta de un camarón y pensado para la pesca de calamar y sepia con técnicas de eging. Su diseño combina un cuerpo tipo madera con un perfil hidrodinámico que facilita la caída y permite trabajar el señuelo a tirones, pausas y cambios de ritmo, algo fundamental para provocar el ataque de los cefalópodos.
La característica luminescente ayuda a mejorar la visibilidad en condiciones de poca luz, agua tomada o pesca nocturna, donde el contraste y el “punto” de luz del señuelo pueden marcar la diferencia. Con un peso de 10 g, es una opción muy manejable para pescar desde espigones, puertos y zonas de costa protegida, y también para derivar por fondos moderados ajustando el tiempo de caída.
En eging, el tamaño y el peso del señuelo determinan cómo llega al fondo, cuánto se desplaza con la corriente y a qué velocidad puedes trabajar la zona. Un formato de 8 cm se adapta bien a calamares de distintos tamaños, y los 10 g ofrecen un equilibrio muy útil: suficiente para lanzar con precisión, controlar la caída y mantener el señuelo pescando sin necesidad de equipos demasiado específicos. Es un rango ideal para puertos, espigones, playas con poco oleaje o zonas abrigadas donde la profundidad es media y necesitas una caída estable.
Cuando el calamar está activo, este jig permite una pesca dinámica y de búsqueda; cuando está lento, también puedes trabajarlo con pausas largas para que el señuelo “flote” y baje suavemente, imitando a un camarón o presa fácil. Esa capacidad de adaptarse a la actividad del día es una de las razones por las que los jigs luminosos siguen siendo un clásico en la caja del pescador.
La luminiscencia funciona mejor si la “cargas” antes de cada lance o cuando notes que pierde intensidad. Puedes hacerlo con una linterna UV, una pequeña luz frontal o incluso acercándolo unos segundos a una fuente intensa. El objetivo es que el señuelo tenga un brillo suficiente para destacar, pero sin convertirlo en un foco artificial. En noches muy cerradas o aguas tomadas, un extra de brillo ayuda; en aguas claras o con mucha presión, a veces conviene una luminosidad más suave.
La técnica más efectiva con un jig de calamar suele ser muy simple: lanzas, dejas caer controlando el hilo y trabajas con una secuencia de jerks (tirones de caña) y pausas. En la pausa es cuando el señuelo cae o se estabiliza, y ahí se producen muchas picadas. La clave es no perder el contacto: un poco de holgura es necesaria para que el señuelo se mueva natural, pero demasiada holgura te hará perder picadas.
Un patrón fácil para empezar es: deja caer 3–6 segundos (según profundidad), haz 2 tirones cortos, pausa 2–3 segundos y repite. Si no hay respuesta, alarga la pausa. Si hay actividad, acorta la pausa y aumenta el ritmo de los tirones. El objetivo es que el jig parezca un camarón que sube con un aleteo y luego cae agotado.
Para pescar bien calamar y sepia tienes que saber dónde está el señuelo. Si pescas desde un puerto, puedes trabajar por capas: primero cerca del fondo (sepia y calamar pegados), luego medias aguas (calamar patrullando), y finalmente cerca de superficie en noches con actividad. Para ello, utiliza el conteo: repite un número de segundos de caída y mantén un patrón. Cuando tengas una picada, intenta repetir exactamente el mismo tiempo de caída y la misma secuencia, porque los cefalópodos suelen concentrarse en una franja concreta.
Si notas que el jig toca fondo de forma repetida, acorta la caída o levanta un poco más con los jerks. Si, por el contrario, no llegas nunca a “sentir” profundidad, aumenta el tiempo de caída. Con 10 g, el señuelo es capaz de bajar bien en fondos moderados, pero la corriente y el diámetro del hilo influyen mucho.
Para un jig de 10 g, una caña específica de eging o una caña ligera de spinning con puntera sensible funciona muy bien. La puntera “marca” el toque del calamar y te permite dar tirones sin descontrol. En cuanto a línea, el trenzado fino (por ejemplo PE 0.6–0.8) ayuda a lanzar y a mantener contacto en la caída. Añade un bajo de fluorocarbono para resistencia a la abrasión en muelles, rocas y estructuras.
La picada del calamar no siempre es un golpe claro. Muchas veces es un peso “raro”, una parada en la caída o una sensación de que el jig no baja igual. En cuanto lo notes, no hace falta una clavada violenta: basta con una elevación firme de la caña y empezar a recoger manteniendo tensión. Una clavada brusca puede arrancar el señuelo de las coronas o provocar que el calamar se suelte.
Durante la recogida, mantén un ritmo constante y evita dar tirones secos. Si el calamar se defiende cerca de la superficie, acompaña con la caña y regula el freno: los cambios bruscos de tensión son el enemigo de las coronas.
Aunque este modelo incorpora luminosidad, el color del cuerpo y el patrón siguen siendo importantes. Un consejo práctico: empieza con un color versátil (natural o intermedio) y ajusta según respuesta. Si ves calamares seguir el señuelo sin atacar, cambia a un patrón diferente: más contraste, otro tono de lomo o incluso una luminosidad menos intensa. El objetivo es dar con el “estímulo” del día.
El calamar y la sepia suelen concentrarse donde hay comida y estructura. Por eso, los puertos y espigones son tan productivos: luz artificial, sombras, paredes verticales y pequeños bancos de alevín. En un puerto, trabaja los cambios de luz (zona iluminada vs. sombra), las bocanas y los laterales donde el agua entra y sale. En espigones, busca los bordes de corriente y los rincones donde se acumula espuma o deriva. Si pescas en roquedo, prioriza zonas con algo de profundidad y evita arrastrar el jig por piedras durante mucho tiempo para no dañar la corona.
Una pauta útil para no perderte es dividir el puesto por capas: primero, dos lances dejando caer más (para fondo), luego dos lances a media agua, y por último uno alto con jerks suaves y pausas largas. Si el calamar está presente, normalmente se delata con toques o con una “sensación pesada” al recoger.


