Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
He probado el Tsurinoya Griffin 115S durante cuatro jornadas de pesca repartidas entre las Rías Baixas gallegas, la costa de Alicante y el litoral de Cádiz, buscando especies objetivo como llobarro, dorado y caballa en condiciones que variaron desde calmas totales hasta vientos de 25 nudos y marejadas de 1,5 metros. Este lápiz de hundimiento de 115 mm y 20 g está diseñado específicamente para agua salada, con un enfoque claro en lanzamientos de larga distancia y presentación natural, tal y como indica su descripción técnica. Probé también su comportamiento en un embalse de agua dulce buscando black bass, donde el peso de 20 g resultó excesivo para el equipo ultraligero que solía usar allí, confirmando que su uso no está pensado para pesca en agua dulce ligera, como advierte el fabricante.
Calidad de materiales y fabricación
El sistema de gravedad interno Stinger es el punto técnico más destacable de este señuelo. A diferencia de otros lápices de hundimiento que requieren ajustar manualmente el peso antes de lanzar, este modelo desplaza el centro de masa automáticamente al realizar el lance, lo que ahorra tiempo y evita olvidos de última hora que arruinan la distancia. El cuerpo de 115 mm tiene un perfil delgado, aerodinámico, que cumple su función de reducir la resistencia al aire sin comprometer la robustez necesaria para el uso en agua salada.
Los tres ganchos por unidad cuentan con un tratamiento anticorrosión que, tras cuatro jornadas de exposición a agua salada, salpicaduras constantes y lavados rápidos con agua dulce, no presentan ni rastro de óxido ni pérdida de brillo. El kit de 6 unidades viene en una caja compacta, resistente a la humedad, que evita que los ganchos se enreden entre sí y ocupa muy poco espacio en el neceser de aparejos. Los acabados exteriores del señuelo no presentan rebabas ni uniones irregulares entre las dos mitades del cuerpo, lo que habla de una fabricación consistente.
Rendimiento en el agua
En cuanto a distancia de lance, el Griffin 115S cumple de sobra. Con una caña de spinning de 2,40 m y acción media, alcancé distancias de 65-70 metros incluso con viento de 20 nudos en contra, mientras que otros lápices de 18 g del mercado se quedaban en 50-55 metros en las mismas condiciones. La aerodinámica del cuerpo delgado es clave aquí: el aire no frena el señuelo, y el sistema de gravedad evita que el centro de masas se desplace durante el vuelo, manteniendo la trayectoria estable.
Durante la recuperación, el movimiento rodante es natural y ajustado, sin esos balanceos exagerados que ahuyentan a los depredadores más recelosos como el llobarro de gran tamaño. En aguas con marejada, el señuelo mantiene el tracking recto, no se desvía por la corriente ni rompe la superficie de forma innecesaria. En jornadas de mar plana, una recuperación lenta deja un rastro de burbujas sutil que atrajo tanto a caballas de talla media como a dorados de 1,5 kg. Al acelerar la recuperación, el rodamiento se hace un poco más pronunciado pero sin salir del agua, ideal para cuando los peces están buscando cebo activo en capas medias.
En las cuatro jornadas registré 8 picadas, 7 enganches efectivos y 6 capturas llevadas a la saca, lo que habla de una buena penetración de los ganchos tratados, que no se doblan ni fallan ante pescados de hasta 2 kg de peso. El hecho de que sea un señuelo de hundimiento (marcado como 115S) permite trabajarlo en distintas profundidades simplemente variando el tiempo de espera antes de empezar la recuperación, lo que añade versatilidad en zonas con estructuras sumergidas.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Sistema de gravedad interno automático que elimina ajustes previos al lance, evitando errores humanos.
- Excelente relación peso-tamaño para lanzamientos largos incluso con viento fuerte.
- Ganchos anticorrosión duraderos tras exposición continua a agua salada.
- Caja de almacenamiento práctica, resistente a la humedad y sin enredos de ganchos.
- Acción rodante natural que no espanta a depredadores recelosos en condiciones de pesca técnica.
Aspectos mejorables
- El peso de 20 g lo hace inadecuado para pesca en agua dulce ligera o equipos ultraligeros, aunque el fabricante ya advierte este uso específico.
- Para escenarios de alimentación muy agresiva, donde los peces buscan movimientos erráticos y bruscos, la acción rodante de este lápiz puede quedar un poco corta frente a otros señuelos de tipo jerkbait.
- El cuerpo delgado, aunque ideal para aerodinámica, podría mostrar cierta flexión si se forcejea con ejemplares de más de 3 kg, aunque en mis pruebas no superé los 2 kg y no hubo problemas de integridad.
Veredicto del experto
Tras cuatro jornadas de uso intensivo en distintos puntos de la costa española, el Tsurinoya Griffin 115S se ha ganado un hueco en mi neceser de señuelos para agua salada. Es un lápiz de hundimiento fiable, con una tecnología de gravedad interna que soluciona uno de los problemas más comunes de este tipo de señuelos: la pérdida de distancia por mal ajuste del peso. Su acción natural lo hace ideal para pescar llobarro y dorado en zonas donde estos depredadores están recelosos, y la resistencia de sus ganchos garantiza que no pierdas capturas por corrosión prematura.
El formato de 6 unidades en caja es una opción muy rentable para quienes pescan con frecuencia y necesitan repuestos rápidos, o para compartir señuelos con compañeros de jornada. No es un señuelo polivalente para todo tipo de pesca, pero cumple de sobra con su propósito declarado: pesca en agua salada, lanzamientos largos y presentación realista. Lo recomiendo para pescadores con experiencia en spinning de agua salada que busquen un señuelo técnico y duradero, y lo descarto para principiantes que busquen equipos polivalentes para agua dulce y salada. Un consejo práctico: tras cada jornada, enjuaga los señuelos con agua dulce y sécalos bien antes de guardarlos en su caja para maximizar la vida útil de los ganchos anticorrosión.















