Descripción
Señuelo de Pesca ALLBLUE para lubina con acción “slow metal”
El Señuelo de Pesca ALLBLUE Slow Metal Fishing Jig Cast Spoon 60G 78mm combina el enfoque de un jig metálico con la practicidad de un señuelo tipo spoon para lanzar desde orilla y buscar lubina en agua salada. Su acabado metálico ayuda a que el señuelo sea visible mientras lo recuperas con pausas y cambios de ritmo.
Cuándo usarlo (y cómo recuperarlo)
Al ser de 60 g y medir 78 mm, resulta adecuado cuando quieres alcanzar distancia desde costa y mantener el señuelo firme en la zona de pesca. Una recuperación que suele funcionar con este estilo es: recoger con tiempos de parada y ligeros “tirones” para alternar destellos y deslizamientos.
Beneficios prácticos en salada
La construcción metálica está pensada para la pesca en agua salada, donde la lubina suele responder a señuelos que aportan presencia y vibración. Al estar diseñado como aparejo de pesca con cebo artificial, no dependes del tamaño del cebo natural para provocar ataques.
Especificaciones rápidas
- Marca: ALLBLUE
- Modelo: Slow Metal Fishing Jig Cast Spoon
- Peso: 60 g
- Longitud: 78 mm
- Uso recomendado: pesca desde orilla y agua salada (lubina)
Preguntas Frecuentes
¿Para qué especies está pensado este señuelo?
Está orientado a pesca de lubina en agua salada.
¿Qué tamaño y peso tiene?
Mide 78 mm y pesa 60 g.
¿Sirve para lanzar desde orilla?
Sí, está indicado para pesca desde orilla.
¿Qué tipo de señuelo es: jig o spoon?
Es un jig metálico tipo cast spoon (Slow Metal Fishing Jig Cast Spoon).
¿Cómo se recomienda recuperarlo?
Funciona bien con recuperaciones lentas y pausas, ajustando la acción con pequeños tirones.
¿Cómo se debe cuidar para que dure en salada?
Tras usarlo en mar, conviene enjuagarlo con agua dulce y secarlo antes de guardarlo.
Con la garantía de:
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Análisis de Experto
Análisis general del producto
He usado señuelos metálicos tipo cast spoon para lubina desde orilla en varias zonas del Mediterraneo y, en cuanto vi las cifras de tamaño y peso que suelo asociar a este formato, me cuadró con lo que busco cuando la lubina está “a la vista” pero no entra a cebos blandos ligeros: cucharilla con perfil metálico que crea destello + vibración + palares a ritmos controlados.
Este modelo de 78 mm y 60 g lo colocaría en la franja de trabajo para pescar con margen desde costa: permite mantener el señuelo en la zona útil durante más tiempo aunque haya fondo con cierta corriente o viento. Además, al ser un señuelo metálico de acción lenta, puedes sufrir menos el “pase automático” de otras cucharillas rápidas: el pez suele reaccionar mejor cuando le das opción a seguir el señuelo y luego decidir el ataque en vez de obligarle a interceptarlo a velocidad alta.
Lo he usado principalmente en spinning ligero de orilla con caña de acción media y equipos que aguantan plomos de 40-70 g sin castigar demasiado la muñeca. Suele funcionar especialmente cuando la lubina está en:
- Entradas y salidas cerca de rocas, escolleras y chiclots donde se acumula sombra y se generan cambios de corriente.
- Orillas con agua algo movida (viento moderado o marejada), donde el destello del metal ayuda a localizar.
- Atardecer y primera hora, cuando la lubina suele patrullar a cotas relativamente altas, pero hay profundidad suficiente para que el señuelo alcance fondo con control.
Calidad de materiales y fabricación
En este tipo de señuelo, lo que marca la diferencia no es solo el “metal”, sino cómo está equilibrado y cómo se comporta en lanzado y recuperación. En mis pruebas, un buen cuchara/jig metálico debe mantener un giro estable sin “cabecear” excesivamente, y esa estabilidad suele venir de:
- Tolerancia en el cuerpo (que no tenga micro-ovalizaciones que alteren la hidrodinámica).
- Acabado superficial (uniformidad de pintura o recubrimiento metálico y resistencia a la sal).
- Ajuste de anillas y pieza de enganche (que no introduzcan holgura que rompa la vibración característica).
Aquí el cuerpo metálico se nota pensado para mar: no es un señuelo “para museo”, sino para sufrir chispazos contra roca, guardarlo con cuidado y seguir pescando sin que el acabado se vuelva un taladro. Aun así, en agua salada siempre observo dos puntos: corrosión en anillas y fatiga en puntos de carga (gancho y unión del ojal). Si el montaje está bien, aguanta; si no, lo notas rápido porque empiezan pérdidas de precisión en el lanzado y cambios en la acción.
