




La pesca de cefalópodos (calamar, sepia e incluso pulpo) ha evolucionado muchísimo, y el eging actual premia dos cosas: presentaciones naturales y control de la capa. Este EGI HUNTHOUSE con diseño 3D tipo camarón está pensado para imitar una presa real con volumen, patas suaves y un perfil que trabaja bien en la caída. Es una opción muy interesante si buscas un señuelo “de batalla” para costa, espigones y zonas de roca, con acción hundente y ganchos EGI afilados.
La gracia de una plantilla tipo camarón es que resulta creíble tanto cuando cae como cuando la animas. En eging, la mayoría de ataques no se producen en la recogida rápida, sino en la pausa o en el descenso tras una serie de tirones. Por eso es importante que el señuelo mantenga una postura estable y que sus materiales transmitan vida con la mínima corriente.
Este modelo se ofrece en dos longitudes típicas: 75 mm y 115 mm, y en pesos de 16 g y 20 g. La elección depende más del escenario que del “capricho”:
Una regla práctica: usa el peso mínimo que te permita sentir el señuelo y mantener control. Si vas demasiado ligero, la línea hace barriga y pierdes contacto; si vas demasiado pesado, bajas demasiado rápido y reduces el tiempo “pescando” en la capa de ataque.
El cuerpo híbrido combina una estructura más rígida (que aporta durabilidad, perfil y estabilidad) con partes blandas que añaden movimiento. Las patas suaves marcan diferencia en la pausa: con una mínima corriente, siguen trabajando y mantienen el señuelo con aspecto vivo. En escenarios de poco fondo, esa microacción puede ser el detonante que hace que el calamar se decida.
Además, el acabado UV y los colores brillantes ayudan en condiciones de baja luz (amanecer, atardecer y pesca nocturna). No es magia: simplemente mejora la visibilidad y el contraste, sobre todo en agua tomada o cuando hay espuma.
Lanza, cierra el pick-up y deja que el EGI hunda. Si no conoces el fondo, cuenta los segundos y observa la tensión: cuando la línea se destensa de golpe o deja de salir, puede que hayas tocado fondo o que haya un ataque en caída. En eging, hay que mirar más la línea que la puntera.
Haz 2–3 tirones con la puntera (no hace falta violencia), recupera línea y pausa. En la pausa, el señuelo cae, planea y se coloca. Muchas picadas se producen justo ahí. Repite con diferentes ritmos: a veces funciona un patrón de tirones cortos; otras, un tirón largo y una pausa larga.
Si no hay actividad, cambia la capa: cuenta menos segundos para pescar más arriba o deja hundir más para pescar cerca del fondo. La clave es “barrer” agua en vertical, porque los cefalópodos se colocan a diferentes alturas según luz, corriente y presión.
En roca, busca escalones, puntas y zonas donde rompe la ola pero hay agua calmada detrás. En espigones, alterna lances paralelos y cruzados: los calamares suelen patrullar la línea de piedras. En puertos, trabaja sombras, cantos y zonas de corriente suave. En rías, presta atención a los cambios de marea: en bajamar puedes encontrar actividad cerca de canales y bordes; en pleamar, más cerca de estructuras y zonas con alimento.
Si pescas de noche, una luz fija o farolas pueden concentrar pequeños peces y, con ellos, calamares. En esos casos, un EGI visible con UV suele rendir especialmente bien.
Una caña específica de eging facilita el control del señuelo y amortigua los tirones del cefalópodo. Acompaña con un carrete suave y línea que transmita: trenzado fino con bajo de fluorocarbono (por abrasión en roca) es una combinación muy usada. Ajusta el freno para que no rompa el bajo en una clavada brusca: con cefalópodos, más que clavar, se trata de mantener tensión constante.
En eging, el tamaño del EGI (y por tanto el tamaño del señuelo/gancho) influye en el perfil, el hundimiento y la facilidad de lance. Como regla general:
Si dudas, empieza por el tamaño que te permita controlar la capa sin arrastrar. En puertos, muchas veces un tamaño medio con buena visibilidad (UV) es lo que marca la diferencia.

Cuando ya has probado el 2–3 tirones + pausa, estos patrones ayudan a “cambiar el mensaje” sin cambiar de señuelo:
En la pausa, no pierdas contacto: la picada a menudo es una línea que deja de caer o un “peso” sin tirón. Si pescas con mar movido, baja la puntera y acompaña la ola para mantener tensión constante.

En eging, pescar “a ciegas” es el error típico. El control del hundimiento te dice dónde está el señuelo y en qué capa estás insistiendo. Usa un conteo coherente y repite:
Si notas que tocas fondo demasiado a menudo, no es que “haya muchas piedras”: es que estás pescando demasiado abajo. Reduce conteo, cambia ángulo o aumenta la frecuencia de recogida para mantenerlo un poco más alto.
Con ganchos EGI muy afilados, evita arrastrar por fondo. Si notas que vas tocando, reduce el tiempo de hundimiento o sube la puntera en la pausa para que el señuelo caiga un poco más controlado. Otro consejo útil es pescar “a escalones”: hunde, trabaja, recoge unos metros y vuelve a hundir. Así reduces enganches y cubres más capas.
Cuando notes peso, no des un tirón seco. Mantén tensión y recoge con suavidad. Un calamar se sujeta con los tentáculos; un tirón brusco puede hacer que se suelte. La pelea es más de paciencia que de fuerza.
Puede funcionar, sobre todo si el pulpo está activo y el señuelo pasa cerca de su zona. Para pulpo a menudo se usan presentaciones más pegadas al fondo, así que ajusta hundimiento y evita arrastre para no enganchar.
Si tu zona es variada, el formato grande (115 mm) suele dar más polivalencia en lance y profundidad. Si pescas muy somero o con cefalópodos pequeños, 75 mm es más discreto.
Ambas funcionan, pero atardecer/noche suelen ser muy productivos, especialmente en puertos y zonas con luz. De día, busca agua clara y estructura.
Incluye 1 plantilla EGI HUNTHOUSE tipo camarón (tamaño y peso según selección).
















