Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
El Upperowens es un señuelo de madera flotante diseñado para jigging marino que me llegó a las manos hace unos meses, y he tenido ocasión de probarlo en varias salidas tanto en el Mediterráneo como en el Golfo de Cádiz. Se presenta en tres pesos (90 g, 100 g y 110 g) con una construcción artesanal en madera de alta densidad que, ya de entrada, lo diferencia de la mayoría de lo que encuentras en el mercado actual, dominado por los plásticos y los composite.
No estamos ante un señuelo de usar y tirar. La madera le confiere una flotabilidad natural que los plásticos, por muy bien diseñados que estén, no terminan de replicar. En el agua se nota: el movimiento no es el de un molde industrial, sino el de un objeto con una densidad y una inercia más orgánicas.
Calidad de materiales y fabricación
La pieza está mecanizada en madera de alta densidad. No sabría deciros exactamente qué especie es —la descripción no lo especifica—, pero el tacto y el peso me recuerdan a maderas duras tropicales del tipo ramín o sapeli. El acabado de pintura es correcto, con varias capas que cubren bien el cuerpo, aunque aquí tengo un par de matices que comentaré más adelante.
Las anillas reforzadas aguantan bien la tracción. Las he sometido a tirones con atunes de entre 10 y 15 kg y no han mostrado deformación. Los triples que vienen de serie son funcionales, aunque el pescador que busque piezas de verdadero tamaño —atunes de 30 kg o más— hará bien en sustituirlos por unos de calibre superior. Es una práctica habitual y no un demérito del producto, pero conviene saberlo.
El equilibrado interno es correcto. El peso del señuelo genera un centro de gravedad que favorece lances largos sin que el señuelo oscile en el aire. En este rango de precios —sin ser un producto económico—, la relación calidad-acabados me parece buena.
Rendimiento en el agua
He probado el Upperowens en tres escenarios distintos:
Jigging desde embarcación en el Estrecho, con viento de levante moderado y corriente de hasta 2 nudos. El modelo de 110 g me permitió alcanzar profundidades de 12-15 metros sin necesidad de plomear, y la recuperación a media velocidad generaba un balanceo ladeado que las lubinas y los jureles siguieron hasta el barco en varias ocasiones.
Lanzamiento desde costa rocosa en la zona de Tarifa, con el modelo de 90 g. Aquí el viento era molesto, racheado, y el señuelo se comportó bien en distancia de lance. La acción de nado es claramente ascendente cuando paras la recogida: sube lentamente hacia la superficie con un pequeño culebreo que provoca ataques en el último tramo. En una mañana saqué tres seriolas de tamaño medio (3-4 kg) precisamente en esa fase de ascenso.
Recogida constante con ritmo de jerk en el Golfo de Cádiz, con el 100 g como comodín. Es, de los tres, el peso más versátil. Funciona bien entre 8 y 18 metros de profundidad, y el movimiento errático que genera con los tirones secos es muy efectivo para disparar ataques reflejos en doradas y lubinas.
La vibración que transmite la madera es diferente a la del plástico: más grave, menos metálica, con una frecuencia que parece encajar mejor en aguas con cierta turbidez donde la visibilidad no es óptima. No tengo datos objetivos para demostrarlo, pero en las tres jornadas noté más seguimientos y ataques cerca del señuelo que con jigs de plástico equivalentes del mismo peso.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Flotabilidad natural que genera una acción de nado y ascenso muy realista, especialmente efectiva en la fase de pausa.
- Lance largo y preciso gracias al perfil aerodinámico y al reparto de peso.
- Construcción sólida: las anillas reforzadas y los triples aguantan bien piezas de entidad.
- Versatilidad de pesos para adaptarse a distintas condiciones de mar y profundidad.
Aspectos mejorables:
- La pintura no es tan resistente como me gustaría. Tras la tercera jornada, especialmente en rocky shore con roca y arena, empecé a notar desconchones en los laterales. Es cosmético y no afecta al rendimiento, pero si eres de los que cuidan el aspecto del material, tendrás que aplicarle una capa de barniz adicional o asumir que la madera terminará mostrándose con el uso.
- Los triples de serie están bien para empezar, pero en especies potentes conviene cambiarlos por unos de mayor grosor. No es un problema grave, pero en un producto que busca posicionarse como opción para pesca exigente, unos anzuelos de serie un punto más robustos marcarían la diferencia.
- No trae ninguna protección anticorrosión adicional en las anillas. Con el agua salada, una aclarada con agua dulce después de cada uso no es negociable. Si se te olvida, las anillas comenzarán a mostrar signos de corrosión en pocas semanas.
Veredicto del experto
El Upperowens es un señuelo sólido, bien construido y con una acción de nado que cumple lo que promete. No es el más barato del mercado, pero la madera aporta un comportamiento en el agua que los plásticos no igualan, especialmente en lo que respecta a la flotabilidad y la vibración. Lo recomiendo para pescadores con experiencia previa en jigging marino que busquen un señuelo duro versátil para sesiones de media distancia, tanto desde embarcación como desde costa.
Eso sí: exige mantenimiento. Si no eres de aclarar los señuelos con agua dulce al volver a casa, mejor busca opciones en composite que requieran menos cuidados. Y si tu objetivo son piezas verdaderamente grandes, prevé el cambio de anzuelos como parte del pack.
Por mi parte, seguirá acompañándome en la caja de señuelos para jornadas de jigging costero y media profundidad. No defrauda.














