Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias temporadas probando el FISHINGFANS con freno electrónico inteligente, y mi sensación general es la de un carrete que cumple lo que promete sin alardes innecesarios. No es un modelo de gama alta —ni pretende serlo—, pero cubre un hueco interesante para quien busca velocidad de recogida y un sistema de frenado que perdona errores sin anular la sensación de control. Lo he usado principalmente en embalses de la zona centro (Entrepeñas, Buendía) y en algún viaje al Ebro, siempre desde embarcación y orilla, persiguiendo black bass y lucioperca con señuelos de 7 a 21 gramos. La relación 7,2:1 se nota desde el primer lance: recuperas metros de hilo con muy poco esfuerzo, algo que agradeces cuando el pez ataca en la caída y necesitas tensionar rápido.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo de fundición transmite solidez. No es el aluminio mecanizado de un Shimano Curado o un Daiwa Tatula, pero el acabado es homogéneo, sin rebabas ni holguras apreciables en la tapa lateral. El peso se sitúa en torno a los 210 gramos —medido en báscula de precisión—, lo que lo coloca en la media del segmento; no fatiga en jornadas de 6-8 horas, aunque después de cuatro horas seguidos lanzando crankbaits de 14 g la muñeca agradece un descanso. La bobina es de aluminio anodizado, con buen perfilado del labio para que el trenzado no se clave entre espiras. He montado PE 1.5 y PE 2.0 sin problemas de capacidad; la indicación del fabricante (PE 1.5–3.0 / nylon 12–20 lb) es realista. El porta-manivela es de aluminio forjado en frío, con rosca métrica estándar, y la manivela en sí —EVA de alta densidad— ofrece agarre seguro con manos mojadas o frías. El carril del freno de estrella gira suave, sin saltos, y el freno máximo declarado (unos 8 kg según catálogo) se siente honesto: he frenado luciopercas de 3,5 kg en cobertura sin que el freno cediera ni chirriara.
Los rodamientos son el punto donde se nota el posicionamiento de precio: 5+1 (cinco de bolas + uno de rodillos en el eje principal). Son estancos según ficha, y tras una docena de salidas en agua dulce y un par en mar (Ría de Arousa, limpiando a conciencia después) no he notado aspereza. Eso sí, no esperes la sedosidad de un rodamiento japonés de alta gama; hay un tacto ligeramente «arenoso» en los primeros giros en frío que desaparece al calentar la grasa. La rueda de freno electrónico está integrada en la tapa lateral derecha, accesible con el pulgar sin soltar la caña. Su tacto es de plástico reforzado con fibra, correcto, aunque el clic de los ajustes podría ser más nítido para cambios a ciegas.
Rendimiento en el agua
Aquí es donde el carrete justifica su existencia. El freno electrónico inteligente —que en la práctica es un algoritmo que monitoriza la velocidad de giro de la bobina durante los primeros metros del lance y modula la corriente a un electroimán— funciona mejor de lo que esperaba. En mis primeras salidas, con spinnerbaits de 10 g y viento lateral de 15-20 km/h, el número de backlashes se redujo drásticamente respecto a un freno magnético convencional regulado a ojo. El sistema «aprende» lance a lance: si cambias de un crankbait de 12 g a un chatterbait de 18 g, en tres o cuatro lances el freno ya ha ajustado la curva de frenado inicial y apenas necesitas tocar la rueda manual. Eso no significa que puedas lanzar a ciegas; el pulgar sigue siendo el freno definitivo en la fase final, pero la carga mental baja mucho.
En lances largos (25-30 m con PE 1.5 y plomo de 14 g) la bobina acelera limpio y el freno electrónico frena la inercia inicial sin matar distancia. He probado también lances cortos bajo árboles —skip casting con vinilos de 5 g montados en jig head de 3,5 g— y el comportamiento es predecible: la bobina no se embala, pero sí requiere más intervención del pulgar porque el algoritmo tiene menos tiempo de muestreo. En recogida, la relación 7,2:1 brilla con crankbaits de labio cuadrado (tipo Strike King KVD 1.5 o Lucky Craft RC 1.5) y spinnerbaits de doble willow; el wobble se transmite nítido a la mano y puedes mantener la velocidad óptima sin fatiga. Para jerkbaits con pausas largas (tipo Megabass Vision 110) la relación es alta: tienes que recoger muy lento para no «matar» la acción, y el par de recogida —lógico en una relación tan corta— se nota cuando el señuelo clava agua. En esos casos prefiero un 6,3:1 o un 5,4:1. Para vinilos en fondo (texas, jika rig) la velocidad ayuda a recuperar slacker línea rápido tras la picada, pero el par justo te obliga a bajar la caña y ganar ángulo antes de virar.
