Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias temporadas metiendo este swimbait de doble cola en la mochila, y se ha ganado un puesto fijo en la caja de vinilos para depredadores. No es un señuelo que grite "innovación radical" al sacarlo del blister, pero cumple con una honestidad brutal la función para la que fue diseñado: generar una vibración constante, rítmica y bien marcada durante toda la recogida, sin que la acción se degrade a medida que pasan los lances. Lo he probado en embalses de la Meseta buscando lucios de post-spawn, en rías gallegas con lubinas pegadas a piedra y en desembocaduras mediterráneas con corrientes de marea viva. En los tres escenarios, la respuesta ha sido consistente: el doble apéndice caudal no deja de trabajar, y esa constancia es lo que acaba desencadenando el ataque cuando el depredador está dubitativo.
El concepto no es nuevo —los shads de cola doble llevan décadas en el mercado—, pero la ejecución aquí está pulida. El perfil del cuerpo es lo suficientemente grueso como para desplazar agua con autoridad, pero lo bastante hidrodinámico para no generar arrastre excesivo en la recogida lineal. Eso se nota en la muñeca tras una jornada de cuatro o cinco horas lanceando el modelo grande contra viento.
Calidad de materiales y fabricación
El material es un TPU (poliuretano termoplástico) blando, de esos que al tacto transmiten inmediatamente esa sensación "gominosa" que tanto valoramos los que pescamos con vinilos. No es el silicona más blanda que he catado —algunos modelos japoneses rozan lo gelatinoso—, pero ese punto extra de dureza relativa es deliberado y bienvenido: aguanta dentadas de lucios de 80-90 cm sin que la cola se desprenda en el primer forcejeo. He sacado media docena de peces por encima de los 7 kg con la misma unidad del 175 mm, y el cuerpo sigue íntegro; solo muestra las marcas habituales de los dientes en el flanco, sin desgarros en la base de las colas.
El molde está limpio. No he rebabas en la línea de partición ni burbujas en la zona de la cabeza, que es donde suele fallar el control de calidad en series económicas. La inserción del anzuelo offset entra justo y el vinilo no se deforma de forma permanente tras varios clavados y desanzuelados. Un detalle que valoro: la cavidad ventral para el anzuelo texano o offset tiene el grosor justo para que el punto del anzuelo quede semienterrado sin asomar, pero sin que el vinilo se rasgue al clavar en seco.
En cuanto a durabilidad del color, los tonos translúcidos (tipo "ayala" o "ghost minnow") mantienen la transparencia tras decenas de lances contra roca y arena. Los colores sólidos —chartreuse, naranja fuego, blanco perla— no han desteñido ni perdido brillo tras exposiciones prolongadas al sol en cubierta. El pigmento parece bien saturado en la masa, no solo en superficie.
Rendimiento en el agua
Talla S — 145 mm / 21,3 g
Este es mi "caballo de batalla" para lucios en embalses someros (1-3 m) primavera-verano, cuando los peces están pegados a la hierba o a los bordes de la pared de la presa. Con una caña MH de 2,40 m y trenzado 0,16 mm + fluorocarbono 0,60 mm, el lance es honesto: 35-40 metros cómodos sin forzar. El peso ligero permite recuperaciones muy lentas —casi deadsticking— manteniendo el señuelo en la capa de agua que quiero. La doble cola empieza a oscilar casi desde el primer giro de manivela, a velocidades donde un shad de cola simple quedaría muerto.
La técnica que mejor resultado me da con esta talla es la recuperación lineal ultra-lenta con micro-pausas de medio segundo cada 4-5 vueltas de manivela. Ese "tembleque" adicional al reiniciar el movimiento imita a la perfección a un pececillo que se detiene a inspeccionar el fondo. Los ataques suelen llegar en la pausa o en el primer medio metro de la reanudación. También funciona bien en jerk & pause con tirones de 30-40 cm: el señuelo planea lateralmente en la caída y las colas baten en contra-corriente, generando un destello lateral que dispara ataques reactivos.
En lubina, la talla S brilla en rías con poca corriente, trabajando sobre bancos de arena o entre bloques a 2-4 metros. Con fluorocarbono 0,40 mm y anzuelo offset 2/0, el nado es natural, sin ese "balanceo de cadera" exagerado que delata a los vinilos mal diseñados.
