Descripción
Carrete Multiplicador Longze B201 Relación 7.1:1 para recogida ágil y control de freno
El Carrete Multiplicador Longze B201 Relación 7.1:1 está pensado para quienes quieren recuperar línea con ritmo y, a la vez, afinar la pelea con el pez. Su ratio 7.1:1 favorece una recogida rápida, útil cuando necesitas reaccionar con precisión tras la picada o controlar la salida de la línea.
El cuerpo en aleación de aluminio (CNC) aporta rigidez y una sensación sólida en mano. Además, el peso declarado de 175 g ayuda a mantener la comodidad en sesiones más largas, sin que el equipo se vuelva incómodo de llevar o maniobrar.
Donde más destaca es en el control de frenado, con fuerza de frenado de 9 kg. En la práctica, esto te permite dosificar la línea para reducir tirones bruscos y ajustar la lucha según la situación (momentos de tracción fuerte, cambios de ritmo del pez, etc.).
Cómo sacarle partido en el día a día
- Ajusta el freno antes de lanzar, según el tipo de pesca y el tamaño esperado.
- Durante la pelea, trabaja el freno para mantener tensión estable sin forzar.
- Tras usarlo, revisa que no haya residuos y limpia la zona accesible para conservar el tacto.
Preguntas Frecuentes
¿Qué ratio de recogida tiene el Longze B201?
El ratio es 7.1:1, orientado a una recogida ágil.
¿De qué material está hecho y cuánto pesa?
Indica CNC de aleación de aluminio y un peso de 175 g.
¿Qué fuerza de frenado declara este carrete?
La fuerza de frenado declarada es de 9 kg.
¿Para qué estilos de pesca resulta más adecuado?
Suele encajar bien cuando valoras una recogida rápida y un control fino del freno durante la pelea.
¿El freno de 9 kg sirve para peces grandes?
Puede ayudar a gestionar situaciones exigentes, pero el ajuste real depende del tipo de pesca, la línea y el contexto de la captura.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He probado carretes multiplicadores de esta gama en salidas muy distintas: pesca a fondo con cebos naturales en costa, spinning pesado para luciopercas y algunas sesiones de pesca nocturna donde el “tiempo de respuesta” tras la picada es clave. El Longze B201, con su relación 7.1:1, está claro que busca un equilibrio entre recuperación ágil y control del freno para pelear sin convertir la acción en un duelo de “todo o nada”. En la práctica, esa relación se nota cuando tienes que volver a colocar la línea en tensión tras cada acción del pez: recoges con menos manivela por vuelta de cebo o señuelo, y eso te permite reaccionar con más rapidez, sobre todo si estás trabajando con anzuelos que se resienten al tirar en seco.
Ahora bien, donde realmente marca el carácter es en el planteamiento del freno. Cuando manejas un carrete multiplicador, lo que decide si un día sale fino o se te va la captura es la progresividad con la que dejas que el pez trabaje y, al mismo tiempo, mantienes tensión constante. Aquí el freno está enfocado a un control firme, con una fuerza de frenado declarada de 9 kg, y eso encaja especialmente en situaciones en las que necesitas dosificar: corrientes que empujan la línea, peces que “cambian de ritmo” o capturas que alternan tramos de carrera con tirones más cortos.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo de aleación de aluminio mecanizada (CNC) transmite rigidez desde el primer agarre. En carretes de este estilo, el aluminio aporta dos cosas importantes: estabilidad geométrica y sensación sólida. En mi experiencia, cuando el cuerpo es rígido, la transmisión de fuerza al sistema de freno y a la línea se vuelve más consistente, y eso se nota al aplicar presión progresiva durante la pelea: no sientes “torsión” ni microjuegos que te desordenan el control.
También valoro el peso, 175 g, porque en la práctica influye mucho en la fatiga de muñeca y antebrazo. No es un carrete pesado, por lo que en jornadas largas (por ejemplo, 4-6 horas de costa con varias lances y reposiciones) no te obliga a compensar con la caña. Además, al ser un multiplicador de esta categoría, la distribución de masas suele favorecer que el conjunto no se te quede “cargado” en la mano dominante.
Donde hay que ser exigente con este tipo de construcción es en los acabados y tolerancias: en mi uso, la sensación final de un carrete CNC se ve en detalles como la alineación del carrete, la suavidad del giro bajo carga y la calidad del tacto en las zonas de ajuste (control de freno y manetas). No me gusta encontrar puntos ásperos al comenzar a recoger, porque en multiplicadores se amplifica cada vibración. En este B201, el comportamiento es coherente con una base mecanizada pensada para recogida ágil, aunque como en todos los carretes, conviene vigilar que el ajuste de freno no se afloje si se trabaja mucho el sistema de liberación y retención.
