





La TSURINOYA CLEVER II es una caña pensada para el pescador que disfruta del ultralight y busca una herramienta fiable para trabajar señuelos ligeros con precisión. Se ofrece en longitudes cortas (1,45 m, 1,57 m, 1,60 m y 1,85 m) que encajan perfectamente en arroyos de montaña, ríos estrechos y escenarios con vegetación, donde una caña larga puede resultar torpe. Su potencia UL/L y su acción MF permiten mover cucharillas, pequeños minnows, microjigs y vinilos con un control muy fino, sin perder la capacidad de clavar y conducir un pez combativo en corriente.
Uno de los puntos fuertes de esta serie es el conjunto de componentes: incorpora guías FUJI, un diseño de bastidor orientado a reducir enredos (concepto tipo K/anti-bobinado) y un blank reforzado con carbono de 4 ejes en zonas críticas para mantener ligereza y rigidez. En pesca de trucha, donde los toques pueden ser sutiles y la corriente juega en contra, la sensibilidad es un factor decisivo. Una caña ligera y reactiva transmite mejor el contacto con el fondo y la vibración del señuelo, y te ayuda a detectar la picada justo a tiempo.
Cuando hablamos de potencia UL/L (ultralight/light), hablamos de una caña diseñada para lanzar y animar señuelos pequeños sin “aplastarlos”. Con una potencia demasiado alta, un minnow de 3–5 g puede perder vida y la clavada se vuelve brusca; con una potencia adecuada, el señuelo trabaja como debe y tú sientes exactamente lo que ocurre al otro lado de la línea. La CLEVER II está orientada a ese rango de pesca técnica, donde el pescador necesita:
La acción MF (moderate fast) suele ser una de las más equilibradas para trucha: carga bien para lanzar, recupera rápido para transmitir y, a la vez, flexa lo suficiente para absorber cabezazos. Es una acción muy agradecida en ríos, porque te permite trabajar minnows y cucharillas con control y, cuando llega la clavada, no es tan “seca” como una extra fast, lo que reduce desclavadas con anzuelos finos.
Elegir la longitud correcta no es un detalle menor: define tu comodidad, la precisión del lance y el control de la línea. Estas son pautas sencillas para decidir:
Si tu pesca es mayoritariamente en arroyos de montaña con ramas por encima y “ventanas” pequeñas, una 1,45–1,60 m se vuelve una aliada. Si, en cambio, sueles pescar tramos más abiertos o necesitas manejar el señuelo en corriente con una ligera deriva, la 1,85 m aporta ese plus de control y facilita levantar línea del agua para evitar arrastres no deseados.
Las guías FUJI son un estándar de calidad en cañas orientadas a la pesca fina. En ultraligero, la guía influye en todo: distancia de lance, salida de la línea, resistencia al desgaste y, sobre todo, en la sensación de “fluidez” cuando pescas con trenzados finos o monofilamentos ligeros. Un anillado bien ajustado reduce fricción y hace que el lance sea más eficiente con menos esfuerzo, algo que se nota cuando llevas varias horas caminando río arriba.
Además, el diseño anti-enredo (en muchas cañas se inspira en bastidores tipo K) ayuda a evitar que la línea se envuelva con el viento lateral o en recogidas rápidas, un detalle que en trucha puede arruinarte el lance justo cuando tienes el pez a tiro en la corriente buena. Este tipo de mejoras no “pescan por ti”, pero sí hacen la jornada más cómoda y consistente.
El tejido de carbono de 4 ejes se utiliza como refuerzo en zonas donde el blank sufre más (por ejemplo, alrededor del agarre). El objetivo es aumentar rigidez torsional y respuesta sin sumar peso innecesario. En ultraligero, cada gramo cuenta: una caña más ligera fatiga menos la muñeca y permite animar el señuelo con mayor precisión. A la vez, un blank con buena rigidez torsional transmite mejor y evita sensaciones “gomosas” al hacer twitching con minnows pequeños o al clavar con línea fina.
En términos prácticos, lo que ganas es una sensación de caña “limpia”: carga cuando tiene que cargar, vuelve rápido y te informa de lo que ocurre. Esto es especialmente útil en tramos con corriente, donde la línea y el agua tienden a crear ruido; una caña sensible te ayuda a distinguir lo que es fondo de lo que es picada.
El corcho 3A se valora por su tacto y por cómo reduce la fatiga. En pesca de trucha, muchas veces vas alternando lances cortos, recogidas rápidas, pausas y cambios de ángulo. Un mango ergonómico mejora el control del conjunto y hace que la caña se sienta “parte de la mano”. Además, el corcho es agradable con frío y con humedad, algo frecuente en ríos de montaña.
Un consejo: si sueles pescar muchas horas seguidas, valora no solo la caña, sino el equilibrio con el carrete. Un conjunto equilibrado te permite trabajar el señuelo sin tensión constante en la muñeca y mejora tu precisión al final del día, cuando normalmente llegan los fallos por cansancio.
La CLEVER II está pensada para mover señuelos ligeros con precisión. Aunque el rango exacto depende del modelo y del estilo del pescador, este tipo de caña se disfruta especialmente con:
El objetivo con UL/L no es lanzar “lo más lejos posible”, sino poner el señuelo donde toca y animarlo con naturalidad. En trucha, la presentación manda: un señuelo bien presentado en una corriente buena suele valer más que diez lances largos sin precisión.
En arroyos estrechos, una caña corta facilita lances bajo ramas, saltar obstáculos y mover el señuelo en ventanas pequeñas. Con una 1,45–1,60 m puedes hacer lances laterales, de muñeca y “péndulo” con mucha precisión. Trabaja aguas arriba o cruzado, deja que la corriente lleve el señuelo y controla con la puntera para mantener tensión.
En pozas, un minnow pequeño trabajado con twitching suave y pausas puede ser letal. La acción MF ayuda a no desclavar cuando la trucha golpea y se revuelve. Mantén la puntera baja para transmitir y sube ligeramente la caña cuando necesites levantar línea del agua para evitar que la corriente te arrastre el señuelo fuera de la zona.
En tramos más abiertos, la opción de 1,85 m te dará mejor control de línea y te permitirá dirigir el combate lejos de piedras o ramas. También ayuda a manejar cucharillas en diagonal y a mantener el señuelo en una trayectoria estable cuando hay varias corrientes cruzadas.
Para aprovechar una caña UL/L, conviene montar un equipo equilibrado y acorde al escenario:
En trucha, el freno es tu seguro: ajusta para que trabaje en el primer tirón fuerte. Una caña ligera y un bajo fino requieren un combate con tensión constante y sin “bombeos” bruscos. La acción MF ayuda, pero la técnica también cuenta: mantén la caña trabajando y guía al pez a zonas más tranquilas cuando puedas.
En ultraligero no existe una única “mejor” línea: depende del tipo de río y de cómo pescas. Una guía rápida para decidir:
Si dudas, el camino más práctico es: trenzado fino + bajo de fluorocarbono y freno bien ajustado. Te da control, y la acción MF de la caña aporta la amortiguación que necesita el conjunto.

