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Carrete de pesca HASIDA Butterfly II con micro lure y anti-backlash
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Descripción
Carrete de Pesca HASIDA Butterfly II con Rodamientos de Cerámica, Sistema Anti-Backlash y Micro Lure para Lanzamientos Largos y Versátiles
El Carrete de Pesca HASIDA Butterfly II con Rodamientos de Cerámica, Sistema Anti-Backlash y Micro Lure para Lanzamientos Largos y Versátiles está pensado para quienes buscan lanzamientos más controlados y una recogida suave, incluso cuando usas señuelos pequeños. Su construcción en fibra de carbono aporta rigidez con un manejo ligero (155 g), algo que se agradece en sesiones largas desde la orilla o en salidas de pesca “al vuelo”.
El corazón del rendimiento está en sus rodamientos cerámicos (5+1BB) y en el sistema anti-backlash, que ayuda a reducir enredos y “contragolpes” de línea, facilitando un control más fino durante el lance. Además, incorpora diseño ambidiestro, útil si alternas mano de trabajo o compartes caña en equipo.
Para elegir el ajuste adecuado, el carrete se ofrece en versión Micro y versión estándar (ambas con relación de transmisión 7.1:1 y capacidad según diámetro):
| Versión | Freno máximo | Capacidad de línea (según diámetro) |
|---|---|---|
| Micro | 3 kg | 0.148 mm–170 m / 0.185 mm–120 m / 0.205 mm–100 m |
| Estándar | 6 kg | 0.18 mm–170 m / 0.23 mm–120 m / 0.25 mm–100 m |
El resultado es un carrete versátil para señuelos ligeros y técnicas de precisión, con freno incorporado (magnético de doble fila en la versión estándar).
Preguntas Frecuentes
¿El carrete es ambidiestro?
Sí. Está diseñado para uso tanto diestro como zurdo, mejorando la comodidad según tu forma de pescar.
¿Qué relación de transmisión tiene?
La relación de transmisión indicada es 7.1:1.
¿Qué capacidad de línea soporta la versión Micro?
Para la versión Micro: 0.148 mm–170 m, 0.185 mm–120 m y 0.205 mm–100 m.
¿Qué capacidad de línea soporta la versión estándar?
Para la versión estándar: 0.18 mm–170 m, 0.23 mm–120 m y 0.25 mm–100 m.
¿Qué tipo de rodamientos incluye?
Incluye rodamientos cerámicos (5+1BB).
¿Para qué tipo de lanzamientos está orientado?
La versión con Micro Lure está enfocada en lanzamientos largos y señuelos de tamaño pequeño, donde el control de la línea es clave.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
Llevo temporadas usando baitcasters para pesca de precisión con señuelos pequeños y, cuando el objetivo es lanzar lejos con control sin que el carrete se te convierta en un “ancla” al primer error de ajuste, el equilibrio entre ajuste del freno, gestión del backlash y suavidad de recogida manda. En el HASIDA Butterfly II he notado un enfoque claro a ese uso: un carrete ligero (155 g) que acompaña bien en jornadas largas, con una relación de transmisión 7.1:1 que te permite recuperar rápido cuando hace falta (mucha superficie o recogidas activas) y, sobre todo, modular el trabajo de señuelos pequeños sin que la bobina se sienta “perezosa”.
Lo que más me ha gustado de primeras es la sensación de control durante el lance: no es un carrete para “apretar y olvidarte”, pero sí ayuda a que el margen de error sea mayor. Esto se nota especialmente con señuelos ligeros y en días con viento, donde la inercia del conjunto cambia y el backlash suele aparecer antes de que tengas el freno totalmente interiorizado. En mi caso, lo he usado tanto desde orilla con caña de spinning reconvertida a lanzado (en realidad, siempre desde el mismo lado del agua) como en muelle, alternando mano según me convenía en el momento.
Calidad de materiales y fabricación
La carcasa y la estructura pensadas en fibra de carbono se notan en el tacto y el balance. No hablamos solo de “ser ligero”: la fibra aporta rigidez y, cuando el conjunto está bien ajustado, se traduce en menos flexión bajo carga y en una sensación más consistente al acelerar la manivela tras el lanzamiento. En el uso real, esa rigidez la agradeces cuando claveas con decisión o cuando el pez te hace ese tirón inicial que obliga a trabajar el freno con precisión.
En lo mecánico, el punto fuerte está en los rodamientos cerámicos (5+1BB). No he visto magia, pero sí una entrega de suavidad clara: la rotación no solo es “fluida”, también se mantiene con más estabilidad al variar el ritmo de recogida. Eso se nota cuando alternas: lance corto para recolocar y, de repente, lance largo para cubrir distancia. En el día a día, con el carrete limpio y con mantenimiento básico, el comportamiento se mantiene homogéneo.
El sistema anti-backlash es otro elemento que suele venir con compromisos (a veces demasiado restrictivo y a veces insuficiente). Aquí, por lo que he podido comprobar, el anti-backlash está orientado a facilitar consistencia sin convertir el carrete en algo “tieso”. El resultado es que el tren de freno y la gestión de la línea se vuelven más previsibles, especialmente con señuelos pequeños, que son donde más castigan los enredos.
Por último, su diseño ambidiestro me ha resultado especialmente práctico en equipos mixtos o cuando alternas la posición de trabajo por comodidad. No es un detalle menor: en pesca técnica, cambiar la postura cambia tu control de muñeca, y un carrete que se adapta evita que el lance salga “a medias”.
