Descripción
Flotador de roca oceánica con sensor de gravedad que cambia de color
Este flotador de roca oceánica con sensor de gravedad cambia de color cuando el pez pica, para que detectes la picada al instante. Diseñado para pesca en mar y roca, se vende en un kit completo: incluye 1 flotador, 1 batería CR425, 1 reposapiés flotante, 1 tubo flotante y 1 bolsa para anzuelos.
Señal clara a cualquier distancia
El cambio de color se activa por gravedad y es fácil de ver incluso con poca luz o oleaje. El cuerpo de nanomaterial compuesto aporta buena flotabilidad en agua salada, y el anillo de silicona en la unión roscada ayuda a evitar filtraciones. La señal se reconoce sin esfuerzo a más de 50 metros.
Kit completo para empezar a pescar
La caja incluye batería CR425 de repuesto, soporte flotante, tubo flotante y una bolsa práctica para anzuelos. No necesitas comprar accesorios adicionales para probar este sistema.
Qué modelo elegir
Las versiones JD-01 a JD-08 (de 1 o 3 segmentos) cubren longitudes de 14 a 21,5 cm y pesos de plomo de carga de 5,5 a 30,5 g. El diámetro del pie es de 2,0 mm en todas, así que se acoplan a cañas y líneas comunes. Los modelos más grandes son mejores para lances largos o corrientes fuertes.
Este flotador de roca oceánica con sensor de gravedad que cambia de color es una opción práctica para quien busca una boya visible y accesorios incluidos en un solo paquete.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo funciona el cambio de color por gravedad?
Un sensor de gravedad detecta la inclinación cuando el pez tira del anzuelo y activa un cambio de color. Así sabes que hay una picada sin mirar fijamente la boya.
¿Sirve para pescar en el mar?
Sí, el nanomaterial compuesto está pensado para agua salada. Además, el anillo de silicona en la rosca reduce el riesgo de filtraciones.
¿Qué incluye el paquete?
Incluye 1 flotador, 1 batería CR425, 1 reposapiés flotante, 1 tubo flotante y 1 bolsa para anzuelos. Trae batería de repuesto.
¿Cómo elijo entre 1 y 3 segmentos?
Los modelos de 3 segmentos ofrecen mayor longitud total, lo que favorece lances y visibilidad a distancia. Para pesca en roca con lances cortos, el de 1 segmento suele bastar.
Con la garantía de:
Opiniones (2)
Opiniones de clientes que compraron este producto
Análisis de Experto
Análisis general del producto
Llevo varias temporadas probando flotadores de todo tipo para la pesca de roca en el Cantábrico y en el Mediterráneo, así que cuando cayó en mis manos este modelo con sensor de gravedad por cambio de color, reconozco que lo recibí con cierto escepticismo. No es habitual que una boya de gama media incluya electrónica funcione bien en condiciones reales de mar. Tras usarlo en más de una docena de jornadas, entre lances cortos en zonas de rompiente y pasadas algo más largas desde muelles, puedo decir que cumple con lo que promete, aunque no está exento de matices.
Se trata de un flotador de dos cuerpos (también hay versiones de un segmento) fabricado en un nanomaterial compuesto, con una electrónica interna alimentada por una batería CR425. Lo más llamativo, evidentemente, es el sistema de detección de picada por gravedad: cuando el pez tira y el flotador se inclina, un sensor activa el cambio de color. En la práctica, esto se traduce en pasar de un color neutro a un tono mucho más visible, algo que agradeces cuando el mar está revuelto o la luz empieza a fallar.
Calidad de materiales y fabricación
El cuerpo del flotador me ha sorprendido gratamente en cuanto a robustez. Ese nanomaterial compuesto del que hablan no es un simple reclamo comercial: aguanta bien los golpes contra la roca, que al final es el pan nuestro de cada día en este tipo de pesca. He dado varios trances con el flotador chocando contra cantos y no he apreciado grietas ni deformaciones. La unión roscada que separa el cuerpo principal del compartimento de la batería incorpora un anillo de silicona que, de momento, ha impedido filtraciones de agua. Lo comprobé especialmente en una jornada con oleaje fuerte y golpes de mar constantes, y el interior se mantuvo seco.