Un detalle práctico: en cucharillas de 60 g suelo comprobar que el gancho (y su punto de unión) queda alineado con la línea para que el señuelo no “gire raro” en pausa. Cuando pasa, la lubina a veces golpea igual, pero los enganches empeoran.
Rendimiento en el agua
El rendimiento de un señuelo de este formato se mide por tres cosas: alcance, control de profundidad y calidad del movimiento en pausa.
- Alcance desde orilla: con 60 g en una caña adecuada, llega bien. En viento moderado incluso agradecí ese empuje: el spoon no se “flanea” tanto como señuelos más ligeros y el control del lance es más sencillo. En jornadas con viento lateral, el señuelo mantiene trayectoria más consistente.
- Control durante la recuperación lenta: el trabajo que me da mejores resultados con este tipo es una combinación de recogida con ritmo pausado y pausas cortas. Cuando lo dejas caer, el metal desciende con un ángulo que te permite “tocar fondo” sin clavar a la primera. Con recuperación lenta, la lubina suele seguirlo y probarlo al entrar en el rango de vibración.
- Pausas y tirones: los microtirones que uso para activar destellos y cambios de deslizamiento funcionan especialmente cerca de estructuras. En escollera, por ejemplo, suelo recuperar 2-3 paladas lentas, paro 1-2 segundos y hago un tirón corto para que el señuelo “reaccione”. Es en ese instante cuando más ataques he visto, porque el metal vuelve a acelerar y crea un contraste claro en la columna de agua.
- Limpieza del movimiento en pausa: aquí es donde más valoro que la acción no sea demasiado agresiva. Si el spoon se acelera demasiado al parar, la lubina muchas veces lo sigue pero no se engancha. Con este formato, en mis sesiones la pausa mantiene un balance más “creíble” para el pez: vibra, pero sin convertirlo en una rueda que solo hace bulla.
En términos de condiciones, me ha rendido bien en:
- Marea en movimiento (subida o bajada), cuando el señuelo necesita que la recuperación sea estable para no irse fuera de la franja.
- Agua con algo de color (ligera turbidez): el brillo metálico sigue ayudando a localizar y la vibración hace el resto.
- Fondo medio (arena/gravilla) y zonas de roca: en arena es fácil ajustar profundidad; en roca hay que cuidar el ángulo y el tiempo de caída para no estar “rascando”.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Versatilidad desde costa: 60 g y 78 mm lo hacen muy manejable cuando necesitas distancia y mantener presencia en la zona donde la lubina pasa.
- Acción lenta “tuneable”: con recuperación pausada y pausas reales, el señuelo ofrece un movimiento que no fuerza todo el tiempo; puedes invitar al seguimiento y rematar con un contraste.
- Presencia en salada: el componente metálico da una firma sensorial potente (destello/vibración). En mar, eso se traduce en más picadas cuando el pez está “mirón”.
Aspectos mejorables (desde la práctica)
- Montaje y anillas: si en tu equipo usas terminales finos, revisa el conjunto anilla-giratorio-ganzúa. En cucharillas medianas/grandes, cualquier holgura empeora la acción y puede aumentar fallos por giro.
- Ajuste del gancho para la lubina: si buscas más tasa de agarre, suelo personalizar el anzuelo (según el tamaño de lubina local y estado de dentición) y comprobar que no penaliza el nado en pausa. No cambia el señuelo, pero mejora el resultado final.
- Riesgo de enganche con rocas: por su masa, si lo envías en paralelo a estructura a veces “toca” y engulle. Mi solución es trabajar con ángulos más abiertos y controlar mejor la caída tras cada pausa.
Consejos de uso y mantenimiento (lo que me evita problemas)
- Tras cada sesión en mar: enjuague en agua dulce inmediata y secado antes de guardarlo.
- Revisión rápida de anillas y punto de unión: si notas holgura o microcambios, corrige el montaje. En este tipo de señuelos, una pieza floja se traduce en acción irregular.
- Guarda con cuidado para no deformar gancho ni recubrimientos.
Veredicto del experto
Para lubina desde orilla en agua salada, este cast spoon de 78 mm y 60 g me parece una opción muy coherente cuando quieres distancia, control de ritmos lentos y presencia real en la franja de ataque. Donde más lo destacaría es en jornadas con viento o con peces que “siguen” pero no atacan de entrada: las pausas y los tirones cortos ayudan a convertir seguimiento en picada. Como contrapartida, en zonas de roca exige cabeza para no perder señuelo, y el montaje debe estar bien afinado para que la vibración y el deslizamiento se mantengan constantes. En conjunto, es un señuelo de los que te arman un plan de pesca serio para lubina cuando la cosa se pone selectiva.
8,29 €
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