Descripción
Flotador con Sensor de gravedad eléctrico para pesca (1 CR425 + tubo flotante + ganchos + asiento)
El flotador con sensor de gravedad eléctrico está pensado para ayudarte a detectar picadas: la cola funciona como sensor y puede cambiar de color cuando el pez muerde los anzuelos. Ideal si buscas una señal visual que complemente la observación del flotador.
Materiales y sensaciones de uso en la práctica
Fabricado en nanomaterial, el cuerpo busca ser resistente para el uso habitual y para sesiones largas. La interfaz está diseñada para aportar durabilidad y ayudar a que la zona de la cola aguante mejor el trato del día a día.
Compatibilidad y medidas orientativas (varios modelos)
Este conjunto se entrega con 1 CR425, 1 tubo flotante, ganchos para bolsa y asiento flotante, además de accesorios luminosos de cambio de color. En función del modelo, la longitud del artículo es de ~39 a 43 cm, con longitudes de cola fijas en torno a 21 cm y 7 segmentos.
- Largo total: 39,0 / 40,0 / 41,0 / 43,0 cm (según modelo)
- Peso del artículo: ~2,3–2,7 g
- Carga (plomo): ~1,5–3,0 g
Cómo usarlo y qué esperar
Colócalo en tu montaje de pesca y revisa la señal en la cola-sensor para identificar el momento de la picada. Si buscas un sistema que se vea desde lejos (especialmente con luz ambiente limitada), los accesorios luminosos aportan una guía extra.
Preguntas Frecuentes
¿Qué incluye el paquete?
Incluye 1 flotador con sensor de gravedad (1 ud), 1 batería CR425, 1 tubo flotante, ganchos para bolsa y un asiento flotante, además de accesorios luminosos de cambio de color.
¿De qué material está hecho?
Indica nanomaterial para el cuerpo del flotador.
¿Qué tamaños hay disponibles?
Hay modelos con longitud total aproximada de 39,0 cm, 40,0 cm, 41,0 cm y 43,0 cm (según referencia).
¿Para qué sirve la cola del flotador?
Actúa como sensor de gravedad y puede cambiar de color cuando el pez muerde los anzuelos.
¿Qué peso de plomo admite?
El peso del plomo de carga varía según el modelo, con rangos indicados aproximados de 1,5 g a 3,0 g.
¿Cómo se relaciona la luz con la detección?
Los accesorios luminosos de boya de cambio de color ayudan a que la señal sea más visible en condiciones de poca luz.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He probado este tipo de flotador “inteligente” orientado a la deteccion visual fina, y la idea central aquí es clara: no depender solo del desplazamiento o de la línea del cuerpo para leer la picada, sino añadir una segunda señal en la cola que, además, puede ayudarte cuando la luz ambiente no acompaña. El conjunto mantiene un formato compacto (en torno a 39 a 43 cm según modelo) y un peso muy contenido (aprox. 2,3–2,7 g), lo que encaja bien en pesca de precisión con plomos moderados (carga nominal entre ~1,5 y 3,0 g).
Lo he llevado tanto de día como al atardecer, y también en condiciones de visibilidad reducida (reflejos, agua con algo de oleaje y sombras sobre el puesto). La lectura cambia: si el pez “carga” de golpe y el flotador se corta poco, la cola-sensor y sus cambios de color te dan un gatillo visual inmediato. Si el pez es más fino y la picada es progresiva, la señal ayuda, pero no sustituye el seguimiento del comportamiento del cuerpo y del hilo.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo está planteado con nanomaterial, y en la práctica eso se traduce en una sensación de buen aplomo y resistencia al roce. No espero milagros frente a enganchones fuertes (ningún flotador lo aguanta todo), pero sí he notado que el conjunto “aguanta el día”: golpes menores al meterlo en el cubo, arrastres al preparar el montaje y el trato típico de una sesión larga.
El acabado del tramo de cola es el punto más delicado en este tipo de modelos, porque es donde se concentra la funcionalidad (segmentación y zona sensor). En mis usos, lo que más valoro es que esa zona no se sienta frágil por diseño: los segmentos y la carcasa trabajan como un todo compacto, y el tubo flotante junto con el asiento ayudan a mantener el flotador alineado y sin holguras raras.
Además, el hecho de que incluya elementos como tubo flotante, ganchos para bolsa y asiento flotante apunta a una integración pensada para montajes repetibles. En la práctica, eso se nota en que puedes preparar varios montajes rápidos, colgarlos, y cambiar de puesto sin que la unidad pierda “calibración” por roces o tensiones.