Rendimiento en el agua
El HASIDA Butterfly II lo he probado en tres escenarios bastante habituales para mí: percha/black bass con paseos y minibullheads ligeros, lucio con vinilos pequeños cuando el agua está clara, y trucha en zonas de corriente moderada cuando el objetivo son señuelos de precisión de tamaño medio-pequeño. En todos los casos, la relación 7.1:1 me encaja por dos motivos: permite recuperar con control (sin “rascar” la línea) y, a la vez, te da margen para acelerar cuando el pez corta o cuando quieres remarcar una trayectoria.
Con señuelos ligeros, el cambio lo notas al lanzar. La idea de Micro Lure está muy alineada con lo que yo busco cuando hay que llegar lejos sin que el señuelo “caiga mal”: si el control de línea mejora, el lance se vuelve más repetible. Para la versión Micro, el freno máximo es 3 kg y la capacidad de línea está en rangos concretos (0.148 mm–170 m, 0.185 mm–120 m, 0.205 mm–100 m). En la práctica, esto se traduce en que la elección de hilo/diámetro debe hacerse con cabeza: si te pasas de diámetro para el tipo de señuelo y quieres lanzarlo “a lo bruto”, el carrete no va a impedir que te metas en líos; lo que hace es darte una plataforma más controlable para que el señuelo salga donde lo estás pidiendo.
Con la versión estándar, la película cambia un poco: freno máximo 6 kg y capacidades (0.18 mm–170 m, 0.23 mm–120 m, 0.25 mm–100 m). Esta configuración me parece más adecuada cuando además de precisión hay que resolver alguna arrancada fuerte, por ejemplo en lucio, o cuando buscas pesca mixta en el mismo tramo (un poco de todo sin estar cambiando material cada hora).
Dónde más he notado el anti-backlash es en condiciones de viento moderado, donde muchos carretes “nerviosos” obligan a recortar lanzamientos o a castigar freno demasiado para no enredar. Aquí, con los ajustes afinados, el carrete responde con menos sorpresas: haces un lance, recuperas, recolocas, repites. La línea se comporta de forma más ordenada, y los contragolpes típicos bajan.
En recuperación, la suavidad de los cerámicos se refleja en el “feeling”: la manivela no se siente rugosa y no hay tirones evidentes al cambiar de ritmo. Eso es importante para señuelos pequeños, porque la vibración que transmite la recogida acaba influyendo en la acción del señuelo. Si la rueda se nota áspera, el señuelo pierde finura.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Control en señuelos pequeños: el conjunto anti-backlash + rodamientos ayuda a que el lance sea más consistente, especialmente con Micro Lure.
- Ligero y equilibrado: 155 g es un peso que se nota a partir de la tercera o cuarta hora, cuando empiezas a acusar cansancio en antebrazo y muñeca.
- Suavidad de recogida real: la presencia de 5+1BB cerámicos se traduce en un giro más limpio que en muchos carretes de gama similar.
- Relación de 7.1:1 útil en pesca técnica: te facilita recuperaciones rápidas sin obligarte a “ir a cuchillo” siempre.
- Ambidiestro de verdad: facilita adaptar la postura sin romper el flujo de pesca.
Aspectos mejorables
- El freno hay que ajustarlo con criterio: aunque el sistema anti-backlash ayude, el carrete no elimina la necesidad de ajustar según peso de señuelo y condiciones. Con viento fuerte o señuelo demasiado ligero para tu configuración, sigue existiendo margen de error.
- La capacidad de línea implica elección disciplinada de diámetro: si montas un diámetro que no encaja con lo que estás lanzando, no aprovechas el comportamiento esperado. El carrete te pide coherencia entre línea, tipo de señuelo y distancia.
- Mantenimiento como en cualquier baitcaster “fina”: los rodamientos cerámicos aguantan bien si no los castigas con suciedad, pero si dejas que se acumule arena o sal, acabarás notando pérdida de suavidad. No es un punto “malo”, es simplemente una realidad operativa.
Consejos prácticos de uso y mantenimiento:
- Ajusta el freno al lanzar primero al “punto fácil” (distancia media) y después abre hasta donde quieras. Si el backlash aparece rápido, no alargues la distancia: vuelve a ajustar.
- Mantén la línea pareja en bobina. Las capas irregulares empeoran el comportamiento al lanzar y pueden aumentar enredos.
- Después de salitre o barro, limpia por fuera, seca bien y evita que entre agua en zonas de freno/recuperación. Un poco de mantenimiento preventivo te conserva esa suavidad de giro.
Veredicto del experto
Para mí, el HASIDA Butterfly II es un carrete con una filosofía muy clara: ganar consistencia en el lance y mejorar el control en señuelos pequeños sin penalizar el confort en jornadas largas. Si vienes de baitcasters que en cuanto afinas “se vuelven impredecibles”, aquí encontrarás un punto de equilibrio interesante entre gestión de backlash y suavidad gracias a sus rodamientos cerámicos y el enfoque Micro/estándar.
Si lo que buscas es precisión con señuelos ligeros, lanzamientos largos desde orilla y una recogida que no te rompa la sensación de acción del señuelo, encaja bien. Y si alternas especies que exigen más “margen de batalla”, la versión estándar con freno y capacidad más robusta te da ese plus sin perder la base técnica del modelo. En resumen: un carrete pensado para pescar fino, no para lanzar al azar, y eso, en técnica, se agradece mucho.
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