




El TSURINOYA Kingfisher es un carrete de spinning ultraligero pensado para quienes practican pesca de finura: ajing, rockfishing ligero, ultralight en embalse y, por supuesto, trucha con líneas finas. El concepto clave del Kingfisher es sencillo: reducir peso sin perder sensación de solidez, y optimizar el conjunto para trabajar con bobina poco profunda (shallow spool), freno progresivo y un giro suave.
Según el modelo, se ofrece en tallas 800, 1000, 1500S y 1500. Esto te permite elegir un carrete más compacto para cañas ultraligeras o un tamaño algo mayor si quieres más reserva de línea y un conjunto más polivalente. En cualquier caso, el enfoque es el mismo: un carrete pensado para lances repetidos, señuelos pequeños y peces que pelean fuerte para su tamaño.
La talla ideal depende de tu caña, el tipo de señuelo y el escenario. Como guía rápida: el 800 es perfecto para cañas UL cortas, pesca de arroyo y microseñuelos. El 1000 suele ser el punto medio más popular para trucha, rockfishing ligero y embalse con señuelos de 2–7 g. El 1500S mantiene la idea de bobina shallow pero con un conjunto algo más capaz, útil si buscas más alcance o pescas en zonas abiertas. El 1500 es el más “todoterreno” de la serie dentro de lo ultraligero, con más capacidad de línea y un equilibrio interesante para cañas ligeras algo más largas.
En pesca ligera, una bobina profunda obliga a meter demasiado hilo: más peso rotacional, más memoria en monofilamento y más problemas de “rulos”. La bobina poco profunda permite cargar justo lo necesario (por ejemplo, líneas finas o trenzados delgados con backing) y mejora el control. También ayuda a que la salida de línea sea más limpia, favoreciendo lances más consistentes con señuelos pequeños.
Si pescas con trenzado fino, puedes rellenar con backing de mono para no desperdiciar metros. Si pescas con fluorocarbono o mono fino, agradeces que el carrete no se “sobrecargue” y que el hilo salga con menos fricción.
La pesca de finura se gana con freno. Con bajos de 0,14–0,20 mm o trenzados finos, un freno brusco te parte en la primera carrera. El Kingfisher está orientado a un arrastre frontal con respuesta progresiva, y se menciona el uso de arandelas selladas y de carbono. Más allá del material exacto, lo importante es que el freno sea dosificable: que puedas aflojar un cuarto de vuelta y notar el cambio.
Consejo práctico: ajusta el freno para que, tirando de la línea con la caña en ángulo, salga hilo de forma uniforme. En trucha grande o bass con UL, ese ajuste es la diferencia entre disfrutar y perder el pez.
En carretes ligeros, el número de rodamientos no lo es todo, pero sí ayuda a que la sensación sea más suave si están bien integrados. Con 10+1, lo que deberías notar es un giro fluido al recoger y menos vibración al trabajar señuelos que “tiran” (por ejemplo, cucharillas o minnows con corriente). Aun así, el mantenimiento manda: si pescas en salobre o zonas con arena, limpiar y secar alarga la vida del carrete muchísimo.
En ajing y rockfishing ligero, el carrete no solo recoge hilo: te ayuda a mantener una tensión constante y a sentir micro-toques. Un carrete ultraligero bien equilibrado reduce fatiga y hace más fácil pescar con la caña en alto, animando pequeños jigs o vinilos. La suavidad en el giro se nota especialmente cuando trabajas señuelos pequeños a baja velocidad: si el carrete es tosco, el señuelo pierde finura; si es suave, mantienes ritmo y control.
La bobina shallow también influye en esa sensación: al reducir el peso rotacional y el “volumen” de hilo, la salida es más limpia y el conjunto se siente más rápido y preciso. Esto se agradece en lances cortos y repetidos, típicos de muelles, espigones y roquedos donde el ajing suele hacerse a distancias medias y con mucha repetición.
Un error común en pesca ligera es montar un carrete demasiado grande en una caña ultraligera. El resultado es una caña “cabezona” que cansa la muñeca y reduce sensibilidad. Con el Kingfisher, la elección de talla debería buscar equilibrio: que el punto de balance quede cerca del portacarretes y que el conjunto se sienta ligero al mover la puntera. Para cañas UL cortas, una talla 800/1000 suele ser lógica; para cañas algo más largas o escenarios abiertos, 1500S/1500 puede aportar comodidad y reserva sin perder el enfoque de finura.
Para ajing y rockfishing ligero, es habitual usar trenzados PE finos y bajos de fluorocarbono. Para trucha en río, muchos prefieren mono o fluoro fino por su estiramiento y tolerancia en clavada. El punto clave es que la bobina shallow es agradecida con líneas finas: reduces bucles y mejoras salida.
Si estás empezando en finura, el mayor salto de calidad no viene de comprar más señuelos, sino de aprender a ajustar el freno. Un ajuste correcto te permite clavar con seguridad y, a la vez, dejar que el pez saque hilo cuando pega su primera carrera. Como regla simple, el freno debe permitir que la línea salga de forma continua si tiras con la mano, sin tirones secos. En trucha y ajing, un freno demasiado apretado rompe; uno demasiado flojo no clava o permite que el pez se meta en estructura.
En práctica: ajusta el freno con la caña en ángulo (como pescando), tira de la línea y busca una salida uniforme. Si notas “saltos”, revisa también el estado del bajo y el nudo. Con bajos finos, un pequeño error de freno se paga caro; con el Kingfisher, la idea es aprovechar su freno progresivo para trabajar cómodo.
La bobina shallow rinde mejor si la llenas a una altura adecuada: ni demasiado llena (provoca bucles) ni demasiado baja (pierdes distancia). Si usas trenzado, lo habitual es poner backing de monofilamento barato hasta llegar a la altura correcta y luego unir el trenzado con un nudo fiable. Así no desperdicias metros y mantienes el conjunto ligero. Si usas fluoro o mono directo, evita sobrellenar: deja un pequeño margen para que la línea salga limpia.
Un detalle que muchos pasan por alto: la forma de bobinar. Intenta bobinar con cierta tensión (sin pasarte) y con la línea entrando recta al carrete. Un bobinado suelto en finura crea problemas de clavado y puede generar “pelucas” con señuelos pequeños.
Aunque el carrete menciona componentes preparados para agua salada, el mantenimiento sigue siendo imprescindible. En salobre o costa, aclara con agua dulce al final de la jornada (sin presión), seca y guarda. Evita dejar el carrete mojado dentro de una bolsa cerrada. El rodillo guía-hilos es una zona crítica: si se ensucia o se oxida, castiga el trenzado y reduce mucho la vida de la línea.

Sí, especialmente con cañas ligeras y señuelos pequeños, siempre que ajustes bien el freno y uses una línea acorde. En corriente fuerte, una bobina bien cargada y un freno progresivo ayudan a controlar la primera carrera.
No suele serlo en pesca fina, porque se usan diámetros pequeños y no se necesitan cientos de metros. De hecho, es una ventaja: menos peso rotacional y mejor salida de línea.
Si lo usas en agua salada o salobre, aclara con agua dulce (sin chorro a presión), seca y guarda con el freno flojo. Revisa la guía-hilos y el rodillo: son puntos críticos en carretes finos. Unas gotas de lubricante adecuado en puntos recomendados (sin excederse) ayudan a mantener la suavidad.
Incluye 1 carrete TSURINOYA Kingfisher (talla según selección).






























