






El señuelo con placa de hierro para pesca en el mar de Effosola combina el clásico formato jig metálico con un añadido de plumas que le da un extra de movimiento y atractivo visual bajo el agua. Está diseñado para lanzamientos precisos en zonas de corriente y profundidad variable, donde los depredadores como lubinas, doradas o lechas suelen estar activos.
Disponible en pesos de 17 g, 20 g, 25 g, 30 g y 40 g, puedes elegir la versión que mejor se adapte a la profundidad y la corriente del día. Los señuelos más ligeros (17-20 g) funcionan bien en aguas calmadas o pesca costera; los de 30-40 g llegan más hondo y aguantan mejor el arrastre en mareas fuertes. Se ofrecen en seis colores distintos para cubrir desde aguas claras hasta fondo embarrado.

El cuerpo de placa de hierro le da una caída rápida y estable, mientras que el diseño Vib genera vibraciones que imitan a un pez herido. Las plumas traseras añaden un perfil más voluminoso que suele provocar ataques por instinto. Prueba a recuperar a ritmo constante o con pequeñas pausas para que el señuelo imite un pez despistado.

Este señuelo encaja bien tanto en pescadores que empiezan con la técnica del jigging como en los que ya tienen experiencia y buscan un recambio fiable sin pagar de más. Si pescas en roca, escollera o embarcación cerca de la costa, es una opción a tener en cuenta por su relación calidad-precio.

El cuerpo es de placa de hierro, lo que le proporciona un peso compacto y una caída rápida. Es un material duradero para agua salada si se enjuaga con agua dulce después de cada uso.
El señuelo se entrega con anzuelo tipo tanque de sangre y plumas ya montados, listo para atar al sedal. Algunos pescadores prefieren cambiar el anzuelo por uno de mayor grosor según la pieza que busquen.
Para embarcación en fondos de 10 a 25 metros, los pesos de 30 g o 40 g ofrecen un control cómodo. En costa o fondeos más someros, el de 17 g o 20 g basta.
Está diseñado para pesca en el mar, pero puede usarse en agua dulce si se enjuaga bien después. Su peso y perfil lo hacen más efectivo en entornos con corriente o profundidad media.
Sí. Los tonos metalizados y fluorescentes funcionan mejor en aguas turbias o con poca luz. Los colores naturales o mate son más efectivos en aguas claras y días soleados.