El freno mecánico (centrífugo de 4 patillas, ajustable sin herramientas quitando la tapa lateral) complementa bien al electrónico. Mi configuración habitual: dos patillas activas (opuestas) + freno electrónico en posición 3 de 5 (escala interna del firmware). Así consigo lances limpios con viento en contra y señuelos ligeros, y puedo abrir el freno electrónico a 1-2 para máximo distancia en lances de precisión sin cobertura. El freno de estrella, como dije, responde progresivo; no hay «escalón» brusco al final de carrera.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo que me convence:
- Freno electrónico real, no un gadget: reduce backlashes un 70-80 % en condiciones reales y adapta la curva al peso del señuelo sin intervención constante.
- Relación 7,2:1 honesta: 72 cm por vuelta medida con hilo en bobina, ideal para coberturas amplias y reacciones rápidas.
- Robustez del cuerpo de fundición: aguanta golpes en la lancha, arena, salpicaduras de sal (enjuagado) sin óxido ni holguras a los 18 meses.
- Mantenimiento accesible: tapa lateral con tornillos Torx T10, acceso directo a patillas centrífugas y eje de bobina para engrase.
- Precio contenido respecto a alternativas con freno electrónico (Daiwa SV TW, Shimano DC) —cuesta menos de la mitad—.
Lo que mejoraría:
- Rodamientos: 5+1 es funcional, pero en rango de 150-180 € la competencia ya monta 7+1 o 9+1 con mejor sellado. Se nota en lances muy ligeros (< 5 g) donde la inercia de la bobina pesa más.
- Clic de la rueda electrónica: demasiado sordo; en guantes de neopreno cuesta saber si has girado un paso o dos.
- Manivela no reversible en campo: el modelo viene configurado derecha o izquierda de fábrica. Si compartes caña con un zurdo, necesitas dos carretes.
- Par de recogida bajo: inherente a la relación alta, pero limita uso con señuelos de gran resistencia hidrodinámica (big swimbaits, deep cranks > 6 m).
- Documentación del firmware: el manual no explica la lógica del algoritmo ni si hay actualizaciones vía app/USB. Sería útil saber si el «aprendizaje» se reinicia al cambiar bobina o se guarda en memoria no volátil.
Veredicto del experto
El FISHINGFANS con freno electrónico inteligente es, hoy por hoy, la opción más sensata para el pescador de baitcaster intermedio-avanzado que quiere probar la frenada electrónica sin desembolsar 300-400 €. No sustituye la pericia del pulgar —ni debe hacerlo—, pero elimina la frustración de los backlashes tontos cuando cambias de señuelo o el viento rolha. Su hábitat natural son los embalses y ríos medianos de la península, pescando black bass, lucioperca y siluro mediano con crankbaits, spinnerbaits, chatterbaits y vinilos de 7-21 g. Para pesca fina (dropshot, neko rig, vinilos < 5 g) o big baits, hay herramientas más adecuadas.
Consejos prácticos de mi rutina: tras cada salida en mar, desmonto la tapa lateral, enjuago el interior con agua dulce a presión baja, seco con aire comprimido y doy una gota de aceite sintético ligero (tipo Shimano DG06 o similar) en el eje de bobina y en los cojinetes de la manivela. Cada 15-20 salidas reviso el desgaste de las patillas centrífugas —son de material composite y se redondean con el uso— y las roto de posición para igualar desgaste. El firmware del freno electrónico no he visto forma de actualizarlo; si el fabricante lanza versión 2.0, avisaré en el foro.
En resumen: carrete honesto, bien resuelto mecánicamente, con un freno electrónico que funciona de verdad y un precio que no asusta. Si tu pesca pide velocidad y versatilidad en señuelos medios, y valoras la tranquilidad de lanzar sin nidos de pájaro constantes, es compra acertada. Si buscas la última décima de suavidad, par brutal o personalización total, mira una gama superior. Yo llevo dos en la caja de la lancha y no pienso cambiarlos esta temporada.
















