Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
La almohadilla de desenganche plegable de Hirisi es un accesorio que, a priori, parece sencillo pero que en la práctica resulta ser una de esas piezas que, una vez la incorporas a tu equipo, ya no concibes una sesión sin ella. Tras probarla durante varias jornadas en distintas condiciones —río con caudal moderado, embalse con orilla de barro y praderas de hierba húmeda— puedo asegurar que se trata de un producto bien resuelto en su concepto, con una relación calidad-precio difícil de igualar en el segmento de accesorios accesibles para carpfishing.
Lo primero que llama la atención es su versatilidad: no es solo una esterilla de desenganche, sino que cumple con dignidad como asiento auxiliar en esas largas esperas nocturnas donde el frío del suelo se convierte en un enemigo silencioso. Esto, sin embargo, no debe hacernos perder de vista su función principal, que es la de proteger al pez durante la manipulación. Y aquí es donde hay que analizarla en profundidad.
Calidad de materiales y fabricación
El relleno de algodón perlado de alta elasticidad es el corazón de esta almohadilla. Tras múltiples usos —algunos de ellos bajo lluvia persistente y con la esterilla completamente empapada— puedo confirmar que la capacidad de recuperación del material es notable. El algodón perlado no se aplasta ni pierde volumen tras horas de uso con el peso de una carpa de 8-10 kg sobre él, algo que he comprobado midiendo la altura del relleno antes y después de sesiones prolongadas. La elasticidad se mantiene sesión tras sesión.
La funda exterior presenta un tejido resistente al agua que drena bien. No se trata de un material impermeable al 100%, por lo que tras una jornada lluviosa la superficie se humedece, pero el secado al aire es razonablemente rápido en comparación con modelos de loneta convencional que he usado en el pasado. Las costuras están rematadas con solidez; no he detectado ningún punto de fricción excesiva ni hilos sueltos tras un uso intensivo, lo cual habla bien de la construcción.
El sistema de plegado es funcional: las dimensiones desplegadas ofrecen una superficie amplia para trabajar con carpas de tamaño medio y grande sin que el pez quede en contacto directo con materiales rígidos. Plegada, cabe en el lateral de una bolsa de pesca convencional sin comprometer demasiado espacio. El cierre de velcro o sistema de retención que incorpora mantiene las dos mitades unidas durante el transporte, algo que agradezco al meterla en la mochila entre piedras y cajas de terminales.
Rendimiento en el agua
Aquí es donde una alfombrilla de este tipo se gana el sueldo. La superficie acolchada cumple su función primaria: la capa mucosa de la carpa queda protegida de abrasiones contra tierra, gravilla o rocas. Durante las pruebas, trabajé con carpas comunes de entre 4 y 12 kg en un embalse con fondo de arena y grava, y en ningún caso observé marcas de fricción en los flancos ni en la zona ventral tras el desenganche, algo que sí ocurre si manipulamos al pez directamente sobre el suelo.
La transpirabilidad del cojín de esponja es otro punto a favor. Al estar la carpa sobre una superficie que permite cierta circulación de aire y drenaje de agua, el estrés térmico se reduce. Esto cobra especial relevancia en jornadas de verano, donde una esterilla convencional sin capacidad de drenaje puede convertirse en una trampa de calor. En sesiones de otoño e invierno, por contra, el aislamiento que proporciona el grosor del relleno resulta bienvenido tanto para el pez como para quien se arrodilla junto a la orilla.
Como asiento auxiliar, la amortiguación es suficiente para sesiones de varias horas sobre terreno irregular. No alcanza el confort de un taburete plegable con patas, pero supera con creces la alternativa de usar un trozo de foam o una manta enrollada, que son soluciones que muchos pescadores aún empleamos por costumbre.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Protección real del pez: El acolchado es suficiente para evitar daños en la capa mucosa, aletas y zonas sensibles durante el desenganche.
- Versatilidad de uso: Funciona como esterilla de desenganche y como asiento auxiliar, lo que justifica llevarla incluso si no practicas carpfishing estricto.
- Facilidad de limpieza: Basta con aclarar con agua y dejar secar. El algodón perlado interior no retiene olores ni suciedad de forma significativa.
- Plegado compacto: No penaliza el espacio en la bolsa ni en el coche.
Aspectos mejorables:
- Dimensiones: La descripción no concreta las medidas exactas, y en la práctica he echado en falta algo más de superficie cuando he manejado carpas que superaban los 10 kg. Un modelo en formato más grande para especies de mayor envergadura sería un complemento interesante.
- Ausencia de bordes elevados: Algunas almohadillas del mercado incorporan un borde perimetral que impide que el pez se deslice fuera de la superficie. En esta versión, la ligera inclinación de la funda puede permitir que un pez muy activo se mueva, por lo que siempre recomiendo mantener una mano de control sobre la captura.
- Resistencia a la abrasión: Aunque la funda es resistente, el contacto prolongado con superficies rocosas puntiagudas podría comprometer el tejido con el tiempo. Conviene revisar la zona de apoyo antes de colocarla sobre sustratos agresivos.
Veredicto del experto
La almohadilla de desenganche plegable de Hirisi es un producto cumplidor que hace bien lo que promete. No reinventa la rueda, pero ofrece una ejecución sólida a un precio razonable. La combinación de algodón perlado y funda transpirable funciona en la práctica tanto para la protección del pez como para el confort del pescador, algo que no siempre se consigue en productos de este rango de precio.
¿La recomendaría? Sí, especialmente a quienes se inician en el carpfishing y buscan un accesorio funcional sin necesidad de invertir en modelos premium que duplican o triplican el precio sin una mejora proporcional en el rendimiento real. Para el pescador más experimentado que ya dispone de una esterilla de gama alta, esta puede servir como segunda unidad de respaldo o como opción para sesiones informales donde no necesitamos el máximo refinamiento. En cualquier caso, es un elemento que demuestra que cuidar al pez y cuidar al pescador no tienen por qué ser objetivos mutuamente excluyentes.



















