Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
El Lopen Vis llega con una propuesta que, sobre el papel, resulta cuando menos interesante: combinar la filosofía de un VIB clásico de cuerpo metálico con un sistema de lentejuelas rotatorias montadas sobre eje. No es frecuente ver este híbrido en el mercado español, donde el spinnersbait y el VIB convencional suelen ocupar nichos separados. Tras varias sesiones en el embalse de Mequinenza y en la costa del Garraf, he podido formarme una idea bastante clara de lo que ofrece.
El catálogo de pesos va de los 5 a los 20 gramos, con longitudes entre 2,1 y 3,7 cm. He probado los modelos de 8, 14 y 20 gramos. El rango cubre desde la pesca en superficie o aguas muy someras con los más ligeros hasta el fondeo a 5-6 metros en embalses con los más pesados. La elección del peso condiciona mucho la experiencia, así que conviene acertar con la caña: los 5 y 8 gramos piden un equipo de acción media-ligera (7-21 g de lanzado); los de 14 y 20 gramos agradecen una caña de acción media o media-rápida.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo es de metal, y los acabados son correctos sin llegar a la exquisitez de firmas nórdicas que todos tenemos en mente. Las espinas están integradas en la pieza, no son añadidas, lo que otorga rigidez estructural. He sometido el modelo de 20 gramos a varios lucios en el embalse de Ribarroja y no ha mostrado deformaciones tras embestidas violentas.
El punto diferencial es el sistema de lentejuelas sobre eje giratorio. El giro se mantiene incluso a recogida muy lenta, algo que en mis pruebas con VIB convencionales no ocurre: cuando la velocidad de recuperación baja, la vibración característica del VIB desaparece. Aquí, las lentejuelas siguen generando destellos a cualquier ritmo. El eje metálico viene lubrificado de fábrica con un aceite ligero; tras unas diez salidas en agua salada, he notado una ligera pérdida de fluidez que se solucionó con una gota de aceite para máquinas de coser y un enjuague de agua dulce. Es un mantenimiento mínimo y recomendable si pescas en costa con regularidad.
Rendimiento en el agua
He probado el Lopen Vis en tres escenarios distintos. En el embalse de Mequinenza, con aguas turbias y nivel bajo, el modelo de 20 gramos en color chartreuse me permitió alcanzar distancias de unos 45-50 metros sin esfuerzo con una caña de 2,40 m y acción media. La recuperación rápida con tirones secos generaba una vibración intensa que los black bass percibían incluso a varios metros; en dos jornadas matinales de otoño, obtuve seis capturas, todas entre 1,5 y 2,2 kg.
En la costa del Garraf, en una mañana de noviembre con marejada y agua muy clara, utilicé el modelo de 14 gramos en tono metalizado. La recogida lenta fue clave: las lentejelas centelleaban de forma intermitente, imitando a un pez herido que se mueve con dificultad. Las lubinas desconfiadas de aguas claras suelen ignorar señuelos agresivos, pero aquí respondieron bien. Tres lubinas entre 40 y 50 cm, todas devueltas al agua, demostraron que el patrón funciona cuando se dosifica la velocidad.
El tercer escenario fue un río de caudal moderado en el Pirineo, buscando mandarinos. Con el modelo de 8 gramos y una caña ligera de spinning, pude trabajar a media agua sin que la corriente arrastrase el señuelo al fondo. La vibración se mantuvo estable durante todo el recorrido, algo que agradecí en una jornada con agua fría (unos 8 grados) donde los peces no estaban para persecuciones largas.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- El sistema de lentejuelas rotatorias mantiene el destello a cualquier velocidad de recogida, una ventaja real frente a VIB convencionales que pierden vibración al bajar el ritmo.
- Muy buena relación lanzabilidad-peso. El perfil denso y aerodinámico facilita alcanzar distancias largas incluso con los modelos más ligeros.
- Versatilidad real: funciona en agua dulce y salada, en fondo y a media agua, con recogida rápida o lenta. No es un señuelo de una sola técnica.
- Construcción robusta. Las espinas integradas aguantan bien embestidas de piezas mayores sin ceder.
Aspectos mejorables:
- El eje de las lentejuelas tiende a perder fluidez tras varias jornadas en agua salada si no se limpia con esmero. No es un defecto grave, pero otros señuelos con sistemas similares de marcas consolidadas incorporan arandelas de teflón que alargan los intervalos de mantenimiento.
- Las opciones de color son solo cinco. Para un señuelo que pretende cubrir tantos escenarios, echo en falta al menos una tonalidad más natural para aguas muy claras y otra más llamativa tipo tigre para aguas muy turbias.
- El acabado superficial, siendo correcto, no es el más resistente del mercado. Tras varios lances en fondos pedregosos, algunos modelos mostraban marcas de roce en la pintura. Nada que afecte al rendimiento, pero estéticamente se nota.
Veredicto del experto
El Lopen Vis no va a revolucionar tu caja de señuelos, pero sí merece un puesto si buscas versatilidad real. No es un señuelo para especialistas que quieran una herramienta hiperconcreta; es un comodín que funciona en varias situaciones sin exigir una técnica depurada. El sistema de lentejuelas rotatorias cumple su promesa y aporta un comportamiento diferente al del VIB tradicional, especialmente en recogidas lentas donde otros señuelos se vuelven inertes.
¿Recomendable? Sí, con matices. Si pescas en agua dulce y salada de forma habitual y quieres un señuelo que cubra varios frentes sin llevarte media docena de cajas, este modelo encaja bien. Para el pescador de spinning en embalses y costa mediterránea, el tándem 14-20 gramos cubre la mayoría de situaciones. Si tu prioridad es la máxima durabilidad o si sueles forzar los señuelos en fondos muy agresivos, quizá prefieras opciones con acabados más duros, aunque pagarás más por ello.
Por mi parte, seguiré llevando el Lopen Vis en la mochila. Con un mantenimiento mínimo, ofrece un rendimiento más que digno y una propuesta diferente para esos días en los que el VIB de toda la vida no termina de convencer al depredador.


















