Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
Estamos ante un señuelo de PVC flexible de 13,5 cm diseñado para imitar cefalópodos, pensado fundamentalmente para la pesca en el mar. Dentro de la categoría de los «pulpos» artificiales, este modelo compite en un segmento muy poblado, pero aporta un par de detalles que lo diferencian: la doble opción de peso (35,5 y 47,2 g) y su acabado luminiscente. Lo he probado durante varias jornadas en el Mediterráneo y en aguas del Cantábrico, tanto en curricán de altura como en lanzado desde embarcación, y puedo decir que cumple con lo que promete sin estridencias.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo está moldeado en PVC flexible con un tacto agradable, ni demasiado blando ni excesivamente rígido. La textura superficial incluye un estriado longitudinal que imita los pliegues del manto de un calamar, y las faldas laterales —el elemento más llamativo— tienen un grosor decreciente que les confiere un movimiento fluido en el agua. He sometido el señuelo a tandas de curricán de varias horas seguidas y el PVC no ha mostrado signos de deformación permanente ni ha perdido color, algo que agradecerás si pescas en zonas con mucho sol.
El anzuelo triple que trae de serie tiene un grosor aceptable para especies como lubina o dorada, aunque en atunes o meros de cierto porte recomiendo cambiarlo por uno de mayor calibre. La anilla giratoria de la cabeza va correctamente engarzada y no ha cedido en los tirones. Dicho esto, los componentes metálicos son lo justo: cumplen, pero se benefician del aclarado con agua dulce después de cada salida si no quieres ver óxido a medio plazo.
El material luminiscente se carga con relativa rapidez —un par de minutos al sol directo bastan— y el brillo residual se mantiene visible entre 15 y 20 minutos en oscuridad total. En la práctica, esto se traduce en que los primeros lances del amanecer o en días muy cubiertos ganan un punto de contraste que puede marcar la diferencia.
Rendimiento en el agua
He probado las dos versiones de peso en condiciones distintas. Con la de 35,5 g en curricán a 3-4 nudos, el señuelo se mantiene en la capa superficial sin necesidad de lastre adicional; la falda late con un movimiento vibratorio constante que recuerda a un calamar en huida. En recogidas con pausas y tirones secos, el faldón se expande y contrae de forma bastante natural. La versión de 47,2 g baja unos metros más y aguanta mejor corrientes laterales de hasta nudo y medio; la usé en aguas de más de 20 metros de profundidad con un bajo lastrado y el comportamiento hidrodinámico se mantuvo estable.
En cuanto a capturas, he obtenido resultados con lubinas en el Cantábrico y con serrápidos y alguna dorada en el Mediterráneo. No he tenido ocasión de probarlo con atún de calado, pero compañeros que sí lo han hecho me comentan que aguanta bien los primeros envites, aunque recomiendan reforzar el montaje. La versión de 47,2 g también permite lances aceptables desde costa si no buscas distancias extremas, aunque el perfil aerodinámico no es el mejor para esa modalidad.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Doble peso disponible, lo que permite adaptar la profundidad de trabajo sin cambiar de señuelo.
- Movimiento de la falda convincente, sobre todo en recogidas irregulares.
- Buena resistencia del PVC a la radiación solar y al agua salada.
- Precio contenido, especialmente teniendo en cuenta que incluye anzuelo y anilla.
Aspectos mejorables:
- El anzuelo triple de serie es suficiente para piezas medianas, pero se queda corto si buscas capturas de más de 5-6 kg. Recomiendo sustituirlo por un Mustad o similar de mayor grosor.
- Los tentáculos más finos de la falda son el punto débil: después de varias capturas de especies con dientes (barracudas, por ejemplo), empiezan a mostrar desgaste. No es un problema exclusivo de este señuelo, pero conviene tenerlo presente.
- El sistema de fijación del anzuelo no permite cambiarlo con la rapidez que me gustaría; requiere un poco de paciencia y unos alicates finos.
Veredicto del experto
Este señuelo es una opción sensata para el pescador de curricán que busca un cebo versátil sin gastar una fortuna. No reinventa la rueda, pero hace bien lo que se le pide: imitar a un calamar con un movimiento creíble, resistir el trato del agua salada y ofrecer dos opciones de peso para adaptarse a distintas condiciones. El acabado luminiscente es un extra útil, no un reclamo vacío.
No lo recomendaría como señuelo único para una jornada de pesca, pero sí como un comodín excelente para tener en la caja, sobre todo en jornadas de amanecer o con visibilidad reducida. Si eres de los que cuidan el material y lo aclaras tras cada uso, te durará varias temporadas. Si buscas un señuelo para especies muy grandes o para lanzado de costa intensivo, mira otras opciones con perfiles más hidrodinámicos o componentes metálicos de mayor calidad.
En resumen: cumple, convence y no arruina el bolsillo.

















