Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias temporadas probando distintos señuelos para cefalópodos en la costa mediterránea y atlántica, y los Lionriver Anzuelos Paraguas Calamar me llamaron la atención por su configuración de doble capa. No es el típico jig de calamar al uso: aquí tenemos un diseño que busca ante todo estabilidad en el agua, y después de usarlos en una docena de salidas, puedo decir que cumplen con lo que prometen.
Con 15,5 cm y 11 g, se sitúan en un punto intermedio que los hace versátiles tanto para lanzamiento desde embarcación como desde costa. Los he probado en la costa de Alicante, en la ría de Vigo y en el Puerto de Santa María, con resultados dispares pero siempre interesantes.
Calidad de materiales y fabricación
El acero inoxidable de doble capa se nota resistente. Tras varias jornadas en agua salada —incluyendo una sesión particularmente dura con oleaje y viento de levante en la desembocadura del Segura—, los anzuelos no presentan signos de corrosión. He visto jigs de gama similar que a la tercera salida ya mostraban picaduras en el acero; estos Lionriver aguantan mejor de lo que cabría esperar por su precio.
El afilado de fábrica es correcto. No es el más agresivo que he probado, pero clava bien si la recogida es firme. El refuerzo de anillo en cada anzuelo cumple su función: en todo este tiempo apenas he tenido enredos durante el lanzamiento, que es uno de los puntos débiles de los diseños paraguas más baratos. Las cuentas luminosas se cargan con rapidez —un par de minutos al sol o bajo luz artificial bastan— y el brillo se mantiene visible hasta unos 20-30 minutos en condiciones de oscuridad total, suficiente para los amaneceres y atardeceres típicos de la pesca del calamar.
El acabado plata con destellos verdes es discreto pero efectivo. No pretende ser un señuelo llamativo, sino más bien natural bajo el agua, y creo que eso juega a su favor cuando el agua está clara. En aguas turbias, como las que encontré en la desembocadura del Guadalquivir en una jornada de lluvia, el brillo de las cuentas ayuda a mantener la atractividad.
Rendimiento en el agua
Aquí es donde realmente destaca este jig. El sistema de doble capa reduce muchísimo los giros no deseados: en las recuperaciones a velocidad constante, el señuelo mantiene una trayectoria limpia y estable. En los movimientos de jigging corto —especialmente el lift & drop que recomiendo para calamares— el brillo intermitente al cambiar de dirección provoca ataques más decididos. He notado una diferencia clara frente a jig tradicionales de una sola capa: los calamares suelen engancharse mejor porque el anzuelo se presenta siempre en la orientación correcta.
Lo he probado en condiciones muy variadas:
- Amanecer en roca, con mar plana y visibilidad de 5-6 metros: los calamares atacaron con decisión, especialmente en los primeros compases del día.
- Atardecer desde espigón, con viento de ponente y algo de marejada: las capturas fueron más tímidas, pero los pocos ataques que hubo se tradujeron en enganches limpios.
- Fondo arenoso entre 8 y 12 metros desde embarcación, con deriva ligera: el peso de 11 g permite trabajar cómodamente a estas profundidades con cañas de acción rápida, aunque si hay corriente habrá que compensar.
También lo he usado para sepia en fondos mixtos de arena y posidonia, con resultados aceptables. No es mi primera opción para pulpo —prefiero señuelos más lentos y pesados— pero ha funcionado en alguna ocasión.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- La estabilidad en el agua es genuina: minimiza giros y mantiene la presentación óptima durante toda la recuperación.
- El acero aguanta bien la corrosión si se enjuaga después de cada uso, y el sistema luminoso es fiable sin necesidad de pilas ni recargas externas.
- Relación calidad-precio muy competitiva frente a alternativas importadas de gama similar que he probado, donde los acabados suelen ser más desiguales.
Aspectos mejorables:
- El afilado podría ser más agresivo de serie. En las primeras salidas noté algún fallo de clavado con calamares pequeños que probablemente se habría resuelto con un repaso de lima.
- Solo dos unidades por paquete me parece justo en cuanto a precio, pero en sesiones con muchos fondos perdidos se echa en falta un formato más generoso.
- Las cuentas luminosas pierden intensidad pasados los 20 minutos en aguas profundas sin luz ambiental; en inmersiones largas conviene reexponerlas a la luz entre lance y lance.
Veredicto del experto
Los Lionriver Anzuelos Paraguas Calamar son un señuelo sólido y bien pensado para el pescador que busca un jig polivalente para cefalópodos sin arruinarse. No inventan nada revolucionario, pero ejecutan bien el concepto de doble capa y ofrecen una experiencia de pesca consistente. Los recomiendo especialmente para quien empiece en el jigging de calamares, porque su comportamiento estable perdona errores; el pescador más avanzado apreciará la limpieza en la recuperación y la posibilidad de trabajar cómodamente en un rango de profundidades amplio.
Un consejo práctico: después de cada jornada, enjuágalos con agua dulce, sécalos bien con un paño y, si vas a guardarlos varios días, mete el paquete en una bolsa con cierre hermético. El acero aguanta, pero los pequeñas juntas de las cuentas luminosas son el punto débil si se acumula sal seca. Con ese mínimo cuidado, estos jigs te durarán varias temporadas.














