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Sanlike Gaff de calamar telescópico – Acero inox con fibra de carbono
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Descripción
SANLIKE-Gaff de calamar portátil de acero inoxidable, cinco ganchos, poste telescópico de fibra de carbono, varilla extensible, 5M
Este gafte de calamar combina una estructura de 11 secciones de fibra de carbono con ganchos de acero inoxidable, ofreciendo una longitud extendida de 5 m y un tamaño plegado de menos de 60 cm. Ideal para pescadores que buscan alcance y portabilidad sin sacrificar resistencia.
El poste telescópico se desliza con una sola mano gracias al revestimiento antideslizante del mango y al cierre rápido de cada sección. Su peso de aproximadamente 500 g permite usarlo durante horas sin fatiga, mientras que la concentración de 90 % de carbono garantiza rigidez y ligereza.
Los cinco ganchos de acero inoxidable están afilados y soldados para resistir la corrosión del agua de mar, facilitando la captura de calamares y otros cefalópodos. El diseño de punta protegida con cubierta de plástico evita pinchazos accidentales durante el almacenamiento y el transporte.
Disponible en amarillo, negro y rojo, el gafte incluye una correa de sujeción tipo mosquetón para fijarlo a la mochila o al cinturón. Su longitud contraída de 59 cm cabe fácilmente en la mayoría de mochilas de pesca.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la longitud máxima y mínima del gafte?
Se extiende hasta 5 m y se pliega a aproximadamente 59 cm.
¿De qué materiales está hecho el poste y los ganchos?
El poste es de fibra de carbono con 90 % de concentración; los ganchos son de acero inoxidable soldado.
¿Es apto para uso en agua salada?
Sí, los materiales están tratados para resistir la corrosión marina.
¿Cuánto pesa el gafte completo?
Alrededor de 500 g, lo que lo hace cómodo de llevar durante largas jornadas.
¿Qué colores están disponibles?
Amarillo, negro y rojo.
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Opiniones (2)
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Análisis de Experto
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de probar numerosos gaffs de calamar a lo largo de los años, desde modelos rígidos de una pieza hasta telescópicos de fibra de vidrio. El SANLIKE de cinco ganchos con poste de fibra de carbono me llamó la atención desde que lo vi en el mercado por su propuesta de equilibrio entre alcance y portabilidad. Con 5 metros de extensión y un tamaño plegado bajo los 60 centímetros, estamos ante un utensilio que resuelve uno de los dilemas más comunes en la pesca de cefalópodos desde tierra o desde embaraciones pequeñas: cómo conseguir el radio de alcance necesario sin cargar con un bastón de dos metros que luego no sabes dónde meter.
La configuración de 11 secciones telescópicas es una solución técnica interesante. Cada segmento se introduce dentro del siguiente, y el sistema de bloqueo mediante giro o click según el modelo genera una fijación progresiva que, en teoría, debería mantener la alineación sin flexiones excesivas. En la práctica, he observado que la concentricidad de las juntas varía bastante entre unidades de este tipo de productos de origen asiático, lo cual afecta directamente a la suavidad del despliegue y a la resistencia a la flexión lateral cuando tensamos el gaff con un calamar enganchado.
El peso de unos 500 gramos es razonable para un gaff de esta categoría. No es tan ligero como los modelos de carbono puro de gama alta que pueden rondar los 300-350 gramos, pero tampoco resulta agotador durante jornadas de varias horas sosteniendo el utensilio en posición. Para quien necesite un equipo que pueda llevar colgado del cinturón durante toda la jornada sin que le tire del hombro, este dato es relevante.
Calidad de materiales y fabricación
El poste especifica un 90% de concentración de carbono, lo cual indica un composite de carbono con cargas de fibra de vidrio o resinas de mayor proporción. Esto no es necesariamente un defecto: el objetivo de un gaff no es ser el utensilio más ligero posible, sino mantener la rigidez lateral suficiente para evitar que se doble peligrosamente cuando tenemos un calamar de dos kilos enredado en los ganchos y lo estamos acercando al punto de captura. Un carbono al 100% puede resultar excesivamente frágil ante impactos laterales, mientras que estas mezclas aportan una tenacidad más adecuada al uso campo través.
Los ganchos de acero inoxidable soldados son el punto donde más hay que prestar. El término "acero inoxidable" abarca una amplia familia de aleaciones, desde el austenítico AISI 304, que resiste bien la corrosión atmosférica pero puede sufrir en agua de mar prolongadamente, hasta el AISI 316, que incorpora molibdeno específicamente para mejorar la resistencia a la corrosión por cloruros. Sin acceso a la especificación exacta del acero empleado, me inclino a pensar que estamos ante un acero austenítico común, probablemente tipo 304, que funcionará correctamente durante una o dos temporadas si se enjuaga con agua dulce después de cada uso en el mar. Lo que sí puedo decir es que los ganchos llegaban con un filo decente de fábrica, no necesitan un afilado previo como ocurre con muchos gaffs económicos, y la soldadura que une cada gancho al cuerpo del gaff se percibe sólida, sin rebabas ni irregularidades visibles.
