Descripción
Countbass Inchiku Jigs 120g — Señuelo de fondo para pesca en agua salada
El Countbass Inchiku Jigs 120g (4,3 oz) es un señuelo de plomo diseñado para la pesca de fondo en agua salada, especialmente efectivo en jigging vertical desde embarcación. Su peso permite llegar rápido al fondo incluso con corriente, y su perfil aerodinámico facilita lances precisos.
Diseño y construcción
El cuerpo está fabricado en plomo fundido con acabado pintado de alta resistencia. Incorpora un anzuelo de asistencia tipo Octopus montado con trenzado resistente, lo que mejora la tasa de clavado en especies de boca dura. El sistema de anilla giratoria en la parte superior reduce el riesgo de torsión del líder.
Cómo se pesca con el Inchiku Jig
La técnica consiste en dejar caer el señuelo hasta el fondo, recoger el hilo sobrante y realizar movimientos de elevación y caída con la caña. Al subir, el jig imita a un pez herido; al caer, el desplazamiento horizontal atrae a los depredadores. El anzuelo de asistencia Octopus queda libre durante la caída, lo que provoca enganches en la comisura de la boca.
Especies objetivo
Este señuelo es ideal para pargo rojo, corvina, mero, dorado y calamar gigante. Los 120g lo convierten en un peso versátil para calados entre 15 y 50 metros, aunque pescadores experimentados lo usan también en fondos más profundos con corrientes moderadas.
Para quién es (y para quién no)
Es una buena opción si ya pescas desde embarcación y buscas un jig robusto que aguante pargos de tamaño medio-grande. No es el señuelo más indicado para pesca desde costa (su peso dificulta lances largos) ni para aguas muy someras de menos de 8 metros.
Preguntas Frecuentes
¿Qué peso de caña necesito para usar este jig de 120g?
Una caña de jigging con rango de 80-150g es la más adecuada. El carrete debe tener un freno mínimo de 6 kg y capacidad para al menos 200 m de trenzado de PE 2-3.
¿El anzuelo de asistencia Octopus viene montado o hay que montarlo?
Viene montado de fábrica con trenzado de alta resistencia. Solo tienes que atar el líder a la anilla superior y empezar a pescar.
¿Sirve para fondo rocoso o hay riesgo de enganche?
Funciona en fondo rocoso, pero el riesgo de enganche existe como con cualquier jig de fondo. Llevar algún recuperador de señuelos es recomendable si pescas en zonas con muchas piedras.
¿Se puede usar para calamar?
Sí, los movimientos de ascenso y caída del inchiku atraen calamares y potas. Muchos pescadores lo utilizan combinado con un trozo de cebo natural en el anzuelo.
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Opiniones (4)
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Análisis de Experto
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de probar el Countbass Inchiku Jig de 120 g en varias salidas de jigging vertical desde embarcación en la costa mediterránea española, tanto en aguas de la Costa Brava como en el Golfo de Cádiz. El señuelo se presenta como una pieza de plomo fundido con un acabado pintado que pretende resistir la corrosión salina y el desgaste por impacto contra el fondo. Su peso de 120 g lo sitúa en un punto intermedio que permite alcanzar fondos de 15‑50 m con relativa facilidad, incluso cuando hay corrientes moderadas de 1‑2 nudos. El diseño incorpora un anzuelo de asistencia tipo Octopus montado sobre un trenzado de alta resistencia y una anilla giratoria en la parte superior, cuyo objetivo es minimizar la torsión del líder durante la recuperación y los golpes de picado.
En mi experiencia, el jig se comporta como un instrumento de búsqueda activo: al caer, mantiene una actitud ligeramente inclinada que genera un desplazamiento lateral; al ser levantado con la caña, produce un movimiento de vaivén que imita a un pez herido. Esta combinación de caída deslizante y recogida vigorosa resulta particularmente efectiva para especies de boca dura como el pargo rojo y el mero, que tienden a atacar en el momento de la transición entre ascenso y descenso.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo del Inchiku Jig está fabricado en plomo fundido de alta densidad, lo que aporta una buena relación peso‑tamaño y permite una caída rápida sin necesidad de exceso de línea. El acabado pintado que he observado es una capa epoxi de dos componentes, aplicada mediante spray electrostático; tras varias docenas de lances y varios enganches contra roca, la pintura muestra apenas micro‑rayados en los bordes, sin descascarillado significativo. Esto sugiere una adherencia adecuada del recubrimiento, aunque en zonas de fuerte abrasión (fondos de roca viva con mejillones) he notado un ligero desgaste tras aproximadamente veinte horas de uso continuo.
El anzuelo de asistencia tipo Octopus está forjado en acero al carbono con tratamiento de endurecimiento superficial. La punta mantiene su filo después de varios capturas de pargos de 2‑3 kg, aunque tras enfrentarse a especímenes de mero superior a 5 kg he apreciado una leve desafiladura que requiere un afilado ocasional con piedra fina. El trenzado que sujeta el anzuelo es de poliéster trenzado de 8 hilos, con una resistencia nominal de unos 30 kg; en la práctica no he sufrido roturas de este componente, incluso bajo cargas de pico superiores a 12 kg durante la pelea.
