





La cucharilla de jigging ALLBLUE 35 g es un señuelo metálico compacto pensado para pescas donde necesitas lance, destellos y una caída rápida. Su acabado láser 3D aporta reflejos tipo escama que se ven desde lejos y que ayudan a destacar el señuelo en agua movida, días nublados o cuando el depredador está cazando a medias aguas.
Este tipo de metal jig es muy versátil: puedes usarlo tanto desde costa (shore jigging) para peinar puntas, espigones y playas con canal, como desde embarcación para trabajar en vertical sobre estructuras. Por peso (35 g) es un formato “todoterreno”: suficiente para lanzar bien con viento moderado y para bajar a capas medias sin tardar una eternidad.
En el mar, un metal jig de este estilo es un clásico para atacar especies como lubina, jurel, caballa, bonito, anjova o incluso pequeños túnidos cuando entran cerca de la costa. En zonas de roca, también puede provocar ataques de depredadores que patrullan cortados y rompientes. La clave está en elegir la velocidad de trabajo y la altura de la columna de agua.
La técnica más sencilla es el casting con recuperación a tirones: lanzas, dejas caer unos segundos (conteo) y alternas tramos de recogida con pequeños tirones de puntera. Ese movimiento imita a un pez pasto que se desorienta y suele disparar ataques por reacción. Si pescas en vertical, el patrón yo-yo funciona muy bien: elevas la caña 30–60 cm para que el jig suba y caiga con destellos, y repites manteniendo contacto con la línea.
Una de las claves de este metal jig es el acabado láser 3D. En pesca de depredadores, el destello no es un simple “brillo bonito”: es un estímulo que ayuda a que el pez detecte la presa desde lejos y la siga durante la caída. El grabado láser crea un efecto de micro-reflejos tipo escama que cambia con el ángulo, lo que resulta especialmente eficaz cuando el jig cae en diagonal o hace un pequeño planeo.
En mar abierto o con corriente, ese efecto es útil para que el señuelo destaque entre espuma, brillo superficial y turbulencias. Y en días de agua clara, los destellos bien dosificados ayudan a que el jig parezca un pez pasto real sin necesidad de un color extremadamente llamativo.


