Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
La Longer LK5 PRO me llamó la atención hace unos meses cuando buscaba una impresora 3D de gran formato para incorporar a mi taller de fabricación de señuelos artesanales. Llevo años encargando prototipos a terceros o trabajando con resinas epoxi y moldes de silicona, pero necesitaba una solución que me permitiera iterar diseños de rapalas, vinilos y plantillas de cucharas metálicas sin depender de nadie. Con un volumen de construcción de 300×300×400 mm, prometía poder imprimir desde pequeños componentes de anzuelos hasta carcasas completas de peces artificiales de tamaño considerable.
Tras varias semanas de uso intensivo, he podido formarme una idea clara de lo que esta máquina ofrece realmente. No es redonda, pero para el aficionado avanzado o el artesano que quiera dar el salto a la fabricación additiva sin arruinarse, tiene argumentos sólidos... y también carencias que conviene conocer antes de comprar.
Calidad de materiales y fabricación
El chasis de aleación de aluminio con estructura triangular y barras de refuerzo diagonales es, sin duda, su mayor acierto constructivo. He tenido en el taller la Artillery Sidewinder X2, que comparte volumen de impresión, y echaba en falta precisamente ese refuerzo. En la LK5 PRO, el marco se siente rígido incluso cuando imprimo piezas altas —como perfiles de señuelos de 25 cm— a velocidades de 60 mm/s. La vibración se nota mucho menos que en otros modelos de precio similar que he probado.
Ahora bien, la calidad de los acabados deja que desear. Los extrusores de aluminio venían con algunas marcas superficiales, y la chapa que cubre la electrónica tuve que deformarla ligeramente para que coincidieran los agujeros de los tornillos. No es grave, pero denota un control de calidad justo. El tornillo sin fin del eje Z no viene engrasado de fábrica; tuve que aplicar grasa de litio blanca antes de la primera impresión para evitar tirones. Tampoco tiene un segundo husillo en Z, algo que en una máquina de este tamaño se echa en falta y que obliga a estar pendiente del nivelado manual con más frecuencia de la deseable.
La placa base usa controladores TMC2208 en X, Y y Z, y el silencio en marcha es notable. En el taller lo agradezco, pero el driver del extrusor sigue siendo un A4988, que se oye perfectamente. Los ventiladores son silenciosos porque son de bajo caudal: el doble ventilador del hotend se queda justo para PLA y PETG, y he tenido que imprimir un ducto alternativo para mejorar el flujo en piezas con voladizos pronunciados.
Rendimiento en el taller
He impreso con PLA, PETG y algún filamento de madera para probar texturas en prototipos de señuelos. La cama de vidrio templado con entramado cumple bien su función: el agarre en caliente es firme, y al enfriar, las piezas se desprenden solas o con un golpe seco. La temperatura máxima real que he medido en la cama es de 75 °C, insuficiente para ABS. Si trabajas con materiales que requieran más temperatura, esta máquina no es para ti.
La pantalla táctil de 4,3 pulgadas responde bien, aunque la animación del menú principal ralentiza la navegación. La recuperación ante cortes de energía y la detección de agotamiento de filamento funcionaron correctamente en mis pruebas. Esto último me salvó una impresión de 14 horas de un molde de silicona cuando se acabó el PETG a las 11 horas.
La calidad de impresión es decente si no exprimes la máquina. Con capas de 0,2 mm y velocidad de 50 mm/s, las piezas quedan limpias, con algo de "zitting" o pequeños gránulos en superficies curvas que se corrigen ajustando la retracción. El Bowden de serie no es ideal para filamentos flexibles, así que olvídate de TPU sin modificaciones. Para señuelos rígidos o prototipos funcionales, el resultado es más que aceptable a este precio.
El montaje inicial me llevó cerca de una hora. Las instrucciones son confusas en varios pasos, y la calidad de la tornillería es justa: algún tornillo entra forzado. No es un problema si tienes experiencia, pero para un principiante puede ser frustrante.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Volumen de construcción descomunal por menos de 300 €. Nadie ofrece 300×300×400 mm a este precio con el chasis reforzado.
- Estructura triangular rígida que minimiza vibraciones en piezas altas.
- Pantalla táctil responsive y menú intuitivo.
- Recuperación ante corte de corriente y sensor de filamento, funciones que evitan perder tiradas largas.
- Drivers silenciosos TMC2208; se puede tener en un piso sin molestias.
Aspectos mejorables:
- Eje Z monohusillo: provoca desviaciones en impresiones altas y obliga a renivelar con frecuencia. Un kit de doble Z es casi obligatorio.
- Cama calefactada lenta y limitada a 75 °C. La falta de aislamiento térmico bajo la cama lastra el rendimiento.
- Carencias graves de seguridad: no hay alivio de tensión en el cable de la cama calefactada, y la toma de tierra del chasis es deficiente. Tuve que añadir un conector con alivio yo mismo.
- Fuente de alimentación genérica de 360 W sin marca reconocible, que trabaja al límite cuando la cama está caliente.
- Extrusor Bowden: limita los materiales flexibles y da más guerra con retracciones que un direct drive.
- Instrucciones de montaje mejorables.
Veredicto del experto
La Longer LK5 PRO no es una impresora para quien busque llegar y empezar a imprimir sin complicaciones. Tampoco para quien quiera trabajar con ABS o materiales exóticos. Es una máquina para el maker que sabe lo que hace, que no le importa dedicar una tarde a ponerla a punto y que valora el volumen de construcción por encima de las prestaciones.
En mi caso, la uso para prototipar señuelos y accesorios de pesca personalizados. Para eso sirve bien: el plano de cama de 300×300 mm me permite imprimir varios diseños a la vez, y los 400 mm de altura me dan margen para piezas alargadas como perchas o plantillas de cucharillas. El doble ventilador, aunque mejorable, mantiene la extrusión estable durante tiradas largas.
Mi recomendación: si tu presupuesto es muy ajustado y lo que necesitas es espacio de impresión grande, la LK5 PRO es la mejor opción en su franja de precio. Pero si puedes estirarte 100 € más, la Artillery Sidewinder X2 ofrece una base más sólida con extrusor directo, cama AC y nivelación automática. Aun así, para el pescador artesano que quiera fabricar sus propios señuelos sin desembolsar una fortuna, esta máquina es una puerta de entrada más que digna al mundo de la impresión 3D.
















