Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
El HISTAR Raytheon II es un carrete baitcasting que llama la atención por su propuesta de valor: ofrecer un cuerpo metálico resistente a la corrosión y 16 kg de arrastre en un conjunto de solo 245 gramos. Lo he probado durante varias semanas en la costa cantábrica, en el embalse de Ricobayo y en alguna salida de curricán ligero por la ría de Arousa, y he podido formarme una idea clara de sus virtudes y sus limitaciones.
Está claro que HISTAR ha buscado un equilibrio entre prestaciones de gama media-alta y un precio contenido. No es un carrete flagships, pero tampoco pretende serlo. Es una herramienta para el pescador que ya sabe lo que quiere y no necesita pagar por logotipos ni por acabos de museo.
Calidad de materiales y fabricación
La carcasa de aleación anticorrosión cumple su función. Tras varias jornadas en el mar, con salpicaduras constantes y algún chaparrón, no he apreciado oxidación ni picaduras en la estructura. El rotor de acero inoxidable endurecido es un acierto: es una de las zonas que más sufre en agua salada y aquí se nota robusto.
Los 7+1 rodamientos de bolas blindados (el mío traía la versión de 9+1) ofrecen una recuperación sorprendentemente suave para el precio. No alcanzan la sedosidad de un carrete japonés de 300 euros, pero desde luego no desentonan. Las guías de línea cerámicas de ángulo amplio reducen la fricción y se notan sobre todo con trenzados finos de 6 u 8 hilos.
El punto que más me ha gustado en construcción es el ajuste general de tolerancias. No hay holguras sospechosas en el eje, la bobina baila lo justo y la palanca de arrastre tiene un recorrido firme y progresivo. Sin embargo, el sonido del trinquete antirretorno no es especialmente refinado; cumple, pero al lado de carretes de gama superior se nota más mecánico y ruidoso. Es un detalle menor que no afecta al rendimiento.
Rendimiento en el agua
He probado el Raytheon II en tres escenarios distintos:
Curricán ligero en la ría: con señuelos de 12 a 18 gramos, el carrete se comporta bien. La relación 6.6:1 permite recoger rápido cuando el pescado viene hacia el barco, y los 16 kg de arrastre son más que suficiente para lubinas, sargos y alguna corvina. El freno progresivo permite ajustar la tensión con finura.
Lance desde costa con señuelos artificiales: aquí los 11 imanes de neodimio demuestran su utilidad. He lanzado vinilos de 10 g y poppers de 14 g con resultados decentes. El sistema de freno magnético es predecible, no tiene picos bruscos, y permite al pescador ir ajustando la perilla de microajuste sin soltar la caña. He tenido algún backlash, sí, pero en condiciones normales la estabilidad del freno lo perdona. Con viento cruzado de intensidad moderada en la playa de San Lorenzo (Gijón), el control sigue siendo aceptable si ajustas los imanes al máximo.
Fondo en embalse con cebo natural: con pesos de 20 a 30 gramos y montajes de fondo, el carrete se defiende. La capacidad de la bobina (unos 100 m de trenzado de 0,18 mm) es justa para pesca en embalse de tamaño medio; si necesitas lances muy largos o pescar en grandes masas de agua, te quedarás corto. Para embalses pequeños y medios va bien.
El sistema de detección por vibraciones es curioso. No es un cimbrel, pero genera una vibración perceptible en la palma cuando el señuelo recibe un golpe o una picada. En jornadas de espera con varias cañas resulta útil, aunque prefiero no depender de ello y mantener la mano en la caña.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Relación peso-potencia extraordinaria: 245 g con 16 kg de arrastre. Muy equilibrado en cañas de 10-30 g.
- Sistema de freno magnético con 11 imanes, amplio rango de ajuste y comportamiento lineal.
- Resistencia a la corrosión bien resuelta: carcasa de aleación y rotor de acero inoxidable.
- Recogida suave para su precio, con 9+1 rodamientos blindados.
- Precio competitivo frente a alternativas de gama de entrada de marcas consolidadas.
Aspectos mejorables:
- La capacidad de bobina es justa para según qué modalidades. Una bobina ligeramente más ancha daría más versatilidad.
- El sonido del antirretorno es algo basto. No afecta al rendimiento, pero resta sensación de calidad.
- El sistema de detección por vibraciones puede resultar innecesario para según qué pescadores y añade complejidad interna que podría ser fuente de problemas a largo plazo.
- Falta un manual mínimamente detallado que explique los ajustes del freno magnético para distintos pesos de señuelo. Si eres nuevo en el baitcasting, vas a tener que aprender por ensayo y error.
Veredicto del experto
El HISTAR Raytheon II es un carrete baitcasting honesto, que cumple bien con lo que promete y no engaña a nadie. Está pensado para el pescador que ya tiene experiencia con carretes de tambor giratorio y busca un equipo resistente para agua salada sin desembolsar cifras de tres dígitos.
No es un carrete para principiantes, aunque el freno magnético facilita el aprendizaje. Tampoco es un carrete para competición de lance o para buscar el metro extra en cada lanzamiento. Es un todoterreno equilibrado para pesca en mar y agua dulce, con un arrastre potente y una construcción que aguanta el trato duro.
Por el precio que cuesta, ofrece un rendimiento que en otras marcas multiplicarías por dos o tres. Si buscas un baitcasting robusto para tus salidas al mar sin hipotecarte, el Raytheon II es una opción más que recomendable. Con un mantenimiento básico —enjuague con agua dulce después de cada uso en salada y una gota de aceite en los puntos clave al final de la temporada— te dará muchas jornadas de pesca.
Valoración final: 7.5/10. Un carrete que sabe lo que es y no pretende ser lo que no es. Y eso, en este mercado, ya es mucho.


























