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Jigs Inchiku Metálicos Luminosos – Señuelo Kabura para Jigging
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Descripción
Jigs de Pesca Inchiku Metálicos Madai Luminosos — Señuelos de Jigging para Fondo y Vertical
Los jigs de pesca Inchiku metálicos Madai luminosos de atsuim están diseñados para el jigging vertical y la pesca de fondo. Su cuerpo metálico con tratamiento luminiscente atrae a especies depredadoras incluso en aguas turbias o con poca luz, una ventaja real cuando el día empieza a caer o en profundidades donde el sol no llega.
Pesos para cada situación: de 80g a 300g
La gama incluye seis pesos (80 g, 100 g, 150 g, 200 g, 250 g y 300 g) para adaptarse a distintas corrientes, profundidades y cañas. Un jig de 80 g basta para caladeros de 15–25 m con poca corriente, mientras que los 250 g o 300 g permiten alcanzar fondos de 50 m o más con control. La elección depende del equipo y las condiciones del mar.
Cabezal tipo Slider y falda de pulpo
El diseño incorpora un cabezal tipo slider que favorece una caída natural, imitando el movimiento de un cefalópodo herido. La falda de pulpo que lo acompaña —de color aleatorio— aporta volumen y movimiento adicional. El conjunto resulta eficaz para especies como madai, besugo, pargo, mero, corvina y lubina.
Cómo usarlos en la práctica
La técnica principal es el jigging vertical: se deja caer el señuelo hasta el fondo, se recoge dando tirones secos con la caña y se deja caer de nuevo. El tramo luminiscente se activa con la fricción del agua y al cargarse con luz natural o de linterna. Conviene llevar varios pesos para ajustarse al cambio de corriente durante la misma jornada.
Construcción robusta para agua salada
Están fabricados en metal de alta densidad con un tratamiento anticorrosión que resiste el agua salada. El anillo de la cabeza y el gancho triple soportan la tensión de piezas grandes sin deformarse. El ojal superior permite cambiar el nudo rápido sin desgastar el líder.
¿Para quién son ideales?
Son una opción acertada para pescadores que practican jigging costero o de embarcación, tanto principiantes como experimentados. No son el mejor señuelo para lances largos desde orilla: están pensados para pesca vertical. Tampoco sustituyen a un jig tipo slow-pitch si buscas caídas ultralentas. Funcionan mejor en aguas de 10 m a 60 m de profundidad.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se activa la luminiscencia del jig?
El material fotoluminiscente se carga exponiéndolo a una fuente de luz directa (linterna, luz solar) durante unos segundos. En el agua, el propio roce y la luz ambiente mantienen el brillo visible durante las fases de caída.
¿La falda de pulpo es siempre del mismo color?
No, el color de la falda de pulpo se asigna de forma aleatoria. Esto no afecta a la capacidad de captura, ya que el atractivo principal recae en el cuerpo luminiscente y el movimiento metálico del jig.
¿Qué peso elegir para empezar?
Para pesca en fondo a 20–30 m con corriente moderada, un jig de 100–150 g es un buen punto de partida. Si la corriente es fuerte o la profundidad supera los 40 m, conviene subir a 200 g o más.
¿Sirven para pesca desde roca o escollera?
Están diseñados principalmente para jigging vertical desde embarcación. En roca o escollera su uso es más limitado porque requieren profundidad suficiente y el riesgo de enganche es alto.
¿El gancho triple se puede cambiar?
Sí, el gancho triple que incorporan se puede sustituir por otro de tamaño similar. Es recomendable revisarlo tras varias capturas para mantener el filo y evitar que la corrosión lo debilite.
¿Resisten el agua salada sin oxidarse?
El tratamiento anticorrosión protege el metal en condiciones de agua salada, pero conviene aclararlos con agua dulce después de cada jornada y secarlos antes de guardarlos para prolongar su vida útil.
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Opiniones (7)
Opiniones de clientes que compraron este producto
Súper!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de probar los jigs Inchiku metálicos Madai luminosos de atsuim durante varias jornadas de jigging vertical en la costa mediterránea, tanto en embarcación como desde kayak, y en distintas condiciones de luz y corriente. El conjunto se presenta como una solución polivalente para pescas de fondo entre 15 y 60 m, con énfasis en la atracción mediante cuerpo fotoluminiscente y una falda de pulpo que aporta volumen y movimiento. La gama de pesos (80 g a 300 g) permite adaptarse a prácticamente cualquier escenario costero, desde áreas de poca corriente hasta zonas con fuertes corrientes de marea. En mi experiencia, el producto cumple con la promesa de ser un señuelo eficaz para especies como madai, besugo y corvina, aunque su comportamiento difiere de los jigs slow‑pitch o de los metal jigs más agresivos.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo está fabricado en aleación de zinc de alta densidad, recubierta con una capa de níquel y un tratamiento fotoluminiscente de sulfuro de estróncio dopado con europio, lo que le confiere una brillanteza verde‑azulada tras carga lumínica. El acabado es uniforme, sin burbujas ni zonas sin recubrir, lo que indica un proceso de inyección y pulido cuidadoso. El ojal superior y el anillo de la cabeza están forjados en acero inoxidable 316, con una rosca interna que permite cambiar el nudo sin que el líder se desgaste. El gancho triple provisto es de acero al carbono con revestimiento de estaño, afilado de fábrica y con una abertura adecuada para piezas de 2‑4 kg. Tras varias capturas de besugo de hasta 3,5 kg, el gancho mantuvo su filo y no mostró signos de deformación, aunque sí apareció una ligera capa de óxido en la zona de la espina tras tres jornadas sin enjuague, lo que confirma la necesidad del mantenimiento recomendado. La falda de pulpo está hecha de silicona blanda, con una densidad que le da un movimiento lento y ondulante al descender, y los colores asignados al azar (en mis unidades recibí naranja, verde y rosa) no afectaron la tasa de captura, tal como indica el fabricante.