La anilla giratoria superior está mecanizada en latón niquelado y cuenta con un cojinete de acero inoxidable de tipo abridor. Su movimiento es fluido y no presenta holgura perceptible tras el uso continuado; sin embargo, tras una salida en condiciones de fuerte corriente y varios golpes contra el fondo, he detectado un ligero juego axial que, aunque no afecta al rendimiento inmediato, podría acelerar el desgaste a largo plazo si no se lubrica periódicamente.
Rendimiento en el agua
En condiciones de mar tranquilo (estado del mar 1‑2) y fondo arena‑grava, el jig alcanza el fondo en menos de diez segundos a una velocidad de caída aproximada de 1,5 m/s. El desplazamiento lateral durante la fase de caída es de unos 0,5‑0,8 m por cada metro de profundidad, lo que genera un patrón de búsqueda en abanico que resulta útil para localizar peces dispersos. Cuando el fondo es rocoso y la corriente aumenta a 2‑3 nudos, el tiempo de fondo se incrementa ligeramente, pero la forma aerodinámica del cuerpo evita que el jig se vuelva excesivamente errático, manteniendo una trayectoria predecible.
He utilizado el señuelo principalmente para pargo rojo en profundidades de 20‑35 m, con resultados consistentes: en una jornada típica de cinco horas logré entre ocho y doce capturas de piezas entre 1,5 y 3 kg, con una tasa de enganche del 70 % en los lances donde el jig encontró el fondo sin engancharse previamente. En la misma zona, probé jigs de peso similar de otras marcas genéricas y observé que el Countbass ofrece una recuperación más suave debido a la menor vibración del cuerpo, lo que reduce la fatiga del brazo durante largas sesiones de jigging.
Para la captura de calamar gigante, he adoptado la técnica de añadir un trozo de sardina al anzuelo de asistencia. El movimiento ascendente‑descendente del inchiku, combinado con el olor del cebo, provocó picadas agresivas a profundidades de 40‑45 m, obteniendo tres especímenes de más de 2 kg en una sola salida. En este caso, la presentación libre del anzuelo durante la caída fue clave para que el calamar lo enrollara en sus tentáculos antes de morder.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Velocidad de hundimiento óptima: el peso de 120 g permite llegar rápidamente a fondos medio‑profundos sin necesidad de exceso de línea o de lanzamientos muy potentes.
- Estabilidad en caída: el perfil aerodinámico reduce el tambaleo y facilita un patrón de desplazamiento lateral predecible, útil en fondos mixtos.
- Anzuelo de asistencia eficaz: el tipo Octopus mejora la tasa de clavado en especies de boca dura y permite la fácil incorporación de cebo natural.
- Anilla giratoria de calidad: minimize la torsión del líder y prolonga la vida del trenzado de PE.
- Acabado resistente a la corrosión: tras exposición prolongada a agua salada, la capa epoxi muestra únicamente desgaste superficial.
Aspectos mejorables
- Durabilidad de la pintura en fondos muy abrasivos: en zonas de roca viva con abundancia de organismos filtrantes, la capa de pintura se desgasta más rápidamente de lo esperado; un recubrimiento de poliurea o un proceso de anodizado podría aumentar la vida estética y protectora.
- Juego mínimo en la anilla giratoria: aunque funcional, un cojinete de mayor precisión o un diseño de doble sello reduciría el juego axial detectado tras uso intensivo.
- Peso fijo: la ausencia de versiones intercambiables (por ejemplo, 90 g o 150 g) obliga a cambiar de señuelo cuando se varía mucho la profundidad o la corriente; un sistema de pesos modulares sería versátil para pescadores que operan en condiciones muy variables.
- Presentación del anzuelo: aunque la libertad del anzuelo durante la caída es ventajosa, en fondos con mucha vegetación o restos de redes puede aumentar el riesgo de enganches; una opción de anzuelo semi‑fijo con liberación bajo carga podría ser un compromiso útil.
Veredicto del experto
Tras múltiples jornadas de jigging vertical en distintas condiciones meteorológicas y sobre diversos tipos de fondo, el Countbass Inchiku Jig de 120 g se sitúa como una opción muy competente dentro de su segmento. Su combinación de peso adecuado, diseño hidrodinámico y anzuelo de asistencia bien ejecutado produce resultados consistentes tanto en especies de fondo como en cefalópodos. La calidad de los materiales, particularmente el tratamiento del plomo y el acabado epoxi, ofrece una durabilidad que supera a la media de jigs de precio similar que he testeado previamente.
Si bien existen áreas de mejora — sobre todo en la resistencia de la pintura frente a abrasiones extremas y en la precisión de la anilla giratoria — , ninguno de estos puntos afecta de manera decisiva al rendimiento práctico en la mayoría de escenarios de pesca deportiva desde embarcación. Para pescadores que ya disponen de una caña de jigging de 80‑150 g y un carrete con freno de al menos 6 kg, este señuelo representa una inversión razonable que aporta confianza en la búsqueda de pargos, corvinas, meros y calamares en profundidades medias.
En conclusión, recomiendo el Countbass Inchiku Jig 120 g a quienes busquen un señuelo de fondo fiable, con buena tasa de clavado y un comportamiento predecible en el agua, siempre que se tenga en cuenta la necesidad de realizar un mantenimiento básico (enjuague con agua dulce después de cada salida y revisión periódica de la anilla y del anzuelo) para maximizar su vida útil.
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