Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
Este set de dos ganchos doble capa con tubo de luz nocturna se presenta como una solución versátil para la pesca de calamares y pulpos en condiciones de baja luminosidad. Lo he probado durante varias jornadas en la costa mediterránea, concretamente en la zona del Cap de Creus y la badía de Roses, así como en embarcación frente a la costa de Tarragona, en noches de verano y también en las primeras horas del amanecer de otoño, que es cuando los cefalópodos están más activos. También lo he llevado al sur, a la costa de Huelva, para probarlo en la desembocadura del Guadalquivir, donde el agua más turbia pone a prueba cualquier señuelo luminoso.
La propuesta es clara: un señuelo de doble capa con ángulo recto y curvatura que busca imitar el movimiento errático de una presa herida, combinado con un tubo luminoso químico que aporta el factor de atracción visual en ausencia de luz. Vamos por partes.
Calidad de materiales y fabricación
Los ganchos están fabricados con un metal tratado contra la corrosión. Tras varias sesiones en agua salada y un enjuagado rápido con agua dulce al llegar a casa, no he observado signos de oxidación ni picaduras en el material base. Esto ya es un punto a favor frente a otros productos low-cost del mercado que empiezan a mostrar puntos de corrosión tras la segunda salida.
El tratamiento anticorrosión aguanta bien el trote, pero conviene ser honesto: no es un acero inoxidable de grado marino como el que montan poteras japonesas de gama alta. Con un mantenimiento básico (enjuague y secado) cumple sin problemas para varias temporadas. Si eres de los que guarda el equipo húmedo en la bolsa hasta la próxima salida, aquí vas a notar deterioro antes.
El tubo de luz nocturna va insertado en un alojamiento diseñado para tal fin. El ajuste es correcto: ni baila ni resulta imposible de extraer para sustituir el químico. Activarlo es sencillo, y el brillo que genera es lo suficientemente intenso como para resultar visible a varios metros de distancia en aguas oscuras. He medido aproximadamente unas 3-4 horas de luminosidad efectiva antes de que empiece a decaer notablemente, lo cual es suficiente para una sesión de pesca nocturna estándar.
El mango largo está bien dimensionado para trabajar con cañas de entre 2,10 y 2,70 m. El agarre, sin ser ergonómico en el sentido más estricto, permite mantener el control con las manos mojadas o con guantes finos de neopreno. La empuñadura tiene un texturizado básico pero funcional.
Rendimiento en el agua
La verdadera prueba de un señuelo de calamar está en el agua, y aquí he tenido resultados mixtos que merecen un análisis desglosado.
El diseño de doble capa ofrece una superficie de ataque más amplia que una potera convencional de una sola corona. Esto se traduce en una mayor tasa de enganche cuando el calamar ataca, especialmente cuando está activo pero no especialmente agresivo. En las sesiones en el Mediterráneo, con calamares de tamaño medio (entre 200 y 500 gramos), el porcentaje de capturas sobre picadas fue notablemente alto: alrededor del 80%, frente al 60-65% que suelo obtener con poteras tradicionales de una sola capa.
El ángulo recto con curvatura genera una acción de caída lateral y un movimiento de ascenso agitado que a los calamares les resulta difícil ignorar. En fondos de arena y posidonia, entre 5 y 15 metros de profundidad, trabajando el señuelo con recuperaciones lentas y pausas, la respuesta fue rápida y decidida. En la sesión frente a Tarragona, en una noche de luna nueva con el agua completamente negra, el tubo luminoso marcaba la diferencia: los calamares venían directos al señuelo desde varios metros de distancia.
Donde flojea el conjunto es en corrientes moderadas o fuertes. Al ser un señuelo relativamente ligero comparado con poteras lastradas de gama profesional, cuesta mantenerlo en la capa de agua deseada cuando la corriente aprieta. Necesitas lastrar la línea o cambiar a un trenzado de menor diámetro que oponga menos resistencia. No es un problema insalvable, pero en zonas como el Estrecho o la costa de Huelva, donde las corrientes son intensas, se nota la falta de peso.
En cuanto a los pulpos, he tenido resultados dispares. Funciona, sí, pero no es tan efectivo como con los calamares. El diseño está claramente optimizado para cefalópodos que atacan en la columna de agua, mientras que el pulpo, que suele estar más pegado al fondo y caza al acecho, responde mejor a señuelos que trabajan muy lentos y pegados al sustrato. Con este gancho, la tasa de captura de pulpo fue baja en mis pruebas.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- La tasa de enganche con calamares es superior a la media gracias al diseño de doble capa.
- El tubo luminoso químico funciona bien y es fácil de reponer. No necesitas pilas ni carga, y el brillo inicial es potente.
- Buena resistencia a la corrosión con un mantenimiento mínimo.
- El set incluye dos piezas, lo que permite tener un repuesto o probar con un color de luz distinto en cada caña.
- Precio contenido: no estamos ante el precio de una potera artesanal japonesa, y el rendimiento está por encima de lo que cuesta.
Aspectos mejorables:
- El peso es justo para condiciones de calma. En corriente o con viento, se queda corto. Un modelo lastrado o con posibilidad de añadir peso extra sería bienvenido.
- Tras varias activaciones del tubo de luz, el alojamiento tiende a ensancharse ligeramente y el tubo queda menos firme. No afecta al rendimiento, pero da sensación de menor precisión en el ajuste.
- El acabado de los ganchos internos podría ser más afilado de fábrica. Los he tenido que pasar por la lima de diamante para dejarlos con un picado más agresivo. Sin ese retoque, algún calamar se me desenganchó en la maniobra de subida.
Un consejo práctico: después de cada jornada, aclara los ganchos con agua dulce a presión (una manguera fina basta) y sécalos con un paño que no suelte pelusa. Cada cuatro o cinco salidas, aplica una gota de aceite tipo WD-40 en las uniones metálicas y en el alojamiento del tubo para mantener la fluidez y evitar que se oxide por dentro. El tubo químico es de un solo uso: actívalo justo antes de empezar a pescar, no media hora antes.
Veredicto del experto
Este set de ganchos doble capa con tubo de luz nocturna es una herramienta eficaz y bien equilibrada para el pescador que busca un señuelo fiable para calamar en condiciones de poca luz, sin tener que desembolsar lo que cuesta una potera de gama alta japonesa o coreana. No es el señuelo más versátil del mercado (pierde enteros con corrientes fuertes y con pulpo), pero dentro de su nicho —pesca nocturna de calamar en aguas tranquilas o semicosteras— cumple con creces.
Lo recomendaría a pescadores de nivel intermedio que ya tienen experiencia leyendo picadas de calamar y quieren mejorar su tasa de enganche. Para el principiante, el diseño de doble capa perdona algunos errores en el clavado, pero la falta de peso puede ser frustrante si no se tiene paciencia para trabajar el señuelo a la velocidad adecuada. Por precio y prestaciones, le doy un aprobado alto: no es la mejor potera que he usado, pero desde luego no defrauda si sabes cómo y dónde usarla.

