El diámetro de la pieza de anclaje, que es de 2,0 mm en todos los modelos, resulta compatible con la mayoría de líneas y cañas que uso. He montado este flotador tanto en líneas de 0.25 mm como en trenzados de 0.10 mm y el deslizamiento es correcto, sin que se atasque ni en los lances ni durante la recogida. Las versiones más largas, de tres segmentos, ofrecen una mayor longitud total que se agradece en lances largos; he probado el modelo de 21,5 cm con plomos de 30 gramos y la estabilidad en vuelo es notable. Eso sí, hay que tener cuidado al montar y desmontar el flotador: la rosca, aunque funciona bien, es de plástico y no admite demasiada fuerza. Mejor girar con suavidad y asegurarse de que el anillo de silicona queda bien asentado.
Rendimiento en el agua
He usado este flotador principalmente para pescar lubinas y sargos en escollera, con mar de fondo y corriente lateral. En estas condiciones, la flotabilidad es buena: el cuerpo se mantiene erguido y la señal es fácil de seguir incluso con olas de medio metro. El cambio de color por gravedad funciona con precisión cuando la picada es limpia y el pez hala del aparejo. La boya se inclina y pasa a un color mucho más visible, que se aprecia sin esfuerzo a más de 50 metros, tal y como indican. En una jornada con niebla ligera y poca luz al atardecer, pude detectar picadas que con un flotador convencional habría tardado en ver.
Ahora bien, hay un matiz importante: en picadas muy suaves o cuando el pez toma el cebo sin moverse, la inclinación puede ser mínima y el sensor tarda un instante en activarse. No diría que pierde picadas, pero sí que hay que estar atento a la boya y no esperar a que el cambio de color sea la única señal. Si la corriente es muy fuerte y el plomo no está bien calibrado, el flotador puede trabajar tumbado de forma natural, y ahí el sensor puede dar algún aviso falso. Conviene ajustar bien el lastre según el modelo: con el de 14 cm y 5,5 gramos de plomo, por ejemplo, he tenido comportamientos muy estables en aguas tranquilas; en cambio, para rompientes con más caída he tirado del modelo de 21,5 cm con 30 gramos.
El kit incluye un soporte flotante, un tubo flotante y una bolsa para anzuelos que se agradecen, aunque no son accesorios que yo use a diario. La batería de repuesto CR425 es un detalle práctico, porque este tipo de pilas no son tan fáciles de encontrar en tiendas físicas, así que conviene tener recambios a mano. El consumo es bajo y con una pila me ha durado bastante más de lo esperado, pero recomiendo revisar el compartimento cada dos o tres jornadas, sobre todo si se pesca con salitre constante.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los puntos fuertes, destaco:
- Visibilidad excelente: el cambio de color se percibe claramente a gran distancia, incluso con mala luz.
- Buen sellado: el anillo de silicona cumple su función; al menos en mis pruebas no ha entrado agua.
- Flotabilidad correcta: se comporta bien en agua salada y mantiene la postura con mar rizado.
- Kit completo: la inclusión de batería de repuesto y accesorios menores evita compras adicionales.
- Variedad de modelos: la gama JD-01 a JD-08 cubre desde lances cortos en roca hasta lanzamientos largos con corrientes fuertes.
En cuanto a los aspectos mejorables:
- El sensor de gravedad no es infalible: en picadas tímidas o con el flotador trabajando muy tumbado por la corriente, la respuesta puede ser lenta o dar falsos positivos.
- La rosca de plástico invita a ser cuidadoso: no es un punto de rotura grave, pero noto que con el uso intensivo podría desgastarse antes que el resto del cuerpo.
- La bolsa para anzuelos es mejorable: funciona, pero es justa de tamaño y el cierre no es tan robusto como me gustaría.
- El consumo de la batería, aunque bajo, exige tener recambios, y no todos los comercios las tienen.
Veredicto del experto
Este flotador oceánico con sensor de gravedad es una opción muy interesante para el pescador de roca que quiere mejorar la detección de picadas sin volverse loco mirando fijamente la boya. No es un producto milagroso ni sustituye el tacto y la experiencia, pero cumple bien con su cometido y ofrece un kit completo que facilita la vida. Lo recomendaría especialmente a quienes pescan en condiciones de visibilidad reducida o en zonas donde el oleaje dificulta seguir una boya convencional. Eso sí, es fundamental elegir el modelo adecuado a la jornada: para lances cortos y calma, los de un solo segmento van sobrados; para corrientes fuertes y lances largos, mejor ir a por las versiones de tres segmentos con mayor peso de plomo. Con un mantenimiento básico —enjuagar con agua dulce, secar la rosca y revisar la junta— este flotador puede dar muchas temporadas de buen servicio. Por precio, prestaciones y durabilidad, le veo un hueco claro entre las boyas de gama media que se manejan hoy en el mercado.
4,29 € 5,36 €
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