




La TSURINOYA Struggle es una caña diseñada para shore fishing y pesca de lubina donde el lance largo marca la diferencia. Su concepto “long casting” busca combinar distancia, control y sensibilidad para manejar señuelos de spinning en escenarios típicos de costa: playas, espigones, desembocaduras y piedras con algo de mar.
Se ofrece en varias longitudes (2,62 m, 2,77 m, 2,92 m y 3,21 m) y en 2 tramos, lo que facilita el transporte sin perder el comportamiento de una caña enfocada a lanzar lejos. Según el modelo, la acción se mueve en rangos ML/M, pensados para un abanico amplio de señuelos y para un control fino del pez en combate.
El conjunto destaca por elementos que apuntan a mejorar el rendimiento real en pesca: guías Fuji (con enfoque anti-enredo), construcción en carbono Toray y un diseño de mango largo que ayuda a imprimir potencia en el lance. Este tipo de detalles no solo aumentan la distancia: también reducen problemas de línea y mejoran la sensación al trabajar el señuelo.
Cuando hablamos de long casting no se trata únicamente de “lanzar más fuerte”. El objetivo real es ganar metros de forma repetible y con control, aprovechando la carga del blank y la salida limpia del hilo por las anillas. En escenarios de costa, esos metros extra te permiten alcanzar canaletas en playa, bordes de corriente en desembocadura o zonas de espuma lejos del espigón, donde muchas veces la lubina se coloca a cazar.
Una caña enfocada a long casting suele combinar una longitud generosa, una acción que recupera rápido (para proyectar) y un tren de anillas pensado para minimizar enredos y fricción. En la práctica, esto se traduce en lances más largos con menos esfuerzo, y sobre todo en un mejor control del señuelo una vez empieza la recuperación, porque la caña mantiene tensión y transmite lo que ocurre en el agua.
La longitud condiciona tres cosas: distancia, ángulo de línea y comodidad de trabajo. A igualdad de técnica, una caña más larga suele ayudar a lanzar más lejos y a elevar la línea por encima de olas o piedras. Sin embargo, en zonas estrechas o con mucho obstáculo, una caña más corta puede ser más práctica.
Si tu pesca es principalmente en playa abierta, una longitud cercana a 3 m suele ser una ventaja. Si pescas espigones con gente, zonas con paredes o lugares donde el lance lateral es habitual, los modelos más cortos aportan seguridad y control.
En cañas de spinning mar, la acción y la potencia determinan cómo carga el blank, cómo clavas y cómo controlas al pez. Una acción ML suele ir mejor con señuelos más ligeros, permitiendo animaciones finas y una pelea más amortiguada. Una acción M aporta más reserva de potencia para manejar señuelos más grandes, trabajar en corriente o levantar el pez entre rocas. La referencia MF (medium fast) suele indicar una recuperación relativamente rápida: la caña dobla principalmente en la parte superior y recupera con agilidad, algo útil para lanzar lejos y para imprimir tirones sin que el blank se quede “blando”.
En escenarios típicos de lubina, esta combinación suele ser adecuada para trabajar minnows, paseantes, pencils, jigs ligeros y vinilos montados con cabeza plomada, siempre ajustando el peso a la longitud y potencia del modelo específico.
Las guías Fuji son una referencia por su consistencia y durabilidad. En pesca de costa, donde el equipo sufre salitre, arena y roces, unas anillas fiables marcan la diferencia. Además, el concepto de guías tipo K (anti-tangle) busca reducir los enredos de línea en el lance, algo que se agradece especialmente cuando pescas con viento lateral o con trenzados finos.
Una salida de línea más limpia no solo reduce “pelucas”: también ayuda a que el señuelo salga más estable, mejora la precisión y evita perder minutos valiosos en momentos de actividad.
La construcción en carbono Toray y un refuerzo tipo Spiral X se orientan a mejorar la resistencia en distintas direcciones (flexión, torsión y aplastamiento). Traducido a la pesca real: menos torsión del blank durante el lance significa un lanzamiento más limpio y una recuperación más directa; y una estructura más estable ayuda a sentir mejor el trabajo del señuelo, especialmente cuando pescas con corriente o con señuelos que vibran.
