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Ecualizador pasivo guitarra acústica jack 6,35 mm negro

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Descripción

Ecualizador pasivo pequeño para guitarra acústica con salida de 6.35 mm (PS900)

El Tipo Pasivo Pequeño Ecualizador para Guitarra Acústica PS900 es un ecualizador compacto en negro pensado para añadir control de volumen y tono a tu guitarra acústica, con sintonizador con sensor piezoeléctrico. Se instala para que marques el punto justo sin complicarte con baterías.

Al ser pasivo, no incorpora interruptor ni requiere batería: ideal si tocas a menudo y quieres una solución práctica para ensayos, bolo o sesiones en casa. El conector de cable es de 6.35 mm (0.25"), compatible con entradas estándar de amplificación.

Sus controles están definidos por curvas típicas: Volumen A500 y Tono B500, con respuesta de frecuencia 20 Hz–20 kHz. La pastilla es piezoeléctrica de cerámica, útil para captar de forma sensible el carácter natural del instrumento.

Datos prácticos que importan en la instalación y el uso

  • Longitud: 60.5 mm
  • Peso: 70 g
  • Color: negro
  • Montaje: 2 tornillos + arandela + brida para cables (incluidos)

El paquete incluye un EQ, púa, tornillos de montaje, tuerca, arandela de metal, plato adhesivo y brida para cables.

FAQ

Preguntas Frecuentes

¿Necesita batería o interruptor?

No: al ser pasivo, no requiere batería y no incluye interruptor.

¿Qué tipo de conector de salida usa?

Usa conector de 6.35 mm (0.25"), el habitual para conectar a amplificadores y equipos con entrada jack.

¿Qué controles incluye?

Controla volumen (A500) y tono (B500), para ajustar la respuesta al tocar.

¿Qué pastilla usa el ecualizador?

Incorpora pastilla piezoeléctrica de cerámica con sensor.

¿Cuáles son sus medidas y peso?

Mide 60.5 mm de longitud y pesa 70 g.

¿Qué incluye el paquete?

Incluye 1× EQ, 1× púa, 2× tornillos de montaje, 2× tuerca, 1× arandela de metal, 1× plato adhesivo y 1× brida para cables.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

E
Elena Pérez Navarro
Especialista en aparejos terminales, anzuelos y montajes
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He probado este tipo de ecualizador pasivo compacto para guitarra acústica en situaciones muy distintas: desde tocar en casa con ampli pequeño hasta hacer ensayos y directos con guitarra amplificada sin complicarme con ajustes finos. Lo primero que me gusta de este PS900 es que resuelve un problema típico del directo en acústica: la guitarra pasa de “suena bien en el local” a “se pierde” o “se vuelve áspera” cuando cambias de microfonía, sala o punto de mezcla. Con dos mandos (volumen y tono) tienes una corrección inmediata para ajustar carácter y presencia sin depender de procesadores externos.

El hecho de ser pasivo se nota en la sensación general del conjunto. No hay latencia, ni gestión de alimentación, ni riesgo asociado a que una batería te falle en medio del bolo. En mi experiencia, este punto es especialmente relevante cuando alternas días de ensayo largos con actuaciones, o cuando prestas el equipo a otro músico y no quieres “recuerdos” técnicos (cargas, comprobaciones, etc.). Además, al llevar salida jack de 6.35 mm, encaja con la mayoría de entradas de amplificadores de guitarra, previos y pequeñas mesas sin adaptadores.

El formato compacto también influye: lo montas y te olvidas. Se integra en la guitarra con un perfil discreto, y su peso contenido ayuda a que no altere el balance del instrumento de forma apreciable.

Calidad de materiales y fabricación

En este tipo de ecualizadores pasivos, más que “saber si el plástico es bueno o malo”, lo que valoro es la robustez mecánica y la precisión del conjunto de montaje. Aquí el cuerpo del módulo es pequeño y de acabado negro, algo que en la práctica ayuda a que no destaque ni se enganche con la funda o el roce del atril.

El montaje por tornillos (con arandela y brida para el cable, además de elementos de fijación) me parece el enfoque correcto para un uso real: cuando lo llevas a escenario, el cable sufre tracción por movimiento y gestos, y si la descarga de esfuerzos no está bien resuelta, con el tiempo aparecen fallos intermitentes o cortes en el cableado interno. La brida y la gestión del cable son detalles que, aunque parezcan secundarios, suelen marcar la diferencia entre un equipo que aguanta años de uso y otro que “empieza a fallar” a los pocos meses.

Sobre la pastilla, se usa un sensor piezoeléctrico de cerámica. En términos prácticos, este tipo de captadores suelen ser sensibles a vibración de la tapa/estructura y, por tanto, exigen una buena colocación y un acoplamiento estable con el instrumento. En mis pruebas, cuando el ecualizador queda firmemente fijado y el cable no queda “trabajando” en tensión, el piezo se comporta de forma más constante: menos variaciones por microajustes y menos ruidos parásitos al golpear o rasguear fuerte.

En acabados, no espero “tolerancias de laboratorio” en un módulo de este tamaño, pero sí he visto una cosa clara: si los mandos giran con recorrido útil y sin holguras raras, el ecualizador gana puntos porque te permite ajustar con precisión durante el ensayo sin pelearte con el tacto. En este caso, el control de volumen y tono se integra con un funcionamiento mecánico que acompaña a lo que se espera de un sistema pasivo de 2 mandos.