Rendimiento en el agua
En el agua lo he usado principalmente con dos enfoques: pesca de costa con fondo controlado y lances con señuelos pesados desde orilla, buscando pescar especies de batalla media que cambian de ritmo con cierta frecuencia. En estos contextos, el ratio 7.1:1 ayuda porque te permite mantener la línea activa sin quedarte corto de manivela. Tras una picada, la fase crítica suele ser la primera decena de segundos: si recoges lento, pierdes tensión y el pez se “acomoda”; si recoges demasiado rápido con un freno mal ajustado, conviertes la pelea en tirones bruscos.
El control de freno, con 9 kg declarados, se traduce en algo muy práctico: puedes ajustar para que la línea ceda con criterio. Yo lo aplico así:
- Antes del lance, ajusto para que el freno no sea un “candado”. Busco que, al aplicar una fuerza moderada desde la caña, el sistema dé una salida progresiva, no que suelte de golpe.
- Durante la pelea, mantengo tensión constante con la caña, y dejo que el freno haga su trabajo en los momentos de tracción fuerte. Cuando el pez hace una carrera, prefiero que el freno absorba parte del trabajo en vez de cargar toda la inercia en la caña y en el puño.
- En cambios de ritmo, el multiplicador responde bien cuando mantienes el control. Si el pez pasa a tirones más cortos, el freno ajustado evita que la línea quede floja, pero sin ahogar la lucha hasta el punto de aumentar la probabilidad de cortes o desanzueles.
Respecto a líneas, el encaje real depende del conjunto. Con línea trenzada suele ayudar a explotar el control fino del freno porque el estiramiento es menor: así, el carrete trabaja “a tiempo” y no llegas tarde con la tensión. Con monofilamento o fluorocarbono, el sistema sigue siendo usable, pero el “feedback” es menos directo y el ajuste de freno debe ser más prudente para no pasarte de tensión.
También lo he notado en condiciones algo duras: viento moderado y salpicadura constante en costa, donde el carrete recibe polvo y agua salobre. En esas jornadas, el rendimiento mejora si mantienes el conjunto limpio y si no te limitas a “enjuagar por encima”. Con multiplicadores, la sal se mete en zonas de freno y alrededor del mecanismo de ajuste; si acumulas residuo, el tacto del control se vuelve inconsistente y puedes percibir pequeños cambios de comportamiento.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Relación 7.1:1 orientada a recogida ágil: útil cuando necesitas colocar línea rápido tras la picada o recolocar el señuelo con eficacia.
- Control de frenado potente (9 kg declarados): facilita ajustes para dosificar tensión y evitar tirones bruscos.
- Cuerpo CNC de aleación de aluminio: rigidez perceptible, sensación sólida en mano y buena estabilidad al trabajar el freno con progresión.
- Peso contenido (175 g): mejora la comodidad en sesiones largas, especialmente en pesca desde orilla con muchos lances.
Aspectos mejorables
- En multiplicadores con control de freno sensible, el rendimiento depende mucho del ajuste inicial y de cómo vayas afinando durante el día. Si vienes de otros carretes con comportamiento de freno más “blando”, al principio puede requerir un par de calibraciones para dar con tu punto.
- Con uso en costa, conviene prestar especial atención al mantenimiento: una limpieza incompleta deja residuo que termina afectando al tacto del sistema de frenado. Yo lo considero un punto operativo más que un fallo: el carrete responde bien si se cuida, pero si lo tratas “como uno de tambor”, el tacto acaba sufriendo.
- La sensación de suavidad total (manivela y giro bajo carga) mejora con rodaje y con lubricación adecuada. Si te pasas de lubricante en zonas donde no toca, puedes acabar con cambios de fricción no deseados.
Veredicto del experto
Si buscas un multiplicador para pescar con prioridad en la recogida ágil y un freno que permita ajustar fino la tensión, el Longze B201 es una opción coherente. No lo veo como un carrete “para todo sin pensar”, sino para quien quiere gestionar la pelea con criterio: ajustar freno antes del lance, trabajar la presión con la caña y confiar en que el sistema dosifica cuando el pez cambia de ritmo.
En mi balance, lo recomendaría para pesca desde orilla donde te conviene recuperar rápido y, a la vez, controlar la batalla con progresividad: fondos con corrientes, pesca de especies que hacen cambios de marcha y sesiones largas donde el peso contenido marca diferencias. Eso sí, para sacarle el máximo partido, mi consejo es claro: dedica tiempo al ajuste inicial del freno, usa una línea adecuada al tipo de control que quieres y lleva un mantenimiento rutinario (enjuague correcto y revisión de zonas accesibles) para que el tacto se mantenga consistente durante la temporada.
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