En arroyos de montaña, el problema suele ser el espacio, no la distancia. Con una caña corta y ligera, estas tres técnicas son las que más peces dan:
Con UL/L, prioriza siempre precisión y silencio. Un lance perfecto a 6 metros vale más que uno largo que golpea el agua y espanta el puesto.
La trucha busca comida con el mínimo gasto de energía. Por eso, los puntos “obligatorios” en la mayoría de ríos son:
Con esta caña puedes trabajar muy bien en diagonal: lanza cruzado, deja que el señuelo “caiga” en la costura y acompaña con la puntera para mantener tensión. Si notas que el señuelo pierde acción por la corriente, reduce la barriga de línea y cambia el ángulo antes de cambiar el señuelo.

Sí. UL/L y acción MF se llevan especialmente bien con cucharillas y minnows compactos: carga fácil en el lance, transmite vibración y amortigua en el combate para no desclavar.
Si tu río es cerrado y pescas entre ramas, 1,45–1,60 m. Si pescas tramos algo abiertos o necesitas controlar deriva y línea en pozas grandes, 1,85 m te da más alcance y control.
Seca antes de guardar, revisa guías periódicamente y transporta en funda. En ultraligero, un golpe pequeño en una guía puede dañar la línea fina.
Una caña con componentes de calidad dura mucho si la cuidas. Enjuaga con agua dulce si pescas en zonas salobres o con mucho barro, seca antes de guardar y revisa las guías periódicamente. Si notas un roce extraño en el lance, pasa un bastoncillo por el interior de las anillas: un micro golpe puede dañar la línea fina. También es buena práctica comprobar el ajuste de las uniones (en cañas de 2 tramos) y no forzar en exceso al ensamblar; un montaje limpio evita holguras y ruidos.
Por último, recuerda que en ultraligero la seguridad importa: anzuelos pequeños, cucharillas y triples pueden clavarse con facilidad. Usa gafas, sobre todo en arroyos con ramas, y mantén el control del señuelo cuando caminas entre piedras.
Incluye 1 caña TSURINOYA CLEVER II en la longitud seleccionada y 1 funda para transporte.







Recibí el producto, venía embalado a la perfección, el palo se ve simplemente excelente y, lo más importante, equilibrado. Se verá cómo funciona en el trabajo. No es nada tambaleante.
👌