Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
Llevo varios meses probando el carrete FYT CL50 en distintas salidas por el Mediterráneo y el Cantábrico, y puedo decir que se trata de un carrete convencional de tambor que cumple con creces en su segmento de precio. Lo he montado tanto en cañas de curricán ligero como en equipos de jigging de entre 30 y 60 libras, y su comportamiento general me ha parecido correcto, con alguna matización que merece la pena comentar. No estamos ante un carrete de gama alta, pero tampoco pretende serlo. Su planteamiento es claro: ofrecer una mecánica fiable para pesca desde embarcación en agua salada sin que el bolsillo sufra demasiado. En ese objetivo, acierta en lo esencial.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo metálico y el tambor de aluminio son los primeros elementos que llaman la atención al sacar el carrete de la caja. A diferencia de muchos competidores de precio similar que recurren a composites o grafito inyectado, el CL50 apuesta por una construcción enteramente metálica que se nota en la mano. Con 338 gramos, no es ultraligero, pero el peso está bien repartido y no genera fatiga prematura en jornadas largas.
Los acabados son correctos para su rango. Las tolerancias entre el tambor y las plaquetas laterales son aceptables, aunque se aprecia una ligera holgura axial si se fuerza el tambor hacia los lados con los dedos. Nada que afecte al funcionamiento real, pero sí un detalle que delata que no estamos ante mecanizados de precisión milimétrica. El anodizado del aluminio parece resistente; tras varias jornadas sin enjuagarlo inmediatamente (sí, lo sé, es un pecado capital), no aparecieron picaduras ni oxidación visible. Eso sí, no conviene confiarse: el agua salada siempre gana a largo plazo si no se mantiene el equipo.
El sistema de arrastre de estrella con cinco puntos de ajuste funciona con una progresión razonable. No es un freno de carbono de competición, pero la sensación al girar la estrella es firme y sin saltos bruscos entre posiciones. La fuerza máxima declarada de alrededor de 7 kg es coherente con lo que he podido comprobar en pruebas con báscula, aunque conviene no llevar el freno al límite de forma continuada porque las zapatas internas tienden a calentarse y perder consistencia.
Los dos rodamientos de bolas más el embrague unidireccional cumplen su función. La recuperación es fluida, sin puntos duros perceptibles en una vuelta completa de manivela. El rodamiento de embrague responde con rapidez al invertir el sentido de giro, algo que se agradece cuando un pez hace una carrera inesperada y necesitas dejar salir línea sin tocar el freno.
Rendimiento en el agua
He probado el CL50 en tres escenarios principales: curricán de superficie y media profundidad por la costa de Alicante, jigging ligero sobre fondos de entre 40 y 80 metros cerca de Cabo de Palos, y alguna sesión de pesca de mayoralla desde rocas en el Cantábrico.
En curricán, la relación de transmisión 5.2:1 se comporta bien. Permite recoger con soltura cuando hay que ajustar la distancia al señuelo o levantar una pieza que se acerca al barco. No es la relación más rápida del mercado, pero tampoco se queda corta. El mango doble equilibrado ayuda a mantener un ritmo constante sin que la muñeca sufra en recuperaciones prolongadas.
Donde el carrete se muestra más cómodo es en el jigging ligero. La combinación de peso contenido y frenada progresiva permite trabajar el señuelo con movimientos secos sin que el conjunto pierda estabilidad. He clavado lubinas de tres kilos y algún serviola de seis o siete, y el CL50 respondió sin quejas. El clicker avisador, que se puede activar o desactivar, resulta útil cuando se pesca a la deriva y necesitas oír si un pez está cogiendo línea sin tener que mirar el carrete constantemente. El sonido es claro, aunque en días de mucho viento o con el motor en marcha se pierde con facilidad.
Un aspecto que merece mención es la capacidad de línea. Los 250 metros de 0.35 mm o 190 metros de 0.40 mm dan margen suficiente para la mayoría de situaciones costeras. Yo lo he cargado con trenzado de 0.30 mm más un backing de nylon, y el resultado ha sido satisfactorio. Eso sí, si planeas pescar piezas realmente grandes o en zonas donde un atún pueda meterse a fondo, quizás te quedes corto y convenga mirar opciones con mayor capacidad.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Construcción metálica: el cuerpo y el tambor de aluminio ofrecen una durabilidad superior a los carretes de composite en el mismo rango de precio.
- Freno progresivo: el sistema de estrella de cinco puntos permite ajustes finos y una frenada predecible, fundamental cuando se trabaja con presas que hacen carreras explosivas.
- Relación de transmisión equilibrada: 5.2:1 es un compromiso sensato entre potencia de recogida y par de giro.
- Clicker funcional: el avisador acústico ON/OFF es un detalle práctico que muchos carretes modernos eliminan y que en pesca a la deriva marca la diferencia.
- Peso contenido para su categoría: 338 gramos está bien para un carrete metálico de estas características. No cansa en exceso en jornadas de varias horas.
Aspectos mejorables:
- Holguera lateral del tambor: se aprecia un ligero juego axial que, aunque no afecta al rendimiento inmediato, podría traducirse en desgaste prematuro de los ejes con un uso intensivo.
- Solo dos rodamientos de bolas: la competencia en este segmento ofrece cada vez más rodamientos, lo que se traduce en una suavidad ligeramente superior. No es determinante, pero se nota al comparar directamente.
- Sin inversión de mano: el tambor fundido a la derecha limita el uso a pescadores diestros o zurdos acostumbrados a recoger con la derecha. Para zurdos que recogen con la izquierda, no hay opción de cambio.
- Freno no ventilado: en peleas largas con piezas de más de diez kilos, las zapatas se calientan y la frenada pierde algo de consistencia. Un diseño con disipación de calor ayudaría.
Veredicto del experto
El FYT CL50 es un carrete honesto que cumple lo que promete. No va a revolucionar el mercado ni a quitarle clientes a las grandes marcas japonesas, pero ofrece una relación calidad-precio difícil de ignorar para el pescador de mar que busca un equipo mecánico fiable sin desembolsar una fortuna.
Lo recomiendo para pesca de curricán ligero, jigging costero y jornadas de mayoralla desde embarcación. Si tu objetivo son piezas de gran porte o necesitas un carrete ultraligero para spinning, hay opciones más adecuadas. Pero para el uso para el que está pensado, el CL50 responde con solidez.
Un consejo de mantenimiento: tras cada salida en salitre, enjuaga el carrete con agua dulce a baja presión, sécalo con un paño y deja que airee antes de guardarlo. Aplica una gota de aceite fino en los rodamientos y una capa ligera de grasa en el engranaje principal cada mes si lo usas con frecuencia. Con este cuidado mínimo, el CL50 puede darte años de servicio sin problemas.


















