





La TSURINOYA Detective es una caña diseñada para la pesca costera (shore fishing) con señuelos, enfocada a quienes buscan una herramienta fiable para lanzar lejos, trabajar artificiales con precisión y pelear peces de forma segura. Está disponible en longitudes de 2,4 m, 2,7 m, 3,0 m y 3,3 m, con potencia M y acción orientada a un uso polivalente en costa. Este rango permite adaptarte tanto a escenarios de puerto y escollera como a playas, desembocaduras y zonas de roca donde la distancia de lance y el control de línea marcan la diferencia.
El blank se construye con carbono Toray 30T, un material conocido por aportar un buen equilibrio entre ligereza, respuesta y resistencia. Combinado con componentes FUJI (anillas y asiento de carrete), la caña busca ofrecer una experiencia sólida en mano, con menos fatiga en jornadas largas y un comportamiento consistente al lanzar y recuperar. En pesca de lubina, donde a menudo repites cientos de lances en una sesión, esa suma de materiales y ergonomía importa más de lo que parece.
La longitud influye en tres factores clave: distancia de lance, control de línea y comodidad según el entorno. Una caña más larga suele ayudar a ganar metros y a elevar la línea por encima del oleaje o la espuma. Una caña más corta es más manejable en espacios estrechos y, a veces, más cómoda para trabajar señuelos con toques continuos.
Si tienes dudas y quieres una única caña para todo, la de 2,7 m suele ser la apuesta más polivalente. Si pescas más en playa o necesitas controlar mejor la línea por encima de la espuma, 3,0–3,3 m pueden encajar mejor.
En spinning costero es habitual usar trenzado fino y lanzar con viento. En esas condiciones, los bucles y el enredo de línea pueden arruinar la sesión. Las anillas Fuji K (con su diseño de bastidor) ayudan a reducir el riesgo de que la línea se “agarre” y provoque un nudo al lanzar. Además, unas anillas de calidad mejoran el deslizamiento, reducen fricción y ayudan a que la caña lance de forma más consistente.
En la práctica, esto se traduce en menos cortes y menos “sustos” cuando cambias de señuelo o cuando el viento entra de cara. Para la lubina, donde a menudo pescas en condiciones cambiantes, unas guías que no den problemas son una ventaja real.
La potencia M y la acción MF (según especificación) buscan un equilibrio entre capacidad de lance y control del señuelo. En costa, una caña demasiado blanda pierde eficacia con señuelos medianos; una demasiado dura puede hacer incómodos señuelos ligeros y aumentar pérdidas si el pez cabecea cerca de la orilla. Con una acción media-rápida, la caña carga para lanzar, transmite toques y permite clavar con precisión, sin ser una “barra”.
En el rango de señuelos (por ejemplo, 10–35 g en algunas versiones), encajan vinilos con cabeza plomada, minnows de 12–14 cm, paseantes, poppers medianos, jigs compactos y pequeños metal jigs para buscar actividad. Ajustar el peso del señuelo al rango real de la caña mejora la distancia de lance y reduce fatiga.
Para sacar partido a una caña de long casting, el objetivo es cargar el blank de forma progresiva. Un error común es intentar “golpear” el lance. Lo más efectivo es un movimiento fluido: acompaña el señuelo, acelera progresivamente y suelta en el ángulo correcto. Un mango extendido de EVA ayuda porque te da palanca para usar ambas manos y transferir energía con control.
Para pesca de lubina, un carrete en tamaño 3000–4000 suele equilibrar bien cañas costeras. El trenzado ayuda a ganar metros y sensibilidad, pero conviene usar un bajo de fluorocarbono para resistir abrasión en roca y para aportar discreción. En espigón o roca con mejillón, el bajo es casi obligatorio. En playa limpia, puedes usar bajo más fino y largo para naturalidad.
Una caña costera de acción M te permite cubrir un abanico muy amplio de señuelos “reales” de lubina sin quedarte corto. Lo importante es entender que el lance largo no depende solo de la potencia, sino de que el señuelo esté dentro del rango donde el blank carga de forma eficiente. Si la caña no carga, pierdes metros y precisión; si cargas demasiado, el lance se vuelve incómodo y menos controlable.
Si pescas mucho con viento, suele compensar usar señuelos algo más compactos (que “corten” el aire) y ajustar la técnica de lance. Y si tu escenario tiene mucha roca o alga, te conviene priorizar montajes que permitan subir el señuelo con facilidad (pausas, puntera alta, recogida controlada).

La misma caña puede rendir muy diferente según el escenario. En playa, la ventaja de longitudes largas es doble: ganas distancia y mantienes la línea por encima de la espuma. En espigón, el lance paralelo a la estructura es clave para mantener el señuelo en el pasillo de caza. En desembocaduras, el control de corriente manda: a menudo necesitas un poco más de peso para mantener contacto. Y en roca, la prioridad es la seguridad del equipo: bajo resistente, freno bien ajustado y ángulo de línea alto para evitar roces con cantos.
Una pauta sencilla para mejorar resultados es trabajar siempre los “puntos de decisión” del pez: cambios de corriente, bordes de espuma, sombras, escalones y rincones donde se acumula comida. La caña te ayuda a llegar; tu trabajo es poner el señuelo donde se produce el ataque.
En lubina, muchas pérdidas ocurren en los últimos metros, cuando el pez cabecea cerca de la orilla y aparecen holguras. Para reducir soltadas, usa un freno progresivo y evita bombear de forma brusca. Mantén la caña trabajando y recupera cuando el pez viene hacia ti. En zonas de roca, eleva la puntera para mantener la línea fuera de cantos. Si usas señuelos con triples, una caña demasiado rígida y un freno cerrado pueden desgarrar; aquí una acción media-rápida bien equilibrada ayuda a absorber golpes.

En costa, el salitre es el enemigo. Tras cada salida, aclara la caña con agua dulce (sin presión excesiva), seca con un paño y revisa anillas y portacarretes. Si entra arena en las uniones, límpiala antes de guardar: evita ruidos, holguras y desgaste. Un mantenimiento simple alarga la vida útil y mantiene el rendimiento de lance y sensibilidad.
Está orientada a lubina, pero también sirve para otros depredadores costeros en rangos de señuelo similares. La clave es ajustar el señuelo y el montaje al escenario.
Porque reduce problemas de enredo y mejora el comportamiento con trenzado y viento, muy comunes en costa.
Si la prioridad es distancia y control de línea, 3,0–3,3 m suelen rendir mejor; si buscas versatilidad, 2,7 m es una opción equilibrada.
Incluye 1 caña TSURINOYA Detective y 1 bolsa de transporte.


































Bastón muy bonito. Luz. Buen equilibrio. Muy satisfecho