Talla L — 175 mm / 36,7 g
Aquí cambia el registro. Este modelo pide caña H o XH (2,70 m mínimo), trenzado 0,20-0,22 mm y bajo de fluorocarbono 0,70-0,80 mm o acero flexible 20 lb si hay lucios gordos. El lance supera los 50 metros sin esfuerzo, y el peso permite atacar capas de 4-7 metros en recuperaciones medias-rápidas sin que el señuelo suba a superficie.
Lo he usado en curricán costero a 2,5-3,5 nudos detrás de la embarcación, y la acción se mantiene estable incluso con ola de 0,5-0,8 m. La doble cola no "se duerme" ni entra en resonancia fea; el balanceo es rítmico, y la vibración transmite nítida al portacarretes. He sacado lubinas de 3-4 kg en bajos de roca a 6 metros con esta modalidad, y la sensación de clavada es limpia: el peso del señuelo ayuda a que el anzuelo penetre en la mandíbula dura al tensar la línea.
En embalse, la talla L es mi elección para lances largos a estructuras profundas (puntas sumergidas, viejos vallados) en otoño-invierno. El jerk & pause con tirones de 50-60 cm y pausas de 3-4 segundos funciona de maravilla cuando el agua está fría y los lucios siguen letárgicos. El señuelo cae en horizontal, colas batiendo, y el ataque suele ser un "golpe seco" en la reanudación.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo que me convence:
- Constancia de la acción: la doble cola no falla. A velocidades mínimas, medias o en curricán, la oscilación está siempre ahí.
- Resistencia al desgarro: el TPU aguanta lo suyo. No es indestructible, pero rinde 3-4 veces más que vinilos blandos "premium" de ciertas marcas japonesas a mitad de precio.
- Versatilidad real de tallas: no son simples escalados; cada peso tiene su nicho técnico bien definido.
- Gama de colores funcional: cubren aguas claras, turbias, días nublados y soleados sin florituras. Los translúcidos con flanco plateado son letales en agua clara; el chartreuse y naranja salvan la jornada en agua teñida.
- Precio/prestaciones: por unidad, sale muy rentable comparado con referencias de marca consolidada que ofrecen acción similar.
Lo que mejoraría:
- Ausencia de anzuelo: entiendo que el pescador quiera elegir su offset, pero a este precio incluir un anzuelo decente (tipo Owner Beast o Gamakatsu EWG) en el blister no sería descabellado y evitaría errores de talla al principiante.
- Olor/atrayente: el material es neutro. En jornadas difíciles, untar con atrayente tipo gel (sardina, calamar, cangrejo) marca diferencia. Un impregnado de fábrica, aunque fuera sutil, sumaría puntos.
- Empaquetado: el blister es funcional pero frágil. Si lo metes suelto en la mochila con plomos y alicates, el vinilo puede deformarse en la cola. Una caja rígida reutilizable (tipo clamshell) elevaría la percepción de calidad.
Veredicto del experto
Este doble cola de vinilo blando es una herramienta honesta, robusta y resolutiva. No tiene la finesse extrema de un Megabass Spark Shad ni la acción ultra-realista de un Keitech Swing Impact FAT, pero cuesta una fracción y, en manos de quien sabe leer el agua y adaptar la recogida, pesca igual o más. Su punto fuerte es la fiabilidad de la vibración: no hay "velocidad muerta" donde el señuelo deje de emitir señal, y eso en depredadores reactivos (lucio, lubina, black bass en verano) es el 80 % del éxito.
Mi recomendación práctica: compra dos blisters de cada talla en colores complementarios (uno natural/translúcido, uno chartreuse/naranja, uno blanco perla). Monta el 145 g con offset 3/0 y fluorocarbono 0,50-0,60 mm para lucios en someras; el 175 g con offset 4/0-5/0 y acero 20 lb o fluorocarbono 0,80 mm para lances largos y dientes serios. En lubina, baja a 2/0-3/0 y fluorocarbono 0,35-0,45 mm. Lleva siempre un bote de gel atrayente y renueva el señuelo solo cuando la base de las colas muestre fatiga (suelen aguantar 8-10 peces buenos).
Es un señuelo de "fondo de armario": de esos que metes en la mochila sin pensarlo porque sabes que, el día que todo lo demás falla, este te va a sacar el pez. Y en esta afición, eso vale más que cualquier etiqueta de marketing.
















