Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo más de quince años probando señuelos y anzuelos para cefalópodos en nuestras costas, desde los acantilados de Asturias hasta las calas de Almería, y puedo decir que los jigs de tres capas no son una novedad absoluta, pero sí una evolución interesante del clásico anzuelo de calamar. Este modelo en concreto, disponible en tres pesos (20, 36 y 48 gramos), se posiciona como una opción versátil para quienes buscan una sola pieza que cubra distintos escenarios sin tener que cargar con media docena de señuelos diferentes. Lo he probado en sesiones de eging desde costa y desde embarcación fondeada, y el resultado ha sido lo bastante consistente como para formar parte de mi caja de terminal de forma habitual.
Calidad de materiales y fabricación
El anzuelo está fabricado en acero con tratamiento anticorrosión, un requisito mínimo para cualquier pieza que vaya a pasar tiempo en agua salada. Tras varias sesiones de uso y enjuagues posteriores, no he apreciado picaduras de óxido en la zona de las puntas ni en los anillos de unión, lo cual habla bien del recubrimiento aplicado. Las tolerancias de fabricación son aceptables: las tres capas quedan alineadas y no se aprecian juegos excesivos entre ellas, algo que en modelos más económicos suele ser un problema recurrente que afecta a la acción en el agua.
El diseño curvado de las puntas cumple su función. El afilado de fábrica es correcto, aunque no excepcional; en mi experiencia, cualquier anzuelo para calamar merece un repaso con lima de diamante antes del primer uso, y este no es una excepción. El ojo por el que se pasa el nylon o el fluorocarbono tiene un acabado liso, sin rebabas que puedan mermar la resistencia del nudo, un detalle que se agradece cuando pescas especies que dan tirones secos e inesperados.
Rendimiento en el agua
Aquí es donde este jig de tres capas demuestra su mayor acierto. La estructura escalonada genera una vibración y un perfil en el agua que los calamares interpretan como una presa herida o en movimiento errático. He trabajado el señuelo con tirones cortos y pausas largas, que es la recuperación clásica del eging, y la acción resulta natural sin requerir una técnica depurada. En corrientes moderadas, las capas se abren lo justo para ofrecer resistencia sin que el señuelo gire sobre sí mismo, un problema frecuente en jigs mal equilibrados.
He probado los tres pesos en situaciones distintas. El de 20 gramos funciona bien desde espigón en días de mar plana y poca profundidad, donde la presentación lenta es clave. El de 36 gramos es el que más he usado: polivalente, alcanza la zona de caza del calamar en fondos de entre cinco y quince metros sin resultar excesivo para cañas de acción media. El de 48 gramos lo reservo para días de corriente marcada o cuando pesco desde embarcación y necesito mantener el vertical sobre el fondo. En este peso, la recuperación exige una caña con suficiente reserva de potencia, o acabarás fatigado antes de tiempo.
El enganche es rápido. La disposición de las puntas en tres niveles aumenta la probabilidad de que al menos una de ellas prenda en los tentáculos del calamar, incluso cuando la picada se produce de lado. He perdido menos piezas con este modelo que con jigs de una sola corona, y la diferencia se nota sobre todo cuando el calamar entra corto y no engancha de lleno.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Versatilidad de pesos: tres opciones que cubren la mayoría de escenarios de pesca de calamar en nuestras costas sin necesidad de comprar modelos distintos.
- Acción natural en el agua: el diseño de tres capas genera un movimiento convincente con recuperaciones sencillas, apto para pescadores de cualquier nivel.
- Resistencia a la corrosión: el acero tratado aguanta bien el contacto con agua salada siempre que se enjuague después de cada jornada.
- Tasa de enganche superior: la distribución de puntas en tres niveles reduce las pérdidas por picadas laterales o tentativas.
Aspectos mejorables:
- Acabado del afilado de fábrica: las puntas vienen bien, pero no sobresalen. Un repaso previo es recomendable y debería venir de serie en un producto de este rango.
- Falta de opciones de color: la descripción no menciona variedad cromática, y en la pesca de calamar el color del jig influye notablemente según la turbidez del agua y la hora del día. Un modelo translúcido o con reflejos iridiscentes amplía el abanico de situaciones.
- Sin accesorios de plumas o faldilla incluidos: muchos pescadores añadimos fibras o plumas al cuerpo del jig para aumentar su atractivo visual. Que el producto venga desnudo no es un defecto, pero limita su efectividad en aguas muy claras donde el perfil solo puede resultar insuficiente.
Veredicto del experto
Este anzuelo de calamar de tres capas es una herramienta honesta y funcional que cumple con creces en la mayoría de situaciones de pesca de cefalópodos en España. No es el señuelo más refinado que he probado, pero su relación entre simplicidad y efectividad lo convierte en una opción sensata tanto para quien se inicia en el eging como para el pescador experimentado que busca un jig de batalla sin complicaciones.
Mi consejo es claro: afila las puntas antes del primer lance, enjuaga con agua dulce al terminar cada jornada y almacena el anzuelo en un lugar seco. Si pescas desde costa, empieza con el peso de 36 gramos y ajusta según la corriente. Y no dudes en personalizar el señuelo añadiendo una tira de pluma o faldilla sintética al cuerpo; en días difíciles, ese extra de perfil y movimiento puede marcar la diferencia entre volver con la nevera vacía o llevar unos buenos calamares para la plancha.