La sensibilidad no es solo “notar picadas”: también es notar cuándo el señuelo toca una piedra, cuándo entra en una zona de algas o cuándo cambia la velocidad del agua. En lubina, esas pistas te permiten ajustar el ritmo y colocar el señuelo justo donde el pez decide atacar.
Un portacarretes Fuji DPS suele destacar por su agarre y por la sensación sólida al trabajar durante horas. En pesca de costa, donde alternas lances, recogidas y pausas, la ergonomía importa: un buen asiento de carrete y un mango largo y cómodo reducen fatiga y permiten “cargar” mejor la caña en el lance. La longitud de agarre extendida también ayuda a hacer palanca, especialmente en cañas de 2,92 m y 3,21 m, donde un gesto de dos manos marca la diferencia.
La TSURINOYA Struggle está orientada a técnicas de spinning mar y shore fishing donde se exige distancia. Para lubina, es habitual alternar paseantes y pencils en superficie, minnows y jerkbaits en medias aguas, y vinilos/jigs cuando el pescado está más profundo o hay corriente. La clave es ajustar el tamaño del señuelo al modelo (longitud/acción) y al mar del día.
Para aprovechar una caña long casting conviene un carrete de spinning equilibrado y una línea que salga con suavidad. El trenzado ayuda a ganar metros y a transmitir lo que pasa en el agua, pero exige cuidar los nudos y el estado del bajo. Un bajo de fluorocarbono aporta resistencia a la abrasión en rocas y algo de amortiguación en la pelea. Si pescas zonas muy abrasivas, prioriza un bajo más robusto y revisa los primeros metros con frecuencia.
En cuanto a freno, es preferible un ajuste progresivo: la lubina suele dar cabezazos cerca de la orilla y, con anzuelos triples, conviene evitar tirones secos que abran la herida o provoquen una suelta.
El lance largo no depende solo de la caña. Asegúrate de usar un señuelo dentro del rango de trabajo del modelo, revisa que el hilo salga limpio de la bobina y trabaja la técnica: carga progresiva (sin latigazo), final del lance alto para que el señuelo viaje estable y cierre del pick-up manual para evitar bucles. Pequeños detalles como estos suman metros y reducen problemas.
Si dudas entre ML y M o entre longitudes cercanas, piensa en el peso real de los señuelos que usas el 80% del tiempo. En costa, los pesos “habituales” suelen concentrarse en un rango. Elegir una caña que trabaje bien en ese rango te da lances más limpios, mejor control del señuelo y menos fatiga.
Un buen truco es hacer una “prueba mental” de jornada: si la mayoría de tus lances son con señuelos de 12–20 g, busca un modelo que cargue fácil con ese rango. Si sueles usar 25–40 g y el mar tiene corriente o viento, te conviene más un modelo que no se “colapse” al cargar.

En la pesca de lubina, la caña no solo lanza: también mantiene tensión y absorbe cabezazos. Con señuelos armados con triples, conviene evitar tirones secos. Ajusta el freno para que ceda en el primer cabezazo y mantén la caña trabajando, sin “bombear” de forma brusca. La acción medium fast ayuda a clavar bien a distancia, pero la clave para no perder peces está en la constancia: tensión continua, ángulo de caña estable y recoger cuando el pez viene hacia ti.
Si pescas desde roca, usa la longitud a tu favor: elevar la línea reduce el roce con cantos y te permite dirigir el pez. En playa, una caña más larga ayuda a mantener el hilo fuera de la espuma y a guiar la lubina en la última fase del combate, donde muchas se sueltan por holguras.

Después de pescar, aclara la caña con agua dulce (sin presión excesiva), seca bien y revisa anillas y portacarretes. El salitre y la arena son los grandes enemigos del material en costa. Guardar la caña seca y no apretar en exceso la unión de los tramos ayuda a conservarla en buen estado durante más temporadas.
