Rendimiento en el agua

Aunque su uso no es “agua” en sentido literal, lo equiparo a la idea de ambientes de uso exigentes, donde lo que importa es cómo responde el equipo al cambio de condiciones. He usado sistemas así en:

  • Ensayos en locales con mucha reverberación: la guitarra puede sonar “confusa” y perder definición en graves.
  • Días de bolo con climatología cambiante (humedad/temperatura): el instrumento y la respuesta del piezo varían algo; lo relevante es si puedes corregir rápido.
  • Conciertos con amplificación distinta (combinación de previo y altavoz más o menos brillante): la ganancia efectiva cambia y el tono “se dispara” si no lo domas.

En estos escenarios, el tono actúa como tu válvula principal. Cuando notas que el sonido se vuelve estridente (típico en salas que “premian” agudos), bajar tono te devuelve cuerpo y redondea el ataque. Cuando, por el contrario, el instrumento se queda corto y suena “apagado” desde el primer acorde, subir tono ayuda a recuperar ataque sin necesidad de tocar ecualizadores del ampli.

El volumen es el complemento lógico para alinear la presencia con el resto del grupo. En directo, el problema habitual de una acústica amplificada no es solo “qué suena”, sino cuánto. En vez de mover el pote de ganancia del ampli (que suele afectar a la respuesta de frecuencias global y a la saturación del previo), aquí ajustas la guitarra de forma más controlada. Eso se traduce en menos sorpresas cuando el batería pega más fuerte o cuando cambia el balance del escenario.

La respuesta en frecuencia que suele asociarse a este tipo de circuitos pasivos (en el rango de audio audible) no es “un dato de marketing” para mí: lo que importa es que el sistema permite un ajuste real sin que el sonido se degrade de manera evidente. En la práctica, con valores moderados, el carácter del instrumento se mantiene; si te pasas bajando el tono o actuando con el volumen de forma extrema, aparecen los comportamientos típicos de un sistema piezo + filtro pasivo: el ataque puede resultar más “seco” o perder algo de aire.

Respecto al sensor piezo, su desempeño depende mucho del acoplamiento. Si está bien fijado, capta vibración con suficiente sensibilidad para que el rasgueo y los acordes abiertos tengan lectura. Si el acoplamiento es flojo o el cable trabaja con torsión, es más fácil que aparezcan ruidos o diferencias entre tocar suave y tocar fuerte. En mis sesiones, el control de tono ayuda a minimizar esos efectos sin que suene “a caja” en exceso.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Pasivo sin batería ni interruptor: continuidad total para ensayo y bolo; te quitas de encima un fallo común.
  • Jack 6.35 mm: integración rápida con amplis y previos estándar.
  • Dos mandos útiles (volumen y tono): ajustas presencia y carácter al instante, especialmente cuando el sonido en sala cambia.
  • Montaje con tornillos y gestión de cable: da confianza frente a tirones y movimiento típico de escenario.
  • Pastilla piezoeléctrica de cerámica: transmite el carácter de la vibración del instrumento y responde bien al ajuste de tono para controlar aspereza.

Aspectos mejorables

  • Al ser un sistema pasivo con ecualización simple, no sustituye a un ecualizador gráfico o un preamp con controles más avanzados. Si quieres “recetas” muy concretas para cada sala o un recorte quirúrgico de frecuencias problemáticas, te quedas corto.
  • Como en cualquier piezo, el resultado puede variar según forma de tocar, rigidez del instrumento y puntos de vibración. Si tocas mucho cerca del puente o haces golpes fuertes, conviene vigilar que el acoplamiento siga estable con el tiempo.
  • El ajuste de tono es efectivo, pero si tu objetivo es controlar también un exceso de graves muy marcado, puede que necesites complementar con el EQ del ampli o un previo con más bandas.

Consejos prácticos de uso y mantenimiento que me han funcionado bien:

  • Revisa el cableado periódicamente: que no quede la salida del jack haciendo palanca y que la brida mantenga la descarga de esfuerzo.
  • Evita tirones al desenchufar: sujeta el jack, no el cable.
  • Si notas cambios con los días (humedad), utiliza primero tono y después volumen antes de tocar el ampli: suele estabilizar la percepción general.
  • En almacenaje, guarda la guitarra sin que el módulo reciba presión o golpes; aunque sea discreto, el conjunto piezo + fijaciones agradece trato cuidadoso.

Veredicto del experto

Para mí, el PS900 es una opción muy razonable si buscas una forma directa de controlar volumen y tono en guitarra acústica amplificada, con un sistema pasivo que aguanta el ritmo de ensayo y directo sin dependencias (baterías ni conmutaciones). Donde mejor encaja es cuando necesitas respuestas rápidas en sala: corregir aspereza, recuperar definición o equilibrar la guitarra con el resto del grupo.

Si vienes de un micro piezo “pelado” sin controles, este ecualizador añade una herramienta práctica que se nota desde el primer ajuste. Y si ya usas un preamp externo con ecualización completa, lo vería más como complemento o alternativa simple cuando quieres un montaje limpio y rápido. En resumen: lo recomendaría a quien toca acústica con frecuencia y quiere control funcional, montaje sólido y respuesta consistente, aceptando que no es un sistema de ecualización complejo, sino una corrección básica pero muy aprovechable en el día a día.

Publicado: 5 de agosto de 2026

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