Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo años integrando pantallas en proyectos de electrónica aplicada a la pesca deportiva: desde registradores de temperatura del agua hasta paneles de control para carros de arrastre con motores paso a paso. La Waveshare de 1,47 pulgadas con controlador JD9853 y táctil capacitivo AXS5106L me llamó la atención por su equilibrio entre tamaño y funcionalidad. No es una pantalla pensada para grandes paneles de control, sino para esas aplicaciones donde el espacio manda y necesitas una interfaz táctil fiable, como un terminal portátil de anotación de capturas o un display auxiliar para una ecosonda casera.
En líneas generales, estamos ante un módulo muy bien acabado para proyectos con Raspberry Pi, ESP32, Pico o Arduino. La resolución de 172×320 píxeles puede parecer modesta sobre el papel, pero en un área visible de menos de 18×33 milímetros la densidad de píxeles es más que suficiente para leer datos con nitidez. Los 262.000 colores del panel IPS dan una reproducción cromática correcta, sin alardes, y los ángulos de visión me han sorprendido gratamente para un módulo de este precio.
Calidad de materiales y fabricación
La primera impresión al sacarlo del embalaje es de robustez. El PCB está bien limpio, sin restos de flux, y los componentes están soldados con precisión. El conector SH1.0 de 13 pines queda firme, y el cable incluido, de unos 100 mm, es flexible pero consistente. También incluyen un cable FFC, lo que agradezco porque da alternativas a la hora de integrarlo en una carcasa estanca.
El traductor de voltaje integrado es un detalle que se agradece mucho en el campo. No tener que preocuparme por los niveles lógicos entre una placa de 3,3 V y una fuente de 5 V me ha ahorrado más de un dolor de cabeza. En mis pruebas con un ESP32-S3 y con una Raspberry Pi Pico no he tenido que añadir ningún conversor externo, y la alimentación de 5 V directa funciona sin problemas.
El panel IPS está bien adherido al PCB, sin holguras. El área visible es de 17,75 × 32,93 mm y el módulo completo ocupa 22,05 × 41,69 mm, así que entra sin dificultad en carcasas impresas en 3D de dimensiones reducidas. He montado una en una caja estanca para un registrador de temperatura de superficie que uso en embarcaciones pequeñas, y el ajuste ha sido perfecto. El cristal frontal parece resistente a arañazos moderados, aunque recomiendo protegerlo si se va a exponer a ambientes abrasivos, porque no es un cristal templado.
Rendimiento en el agua
No soy partidario de mojar este tipo de componentes, pero la realidad es que en un barco o en una jornada de pesca en el río, la humedad y las salpicaduras están a la orden del día. He probado esta pantalla dentro de una bolsa estanca con ventana transparente y su respuesta táctil seguía siendo precisa, aunque con cierta pérdida de sensibilidad al tener una capa de plástico por medio. Obviamente, no es un módulo diseñado para inmersión, y el conector no está sellado. Si lo vas a exponer a agua salada, es imprescindible aplicar un recubrimiento conformado o protegerla dentro de una carcasa IP65 o superior.
En cuanto a la legibilidad bajo luz solar directa, el panel IPS rinde aceptablemente. No es una pantalla transflectiva de esas que se leen perfectamente a pleno sol, pero subiendo la retroiluminación al máximo he podido leer los datos de profundidad y temperatura sin tener que hacer sombra con la mano. Eso sí, el consumo aumenta notablemente con el brillo al máximo; en una jornada larga con batería de 18650 conviene gestionar el brillo por software.
La comunicación SPI de 4 hilos para la pantalla y el táctil por I2C funcionan de forma estable. He probado la librería de ejemplo en un Raspberry Pi Pico y en un ESP32, y la inicialización del controlador JD9853 es rápida, sin parpadeos ni artefactos. La respuesta táctil es correcta para los 172×320 píxeles: no esperes la fluidez de un smartphone, pero para pulsar botones o deslizar un menú de opciones va sobrada. En condiciones de frío extremo, por debajo de 5 °C, he notado una ligera ralentización en la respuesta táctil, algo normal en la mayoría de pantallas capacitivas de esta gama.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre lo que más me ha convencido:
- Compatibilidad multiplataforma real. He usado la misma placa con Raspberry Pi, Pico y ESP32-S3 sin más que cambiar el cableado y la librería. La documentación de Waveshare es completa, con ejemplos que funcionan a la primera.
- Conectividad reducida. El uso de SPI de 4 hilos y I2C para el táctil libera pines importantes en microcontroladores con pocas E/S, como la Pico o el ESP32 en proyectos con sensores adicionales.
- Alimentación flexible. El traductor de voltaje integrado facilita la integración en sistemas mixtos de 3,3 V y 5 V sin componentes extra.
- Tamaño compacto. Ideal para wearables, mandos y dispositivos portátiles donde cada milímetro cuenta.
Los aspectos que mejoraría:
- Sensibilidad del táctil. Es un capacitivo de gama de entrada; la precisión es buena, pero la superficie es pequeña y si tienes dedos gruesos, pulsar elementos pequeños puede ser frustrante. Conviene diseñar botones de al menos 30×30 píxeles.
- Cable incluido. El SH1.0 de 13 pines es correcto, pero el conector no es de los más robustos. Si el proyecto va a estar expuesto a vibraciones, recomiendo asegurar el cable con un punto de soldadura o un poco de termorretráctil.
- Brillo máximo limitado. En exteriores muy soleados, cuesta leerla si no la proteges ligeramente. No es un defecto grave, pero hay que tenerlo en cuenta según la aplicación.
- Software de ejemplo. Aunque funciona, los ejemplos de Raspberry Pi están pensados para escritorio con framebuffer; en pantallas de este tamaño, una interfaz basada en LVGL o un simple menú en MicroPython da mejor resultado.
Veredicto del experto
La Waveshare de 1,47 pulgadas con JD9853 y AXS5106L es una opción sólida para quien necesita una interfaz táctil compacta en un proyecto de electrónica embebida, ya sea para pesca deportiva, robótica o IoT. No es una pantalla de alta gama ni pretende serlo: es un módulo funcional, bien documentado y con un precio ajustado que cumple de sobra con su cometido.
Si tienes en mente integrarla en un dispositivo portátil que vaya a ir a la intemperie, presupuesta desde el principio una carcasa estanca y un método de protección para el conector. Para un proyecto de interior o de laboratorio, es prácticamente perfecta. Por mi parte, ya estoy preparando una segunda unidad para integrarla en un registrador de actividad de picadas que quiero montar sobre una caña de carpfishing. Ahí, su tamaño y su bajo consumo la convierten en la compañera ideal.
En resumen, la recomiendo sin reservas para makers y profesionales que busquen una pantalla táctil pequeña, fiable y fácil de programar. La relación entre lo que cuesta y lo que ofrece es de las mejores de su categoría.