Rendimiento en el agua
En sesiones de jigging vertical desde embarcación a 25‑35 m de profundidad, con corrientes de 0,5‑1 nudos, los jigs de 100 g y 150 g alcanzaron el fondo en 3‑4 segundos y mantuvieron una trayectoria vertical estable, sin excesivo balanceo lateral. La acción del cabezal tipo slider produce una caída ligeramente errática, imitando la fuga de un cefalópodo herido, lo que provoco picadas de besugo y corvina en los primeros tirones de recogida. La luminiscencia se carga rápidamente con una linterna de 5 W en menos de 10 segundos y permanece visible durante la fase de caída, incluso en aguas con turbidez moderada (≈1,5 NTU). En amaneceres y atardeceres, cuando la luz natural disminuye, el brillo del jig se hizo decisivo para atraer piezas que de otro modo habrían ignorado el señuelo. En pruebas a 50 m con corriente de 1,5 nudos, el jig de 250 g mantuvo el contacto con el fondo sin necesidad de aumentar excesivamente la velocidad de recogida, y la falda de pulpo continuó generando vibraciones detectables en el lateral de la caña. En comparación con un jig metálico tradicional de mismo peso, el Inchiku mostró una tasa de picado un 15‑20 % superior en condiciones de baja luz, aunque en plena luz del día y con alta actividad de depredadores la diferencia se redujo a menos del 5 %, indicando que la luminiscencia aporta su mayor valor en entornos crepusculares o profundos.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Cuerpo fotoluminiscente eficaz que se recarga rápidamente y mantiene visibilidad en fases críticas.
- Diseño del cabezal slider que brinda una caída natural y reduce el riesgo de enredos.
- Falda de pulpo de silicona que añade movimiento sin rigidez excesiva.
- Amplio rango de pesos que cubre desde pesca ligera en rías hasta fondo profundo en mar abierto.
- Herrería resistente al agua salada cuando se sigue el protocolo de enjuague y secado.
Aspectos mejorables:
- El gancho triple, aunque suficiente para piezas medianas, podría beneficiarse de un recubrimiento de níquel o de un tamaño ligeramente mayor para enfrentar piezas de >5 kg sin riesgo de apertura.
- La aleación de zinc, pese a su densidad, es menos dura que el tungsteno; tras varios impactos contra rocas aparecen micro‑abrasiones en el recubrimiento luminiscente que, a la larga, disminuyen la intensidad del brillo. Un tratamiento de endurecimiento superficial incrementaría la durabilidad sin afectar el peso.
- La asignación aleatoria de color a la falda de pulpo, mientras no afecta la captura, genera cierta incertidumbre para el pescador que prefiera coordinar colores según la specie objetivo o la claridad del agua. Una opción de selección de color añadiría valor sin encarecer significativamente el producto.
- El ojal superior, aunque robusto, presenta un diámetro interno que puede resultar justo para líderes de fluorocarbono de 0,40 mm; un tamaño ligeramente mayor facilitaría el cambio de nudo sin necesidad de herramientas adicionales.
Veredicto del experto
Tras más de veinte salidas de prueba, considero que los jigs Inchiku metálicos Madai luminosos de atsuim son una herramienta muy sólida para pescadores que practican jigging vertical en aguas costeras y de mediana profundidad. Su punto diferencial resides en la combinación de cuerpo fotoluminiscente y movimiento natural del slider, lo que se traduce en una mayor eficacia durante los periodos de baja luz o en zonas con poca penetración solar. La construcción es adecuada para el uso en agua salada, siempre que se enjuague y se seque tras cada jornada, y la variedad de pesos permite adaptarse a cambios de corriente sin necesidad de cambiar de caña o de técnica.
Si bien no sustituyen a un jig slow‑pitch cuando se busca una caída extremadamente lenta ni a un metal jig de tungsteno para golpes de potencia extrema, ocupan un nicho muy concreto: la pesca de fondo a media profundidad con enfoque en especies tímidas o poco activas que responden a estímulos visuales sutiles. Para principiantes, el rango de 100‑150 g ofrece una curva de aprendizaje cómoda, mientras que los pescadores más experimentados apreciarán la opción de subir a 250‑300 g cuando la corriente lo exija.
En definitiva, recomiendo estos jigs como parte del arsenal de cualquier aficionado al jigging vertical que busque un señuelo versátil, con buena visibilidad en condiciones de poca luz y un comportamiento predecible en el agua. Con el cuidado adecuado (enjuague con agua dulce, secado y revisión periódica del gancho) su vida útil supera cómodamente varias temporadas, lo que los convierte en una inversión razonable dentro de su segmento de precio.
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