El peso de 35 g es un punto intermedio muy práctico para el pescador que quiere un solo jig para muchas situaciones. Desde costa, permite lanzar lejos con cañas de shore jigging y mantener buena línea incluso con viento moderado. Desde embarcación, baja rápido a la capa donde se mueven los peces y no pierde tiempo en la caída, algo importante cuando el banco está activo durante pocos minutos.
Como orientación, piensa en el escenario: si pescas playas con canal y corriente suave, 35 g te permite alternar recogidas medias con pequeños tirones. Si pescas espigones o puntas rocosas con corriente, agradecerás el peso para “cortar” el agua. Y en vertical sobre estructura, es un peso cómodo para trabajar sin agotarte en pocas bajadas.
En shore jigging, el error típico es recuperar siempre al mismo ritmo. Con un metal jig, lo que quieres es variar el patrón para que el señuelo parezca una presa que se acelera, se frena y cae. Un esquema eficaz es: conteo (bajas a la capa), tres tirones cortos, pausa de 1 segundo y recogida continua unos metros. Repite. Muchas picadas entran justo al iniciar la recogida tras la pausa.
Otra opción es el “speed jigging light”: tirones más largos con la caña y recuperación rápida del hilo, haciendo que el jig suba y luego caiga describiendo una curva. Este patrón es muy bueno cuando hay actividad de jurel o bonito. Si el pez está más receloso, reduce la velocidad y alarga las pausas para que el jig caiga más “libre” y natural.
En vertical, el objetivo es mantener el señuelo en la zona de ataque. Trabaja el jig con subidas de 30–80 cm y deja caer controlando la línea (ni totalmente destensada ni totalmente tirante). Si notas un toque o una parada en la caída, clava con un movimiento firme y continuo. Para especies rápidas como jurel o caballa, el jigging más rápido suele funcionar; para lubina o depredadores que cazan al acecho, los movimientos más lentos y con pausas son una apuesta segura.
Para un metal jig de 35 g, una caña de shore jigging o spinning de acción media-rápida te permite imprimir tirones sin perder control. Si pescas desde costa y buscas distancia, una caña algo más larga ayuda a ganar metros; si pescas desde embarcación, una caña más corta facilita trabajar en vertical durante rato sin fatiga.
En cuanto a línea, el trenzado es el aliado natural: mejora el lance, transmite mejor el contacto y ayuda a clavar en picadas a distancia. Completa con un bajo de fluorocarbono para resistencia a la abrasión (rocas, mejillones, estructura) y para un poco de amortiguación. Revisa nudos y anillas con frecuencia: el jigging somete el equipo a tirones repetidos.
Con metal jigs, el color funciona por contraste y por confianza. En aguas claras y días soleados, los acabados plateados o naturales suelen ser una apuesta segura. En días nublados, mar tomado o poca luz, los tonos más visibles o combinaciones de alto contraste pueden marcar la diferencia. Si no hay respuesta, alterna el color antes de cambiar de zona: muchas veces el pez está ahí, pero necesita el estímulo correcto.
En jigging, el peso determina cuánto tiempo tarda el señuelo en llegar a la zona de pesca y cuánto “agarra” en la corriente. Un metal jig demasiado ligero se queda arriba, deriva en exceso y no baja cuando hay corriente o viento; uno demasiado pesado puede enganchar más, cansarte antes y hacer una presentación menos natural si los peces comen en capas altas. Por eso el formato de 35 g es tan popular: te da una ventana amplia de usos sin obligarte a llevar diez modelos distintos.
Desde costa, 35 g suele permitir lances largos con cañas de spinning medio/pesado o shore jigging, y además corta mejor el aire cuando hay brisa. En embarcación, baja con rapidez y te deja repetir la maniobra muchas veces, algo importante cuando el banco entra y sale. Si un día el pescado está comiendo arriba, simplemente reduces el tiempo de caída (conteo) y trabajas más rápido; si está abajo, cuentas más y usas tirones cortos.
Para que un metal jig sea realmente efectivo, importa tanto qué lanzas como dónde lo lanzas. En playa, busca canales, cambios de color (agua más oscura = más profundidad), zonas de espuma y cortes donde el agua entra y sale. Una táctica sencilla es lanzar en abanico: primero corto, luego medio y luego largo, alternando un conteo de 3–8 segundos según la profundidad estimada. En espigones y puntas, prioriza los bordes de corriente: donde la corriente “rompe” contra la piedra y crea un pasillo de comida. En puertos, apunta a sombras, bocanas y zonas con actividad de alevín.
Un consejo práctico: si ves pajareras, actividad en superficie o pequeñas persecuciones, empieza con una recuperación más rápida. Si no ves nada, trabaja el jig más abajo con yo-yo y pausas. Muchas veces el depredador está presente, pero no sube; el metal jig te permite “bajarle el señuelo a la cara”.
El montaje influye directamente en el lance y en la clavada. Para jigging desde costa, lo habitual es trenzado con bajo de fluorocarbono y un terminal fiable. Si pescas en roca, el fluorocarbono aporta resistencia a la abrasión y te da margen ante roces con mejillón o canto. Si pescas en playa limpia, puedes llevar un bajo algo más fino para ganar distancia y naturalidad.
Si buscas especies con dientes o mordida dura (anjova, por ejemplo), revisa el bajo con frecuencia y valora aumentar diámetro. En cualquier caso, un montaje limpio y revisado evita que el “punto débil” no sea el señuelo, sino el nudo.
El metal jig parece simple, pero hay fallos muy comunes que reducen picadas. El primero es recuperar siempre igual: si no alternas, el jig se vuelve predecible. El segundo es no controlar la caída: muchas picadas entran mientras baja. El tercero es no revisar el señuelo tras cada lance: algas o una anilla abierta pueden arruinar la acción. Por último, clavar demasiado rápido en peces que atacan por detrás puede provocar fallos; a veces conviene mantener tensión y clavar con firmeza, pero sin latigazos.
Si llegas a un espigón o una punta y no sabes dónde está el pescado, este plan simple te ayuda a ganar información en pocos minutos. Primero, haz 5 lances con conteo corto (2–4 s) y recuperación rápida para detectar actividad en capa alta (jurel/caballa o persecuciones). Luego, haz 5 lances con conteo medio (6–8 s) con tirones cortos y pausas. Por último, baja más (10–12 s o hasta tocar fondo) y trabaja con yo-yo lento para ver si hay actividad abajo. Con ese esquema cubres casi toda la columna de agua sin cambiar de señuelo y, si aparece la primera picada, ya tienes la profundidad y cadencia “base” para repetir.
El shore jigging se practica a menudo con viento y con anzuelos expuestos. Para evitar accidentes, usa alicates para desanzuelar, sujeta el pez con control y evita manipular el jig con tensión en la línea. Si pescas sobre roca, un calzado adecuado y una posición estable reducen resbalones. Es una recomendación simple, pero cuando el pez entra en acción se tiende a correr: prioriza la seguridad y mantén el material ordenado para no engancharte con el anzuelo en el momento menos oportuno.
Sí, aunque está pensado para mar, un metal jig de 35 g puede utilizarse en embalses profundos para buscar depredadores, siempre que adaptes el montaje y tengas en cuenta que es un señuelo rápido y de caída marcada. Donde más destaca es cuando necesitas llegar a capas profundas con rapidez.
Incrementa el conteo para asegurarte de llegar a la profundidad, reduce la barriga en la línea y trabaja con tirones más cortos. Si el jig deriva demasiado, pesca más cerca del fondo pero sin arrastrar, o busca un ángulo donde la corriente sea más limpia.
Si en 15–20 minutos no hay respuesta y estás convencido de que estás en zona, cambia de color antes de cambiar de spot. El metal jig funciona mucho por destello: a veces un color con más contraste o un patrón más natural es el disparador.
Un señuelo metálico trabaja fuerte y los componentes sufren. Revisa el estado de las anillas y la punta de los anzuelos: un afilado correcto mejora la clavada y reduce pérdidas. Después de pescar en mar, aclara con agua dulce y seca bien para alargar la vida del acabado y evitar óxido en los elementos metálicos.
Por último, recuerda que el jigging se hace con tirones y a menudo con anzuelos expuestos: usa alicates para desanzuelar, controla el pez durante la suelta y evita manipular el señuelo cerca de ropa o manos cuando hay tensión en la línea.






Excelente, bien hecho.