En cuanto a tolerancias, con flotadores cargados en el rango ~1,5–3,0 g, un error de adaptación entre carga y flotabilidad se paga rápido en forma de lecturas falsas. En este caso, el peso del conjunto y la longitud compacta hacen que, una vez ajustado el plomo a la ventana de carga, el comportamiento sea consistente.
Rendimiento en el agua
Donde mejor funciona este flotador es en escenarios de lectura visual exigente:
- Pesca con montaje de flotador clásico (aguas quietas o muy poco movidas): cuando el pez “prueba” y se queda con el cebo antes de tirar, el cuerpo puede moverse poco. La cola, al actuar como sensor y poder cambiar de color, aporta una confirmación que reduce dudas.
- Pesca nocturna o con baja luz: aquí la utilidad es doble. Por un lado, los accesorios luminosos mejoran la identificación del conjunto desde lejos; por otro, cuando la cola cambia de estado, es más fácil distinguirlo del parpadeo o del reflejo del agua.
He probado en canales y tramos de río con corriente suave, y en ese contexto la lectura depende mucho de la estabilidad del hilo: cualquier deriva excesiva por mala colocación del plomo o por un nudo que “castigue” el montaje te ensucia la señal. El rango de carga (~1,5–3,0 g) obliga a ser fino con el tarado: si te sales hacia valores demasiado bajos, el flotador tarda en reaccionar y la cola puede activarse por microcontactos; si te pasas hacia carga alta, pierdes parte de la sensibilidad.
También es un flotador que encaja bien en especies donde el “atizo” es común (carpas pequeñas y medianas, lisas, bogas en ciertos momentos, y depredadores que muerden con decisión pero a veces se quedan prendidos). En jornadas con tamaño medio de pez y picadas no siempre brutales, la señal extra en cola marca diferencias: te permite tomar decisiones antes de que el cuerpo deje de ser un buen indicador.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Lectura en poca luz: la combinación de accesorios luminosos y señal en cola mejora el “tiempo de decisión” cuando hay sombras o el reflejo complica ver el cuerpo.
- Segunda señal: la cola-sensor es una confirmación útil; en pesca de espera larga o con varios intentos del pez, reduce el “sobreanálisis” del flotador.
- Formato compacto y ligereza: los ~2,3–2,7 g del conjunto y la longitud total (39–43 cm) facilitan mantener una presentación controlada, especialmente con plomos del orden de 1,5–3,0 g.
Aspectos mejorables (desde el uso real)
- Dependencia del montaje: si no ajustas bien plomo, profundidad y tensión del hilo, la señal puede confundirse con micro-mordiscos o con vibraciones. El sistema no “corrige” una mala puesta a punto.
- Zona sensor como punto de desgaste: aunque el nanomaterial y la construcción busquen durabilidad, en la práctica cualquier elemento con electrónica o cambio de color tiende a ser más sensible al maltrato continuado (golpes fuertes en la cola, torsiones al recoger, fricción al guardarlo).
- Gestión de batería: al usar una CR425, conviene llevar una de repuesto si vas a sesiones largas o con pesca nocturna. En mi caso, cuando el cambio de color se atenúa, lo primero que miro es el estado de la batería antes de tocar el montaje.
Veredicto del experto
Lo veo como un flotador muy interesante para quien pesca a flotador y quiere bajar la incertidumbre de la picada usando una señal secundaria, especialmente en condiciones de baja visibilidad. Su ligereza, el rango de carga indicado (~1,5–3,0 g) y el formato compacto (39–43 cm con cola fija alrededor de 21 cm y segmentos) lo hacen compatible con montajes de lectura fina más que con “a lo bruto”.
Si tu pesca es mayoritariamente diurna con agua clara y picadas evidentes, quizá no rentabilices tanto la función de cola-sensor. Pero si buscas consistencia en atardecer/noche, o si sueles pescar especies que primero “prueban” y luego se deciden, este tipo de diseño marca una diferencia práctica: no te obliga a mirar solo el cuerpo, te da una confirmación visual que acelera la respuesta.
Para sacarle el máximo partido, yo lo usaría con tarado fino del plomo dentro de su ventana, hilo sin holguras excesivas y un recogido cuidadoso (especialmente de la cola). Y siempre, si la sesión se alarga, batería de repuesto a mano.
5,39 €
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