Cuando el calamar está receloso, no suele atacar con decisión si todo es demasiado “perfecto”. Muchas capturas llegan cuando el señuelo parece cometer un pequeño error: una pausa un poco más larga, una caída más libre o un tirón que deja al jig “vulnerable”. Con un egi de 10 g puedes jugar con esas sensaciones sin perder control. Prueba estas cadencias:
Si notas que hay seguidores pero no se clavan, baja el ritmo y alarga las pausas. Si no hay ni un toque, cambia primero la profundidad (más conteo) y luego el color; en eging, esos dos ajustes suelen ser más determinantes que cambiar de puesto cada cinco minutos.
La corona del egi es eficaz, pero también sensible a enganches. Para reducir pérdidas, evita dejar el hilo totalmente destensado en la caída: controla con contacto ligero. Si pescas cerca de fondo, intenta no “arrastrar” el jig; en su lugar, trabaja con subidas y caídas cortas. Si se engancha, no tires recto hacia arriba con fuerza: cambia el ángulo, afloja un segundo y vuelve a tensar. Muchas veces se libera con un movimiento lateral.
Otro truco práctico es ajustar el bajo: un fluorocarbono muy largo puede rozar más en estructuras; uno demasiado corto puede exponer el trenzado a la abrasión. Encuentra un término medio y revisa el último metro con frecuencia. El eging es repetitivo y los roces se acumulan.
El error más común en eging es pescar “sin control” de la línea: demasiada holgura hace que no notes la picada; demasiada tensión hace que el señuelo no trabaje natural. Otro fallo habitual es no revisar las coronas: si están dobladas u oxidadas, baja el porcentaje de captura. Tras la jornada, aclara el señuelo con agua dulce, sécalo y guárdalo ventilado para evitar corrosión. Si pescas en zonas con algas o suciedad, limpia también los anzuelos para que sigan clavando bien.
Con un uso correcto, este jig luminoso se convierte en un señuelo muy fiable para tus salidas de calamar y sepia: fácil de trabajar, efectivo en poca luz y con un tamaño/peso que encaja en la mayoría de escenarios.

















. . . Claramente pedí el número 010, pero llegó el número 011. Dado que no es posible realizar cambios en Ali, estoy considerando devolverlo y volver a comprarlo. Me ofrecieron un reembolso parcial y un reembolso completo. Sin embargo..... Me dijeron que yo debía pagar los gastos de envío de la devolución para obtener un reembolso completo, jajaja (ver captura de pantalla). No me molesté con una pequeña cantidad, así que opté por un reembolso parcial, pero han estado en silencio por dos días... Al final, cuando contacté a Ali para la mediación, finalmente lo resolvieron rápidamente. A veces escriben buenas reseñas solo por un pequeño favor. No hay nada bueno que decir sobre este caso. Solo usa los hechos. En mi vida, FTK es irrelevante. . . .


pajaritos muy buenos y efectivos