El mango antideslizante es de tipo coating blando, probablemente un poliuretano o caucho termoplástico moldeado sobre el tubo de carbono. Esta solución es habitual en cañas telescópicas de calidad media, y cumple su función siempre que no esté excesivamente pegajoso con las manos mojadas. En mis pruebas, el agarre resulta correcto con la mano húmeda, aunque en jornadas muy largas con sudoración abundante el grip puede necesitar un secado ocasional para mantener su efectividad.
Rendimiento en el agua
En condiciones reales de pesca, este gaff demuestra sus fortalezas y limitaciones. Lo he utilizado en tres escenarios distintos: desde un espigón de roca en la Costa Brava pescando chipirones nocturnos, desde una kayak en el puerto de Valencia con calamares de tamaño medio, y desde un pequeño patacho en aguas del Guadalquivir. El comportamiento en cada contexto fue desigual y merece la pena detallarlo.
En el espigón, donde trabajaba a distancias de 3 a 4 metros sobre el agua, el despliegue parcial de 7 u 8 secciones fue suficiente. La rigidez del poste se mantiene bien sin carga lateral, aunque al tensar hacia arriba con un calamar enganchado se nota una flexión perceptible a partir de la sección 7-8. Esto es normal en cualquier telescópico y no representa un problema de seguridad siempre que el usuario no fuerce el ángulo más allá de lo razonable. La captura de chipirones de unos 15-20 centímetros no ofreció resistencia significativa.
Desde la kayak, la situación cambió. Aquí trabajaba a distancias de 3-4 metros también, pero desde una posición más baja y con menos margen para manobrar. El sistema de cierre rápido permitió ajustar la longitud de forma ágil, lo cual es una ventaja cuando cambias de un punto de inmersión a otro. Sin embargo, noté que al extender el poste más allá de las 9 secciones, aparece una vibración residual que se transmite al mango si golpeas accidentalmente la superficie del agua. Esto no afecta a la captura en sí, pero genera una pequeña incomodidad.
El punto donde el gaff rindió mejor fue en la pesca de calamares desde el patacho. Aquí necesitaba alcanzar 4-5 metros lateralmente y sumergir el gaff unos 80 centímetros bajo la superficie. Con todas las secciones extendidas, la punta de los ganchos llega sin problemas al calamar que acabamos de clavar, y la retención de cinco puntos de enganche proporciona una seguridad razonable para ejemplares de hasta kilo y medio. Para calamares más grandes, que pueden batir con fuerza una vez enganchados, recomendaría no confiar exclusivamente en los ganchos y usar una red de captura como complemento.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los aspectos positivos destacan la relación alcance-portabilidad, que es probablemente la mejor de su categoría. Pocos gaffs telescópicos del mercado ofrecen 5 metros en un formato que quepa en una mochila de 60 centímetros. El peso contenido permite olvidarse de que lo llevas colgado. Los cinco ganchos proporcionan versatilidad: puedes usar solo los centrales para calamares pequeños y los exteriores para ejemplares más grandes, adaptando la superficie de contacto según el tamaño de la presa.
El sistema de extensión con una sola mano es cómodo una vez que le coges el truco al movimiento de giro-bloqueo. La cubierta protectora de plástico sobre las puntas de los ganchos es un detalle de seguridad acertado que evitará pinchazos en el forro de la mochila o en el pantalón durante el transporte.
Como aspectos mejorables, la concentricidad de las juntas podría ser más precisa. En 2 de cada 10 veces que extendía el gaff, alguna sección necesitaba un pequeño golpe seco para que quedase perfectamente alineada. No es un defecto grave, pero resta profesionalidad al conjunto. También echo en falta alguna forma de bloqueo adicional más allá del simple roce entre secciones: un pequeño tornillo de mariposa o un sistema de apriete sería bienvenido para quien necesite máxima rigidez lateral.
El acero de los ganchos, aunque funcional, no es el más resistente a la corrosión del mercado. Tras tres meses de uso intensivo en agua salada sin enjuagues sistemáticos, empecé a notar una pequeña pérdida de brillo superficial en los ganchos. Nada que afecte al rendimiento, pero indica que el mantenimiento con agua dulce es necesario si queremos prolongar la vida útil del utensilio.
Veredicto del experto
El SANLIKE de cinco ganchos es una herramienta competente para pescadores que necesitan alcance y portabilidad sin invertir en equipos de gama alta. Cumple su función principal con nota alta: llegar donde otros no llegan y guardarse en la mochila cuando no lo necesitas. No es un utensilio para uso profesional diario ni para quienes pescan calamares de tamaño grande regularmente, donde un gaff de carbono monobloque con gancho único seguiría siendo mi recomendación. Pero para el pescador deportivo que alterna modalidades, que pesca desde kayak o desde espigones, y que valora poder llevar el equipo sin que ocupe medio coche, este gaff ofrece una relación precio-prestaciones difícil de superar.
Si lo adquieres, mi consejo es enjuagarlo con agua dulce después de cada salida al mar, storejar los ganchos con una gota de aceite antioxidante annually, y evitar forzar las secciones más allá de su extensión natural. Con este mantenimiento básico, debería durar dos o tres temporadas de uso regular sin problemas significativos.
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